
La fundación Wikimedia acaba de recaudar 16 millones de dólares en su campaña de recaudación de fondos, dinero donado por más de medio millón de personas alrededor de más de 140 países. En promedio, cada uno donó 22 dólares a la fundación que maneja, entre otros, la ubicua y maravillosa Wikipedia.
Además de ser una gran noticia (no sólo por llegar a la meta sino también para dejar de ver la cara de perro apaleado de Wales), me ha hecho recordar los rabiosos argumentos por los paladines del derecho de autor en Chile sobre esa extraña cultura del todo gratis que esgrimen algunos y que pareciera ir en contra de la cultura y nuestros autores.
Esta cultura, que pareciera ser una campaña orquestada quién sabe en qué oficina de odiosa multinacional, estaría llevando a una crisis en nuestra industria cultural, que pareciera estar pereciendo cada minuto que pasa producto de estos malditos internautas que no pagan lo que debieran.
Tres ideas. (1) En Chile se editaron 70 nuevos discos chilenos el 2010, sólo dos de ellos por multinacionales: Los Bunkers (Universal) e Inti Illimani (Warner). (2) No se recuerda en Chile otro año con más conciertos en vivo que el 2010. (3) Si Wikimedia recauda 16 millones de dólares, quizás el problema no es que la gente no quiera pagar. El problema quizás está en que no les ofrecen algo por lo que valga la pena pagar, que es diferente.
La fotografía es de Mike Perez, CC:BY
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Cuando se ejemplifica respecto de internet y las posibilidades de acceso al conocimiento y la cultura, Wikipedia pareciera ser el caso canónico. Es que para las personas de mi generación es muy difícil imaginar oportunidades similares de acceso a los de Wikipedia en los analógicos años ochenta. El libro gordo de Petete y las enciclopedias entregadas con revistas, ciertamente no son competencia.
Wikipedia ha tenido un impacto brutal en la forma en la que las nuevas generaciones comprenden las nuevas tecnologías. Más allá de la increíble cantidad de información que contiene la enciclopedia libre, su construcción colaborativa parece ser su característica más notable. De esta forma, amateurs, profesionales, legos y aprendices son capaces de construir y re-construir el contenido que da forma a la enciclopedia.
Pero hasta ahora había un problema. Un problema legal.
Hasta ahora, el contenido de Wikipedia está distribuido a través de una licencia GNU FDL provista por la Free Software Foundation. Este tipo de licencia es el que hace posible, desde el punto de vista legal, que todo el trabajo de los wikipedistas sea posible. El problema radica en que esta licencia tiene problemas de compatibilidad con muchas otras licencias libres, en particular con las globalizadas Creative Commons. Esto explica, en simple, que por ejemplo, hasta hoy no sería posible utilizar las más de 100 millones de fotografías disponibles en Flickr licenciadas con CC.
La comunidad Wikipedia y la Wikimedia Foundation comenzaron por tanto un proceso para poder aceptar el licenciamiento dual de sus contenidos para hacerlos compatibles con las licencias más masificadas en el mundo. Los resultados de las votaciones se dieron a conocer hace algunos días y resolvieron aceptar el licenciamiento dual con Creative Commons Atribución-ShareAlike, lo que constituye una gran noticia para la liberalización de los contenidos, para el crecimiento de Wikipedia, y, de pasadita, robándole la idea a Andrés Guadamuz, para establecer CC-BY-SA como un estándar de facto para el licenciamiento abierto.
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