Estoy leyendo un ensayo notable que mi admirado Malcolm Gladwell publicó en el New Yorker en noviembre de 2004. En él, Gladwell cuenta varias historias de usos no autorizados de obras protegidas por derecho de autor, planteándose varios problemas importantes para en definitiva analizar como la creatividad entra en juego cuando existen copias literales de obras ya existentes y manifestando la delgada línea que separa el plagio de la verdadera creatividad.
En una de estas historias, cuenta de la escritora británica Bryony Lavery que basó una obra teatral en buena parte en las investigaciones y la vida de la psiquiatra Dorothy Lewis, especialista en asesinos en serie, y en un artículo escrito unos años antes en el New Yorker por… Malcom Gladwell!.
Gladwell intenta descubrir cual es el criterio que separa un plagio de una creación derivada directamente de una preexistente. Y es una aventura sumamente complicada.
Explicando el enojo de Lewis por el uso no autorizado de su obra académica y de partes de su vida en la obra de Lavery, Gladwell señala
Ella (Bryony Lavery) estaba escribiendo una obra acerca de algo completamente nuevo: acerca de lo que podría pasar si una madre se encuentra con el hombre que mató a su hija. Y ella usó mis descripciones de la obra y el resumen de la vida de Lewis así como un ladrillo sirve a un edificio. ¿Que acaso no es esa la forma en que se supone que la creatividad funciona? Viejas palabras al servicio de una idea nueva no es problema. Lo que inhibe la creatividad son las nuevas palabras al servicio de una vieja idea.
Y este excelente ensayo me vino a la mente cuando me encontré con un post de mi querido amigo Sónico en su blog, donde acusa a Televisión Nacional de Chile de copiar descaradamente el teaser trailer de la nueva película de Darren Aranofsky “The Fountain” en el video que promociona la nueva teleserie del canal chileno “Corazón de María”.
Vean las similitudes ustedes mismos
El teaser trailer de “The Fountain”:
El video promocional de TVN:
La pregunta de fondo es si queremos o no potenciar la creatividad. Y si la respuesta es positiva, entonces la nueva pregunta es cuál creatividad. Y para responder a eso, sepamos que la línea es inmensamente más tenue de lo que pensamos. Para muestra un botón.
Para nadie es un misterio que este siervo del señor trabaja en la ONG Derechos Digitales hace un buen tiempo. Y claro, además hace las veces de Director de la organización, lo que ha supuesto en los últimos días una agenda bien apretada con cosas por hacer. Se mueren con mi lista de pendientes. Por eso el delay.
Les digo lo anterior porque este post tiene algo que ver con eso. Esta semana se hizo público que el gobierno estadounidense pasó a nuestro país de la “lista de observación” donde se encontraba desde el año 1989 a la “lista prioritaria de observación”, una suerte de lista negra, debido a que Chile no estaría protegiendo debidamente los derechos de propiedad intelectual. Principalmente los derechos de la industria farmacéutica, como bien apunta mi amigo Carlos.
Esto ha provocado un revuelo en el gallinero producto que tiene muchas aristas. Por un lado, la prensa se pregunta si esto podría significar eventuales castigos económicos a Chile, si podemos llegar a un conflicto que resuelvan árbitros, etc, etc etc. Pero la verdad de las cosas es a veces muchísimo más simple. Cuando le consulten del tema, apunte usted lo siguiente:
1.- El “cambio de estatus” de Chile no tiene implicancia alguna importante. Países tan poco serios como la Unión Europea estuvieron durante más de diez años en la lista de observación prioritaria sin que nadie se escandalice y sin que veamos artistas muertos de hambre por las calles de europa.
2.- Además, de más está decir que cada vez son más los países que suscriben este tipo de tratados con estados más fuertes económicamente. Y claro, siempre hay conflictos. Tanto así, que los propios tratados -incluyendo por cierto, este TLC- tiene formas específicas de hacer efectivas las cláusulas cuando los estados no las cumplen. Por tanto, decir que arriesgamos sanciones es igual de absurdo que decir que cuando suscribimos un contrato de arrendamiento arriesgamos que llegue un receptor judicial a expulsarnos por no pago del precio. No sé si se entiende.
3.- Dicen que no estamos cumpliendo los acuerdos que suscribimos en el TLC con Estados Unidos. Paradójico, porque la ley de propiedad intelectual chilena ha sido reformada tres veces desde la suscripción del TLC, incluyendo el aumento del plazo de protección de 50 años (estándar del Convenio de Berna) a 70 años, el estándar norteamericano. Esto sin contar los cambios vía reforma procesal penal pensados precisamente para echar mano a la piratería y acelerar la persecusión penal de quienes cometen delitos derivados de la violación de la propiedad intelectual. En otras palabras, si usted dice que no se está cumpliendo el TLC, lávese la boca con jabón y piénselo de nuevo.
4.- Con la misma energía con la que el gobierno norteamericano quiere que cumplamos con sus propios estándares de protección al derecho de autor, debieramos también exigir que adoptemos algunas de sus medidas de excepción al derecho de autor que contempla su legislación y no la chilena. Esto implