Paulo Coelho es un pirata y gana dinero con ello


Fotografía por aart.hilal en Flickr

A fines de diciembre del lejano 2006, les contaba de las buenas razones que uno podría tener para amar a Paulo Coelho. En sentido figurado, Cecilia Bolocco, si me estás leyendo.

En resumidas cuentas, una sobrina iluminó al Guerrero de la Luz (?) respecto de los beneficios de la distribución en línea, la divulgación de su obra y aumento de las ventas de sus libros, por cierto, que es como este señor se gana la vida. No combatiendo sombras ni nada que se le parezca.

Hace un par de días atrás terminó la conferencia DLD (Digital, Life, Design) en Munich, Alemania, donde se habló respecto de innovación digital, ciencia y cultura, y se dieron cita ilustres de la talla de Oliviero Toscani, Jimmy Wales, Martin Varvavsky y Jason Calacanis, entre muchos otros. Ahí, en este lugar, el día 20 expuso en la mesa denominada acertadamente Creating Universes el propio escritor brasileño.

Y Paulo Coelho estuvo a la altura de las circunstancias, si alguno de ustedes tenía suspicacias.


Fotografía por aart.hilal en Flickr

Mientras muchas industrias ligadas al entretenimiento viven acomodándose, como grandes dinosaurios, a la nueva situación en las que las deja la masificación de Internet, Coelho vio una gran oportunidad, como no, de negocios. Y lejos de quedarse sentado esperando, literalmente metió manos a la obra.

Coelho visitó cientos de sitios web y sistemas de descarga y bajó copias de todos sus libros en todos los lenguajes posibles. Entonces, abrió un blog que denominó creativamente Pirate Coelho y subió una a una todas las copias de los libros que encontró, permitiendo ser descargadas gratis. Sí, gratis.

El resultado es que según lo que él mismo señala, todo esto no lo ha hecho porque quiera perder dinero (?). El objetivo es precisamente dejar a la libre disposición de cualquiera el contenido de los libros para aumentar la venta de los libros en formato papel. Y según él, resulta.

In 2001, I sold 10,000 hard copies. And everyone was puzzled. We came from zero, from 1000, to 10,000. And then the next year we were over 100,000. […]

I thought that this is fantastic. You give to the reader the possibility of reading your books and choosing whether to buy it or not. […]

So, I went to BitTorrent and I got all my pirate editions… And I created a site called The Pirate Coelho.

Paradojas más, paradojas menos, resulta que Coelho se “piratea” a sí mismo para poder vender más libros.

¿Será que la experiencia de lectura, al contrario de lo que sucede con la música, es completamente diferente si el formato es digital a si es analógico? ¿Será que el fetiche del libro y la tinta es más fuerte que el contenido mismo del libro? ¿Cuántos modelos de negocio podemos imaginar sólo pensando en que el experimento de Coelho pueda ser replicable para todos?

Bueno, por si no me creen y les sobra una hora y cuarenta de tiempo, pueden ver el video con la conferencia de Coelho completa. La mala noticia es que con esto la obra de Coelho se va a diseminar por todos lados. Shit happens.

La paradoja de los plazos de protección

686545_95076931.jpg
Fotografía por woodsy

El derecho de autor implica una serie de derechos, patrimoniales y morales, que suponen restricciones tanto de fondo como temporales, las que dicen relación con el justo equilibrio entre los intereses comprometidos en esta regulación, los de autores, de los titulares y del público. Algunos incluso han llegado a sostener que estos derechos de autor son una especie de derechos de propiedad, tal como la propiedad que usted tiene sobre el computador que usa o sobre el libro que lleva en su bolso.

Si bien es una aseveración que tiene asidero tanto en la opinión pública como en una serie de instrumentos legales, la verdad es que si fuese un derecho de propiedad sería una propiedad bastante especial, dado que uno de los elementos fundamentales del derecho de autor es su limitación temporal, esto es, que al contrario de la propiedad sobre su libro, el derecho de autor dura por un lapso de tiempo limitado por la ley.

La existencia de un plazo de protección surge como una reacción de la legislación para que los beneficios de la explotación de los derechos de un creador, luego de su muerte, pase a sus herederos, de manera tal que se proteja “a lo menos a dos generaciones de descendientes”. Esto explica que la regla internacional de protección de derecho de autor, establecida en el Convenio de Berna, es de toda la vida del autor más cincuenta años luego de su muerte.

Si bien no son pocos quienes sostienen la conveniencia de tener este tipo de protección post mortem, lo cierto es que en sus inicios la existencia de esta protección no se argumenta en base al progreso de las ciencias y las artes, sino en los beneficios que pudieren percibir eventualmente los herederos por la explotación de las obras de sus antecesores.

757277_13059431.jpg

La creciente importancia para la economía de los países de la explotación de derechos de índole intelectual -Hollywood mediante- comienza una imparable tendencia a la sobreprotección de los derechos de autor en detrimento del interés público comprometido, y en especial una tendencia preocupante de aumentar progresivamente los plazos de protección post-mortem. No ya para proteger a los descendientes de los creadores, sino para mantener los privilegios de una industria.

Es así como, además de Estados Unidos, en nuestra región Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, México y Perú tienen una protección post-mortem muchísimo mayor que el estándar internacional establecido en el Convenio de Berna, como se ve en la figura.

tablaplazo.png

Aunque muchos pretenden argumentar este aumento en beneficio de los autores, lo cierto es que quienes se ven perjudicados con este aumento progresivo es claramente el público, el cual ve afectada directamente la posibilidad de beneficiarse del incremento del patrimonio cultural común a favor no siempre de los sucesores de los autores, sino que cada vez en más, de los intereses corporativos de los titulares derivados.

Sobre el particular, en Chile, a raíz de la aparición de manuscritos inéditos de la Premio Nobel Gabriela Mistral, fallecida en 1957, este tema ha tomado una actualidad súbita. Han aparecido actores preocupados de la recuperación del patrimonio literario de la poetisa, esperando guardar las nuevas obras con celo en instituciones públicas. Y han aparecido otros -incluso apoyados por estudios formales- pensando en formas mediante las cuales poder seguir explotando monopólicamente la obra de la poetisa, no obstante ser parte del patrimonio cultural común desde 1987.

783420_16679744.jpg
Fotografía por Capgros

Lo anterior no es sino una aplicación más de cómo la retórica de la protección de los autores se utiliza para arrebatar bienes comunes hacia la explotación privada. Es que la poetisa no va a volver a escribir Lagar si seguimos aumentando los plazos de protección. Menos si la arrebatamos del dominio público. Lo único que sucederá es entregarnos certezas para poder utilizar libre y gratuitamente en forma masiva la obra de Gabriela Mistral, utilización que, con este tipo de interpretaciones, se pone seriamente en riesgo.

Un sistema legal decente debe estar pensado siempre en el equilibrio de intereses que supone su regulación, y el derecho de autor no es la excepción. Un sistema de derechos de autor que, sea a partir de la extensión progresiva de plazos de protección, sea a partir de mañosas interpretaciones legales, permita que privados se apropien del patrimonio cultural común es un sistema que no responde a este necesario equilibrio del que debe hacer gala la regulación de países que miren al futuro a través de normas razonables y justas.

Good Copy - Bad Copy, el documental

picture-3.jpg

En una de los últimas Cinco del Lunes les recomendaba la muestra de la 27 bienal de Sao Paulo que se exhibe en el MAC. Lo que no les recomendaba, pero está, es la exhibición de los chicos de Superflex, quienes hacen un cruce muy interesante entre arte y comercio. Son los mismos del Guaraná Power y de la famosa Free Beer de la que algo les comentaba en el reporte del último iCommons Summit.

Esta semana fue lanzado el documental Good Copy - Bad Copy. El nombre ya dice bastante sobre el contenido de la película. Good Copy Bad Copy es un estupendo documental acerca del estado actual del derecho de autor, la piratería y la cultura libre que se genera a través de la masificación de tecnología.

Este documental seguramente no va a llegar al Hoyts de Huérfanos ni al Cinemark de Puente Alto. Pero seguramente a muchos de ustedes les va a llamar la atención. Y lo van a terminar viendo.

Dirigido por Andres Johnsen, Ralf Christensen y Henrik Moltke, la película incluye sendas entrevistas a productores, profesores y músicos, todos quienes algo tienen que decir respecto de las desequilibradas normas que hoy regulan el derecho de autor, con una mirada esencialmente comercial del fenómeno, dejando de lado los derechos de acceso inherentes a esta protección legal.

Las entrevistas a Danger Mouse, Girl Talk, la música de RJD2, Gnarls Barkley, De la Soul entre otros, le agrega más pimienta al asunto.

Absolutamente recomendado. Ah, y por supuesto, listo para ser descargado en The Pirate Bay.

El trailer, después del salto:

publicado también en Super45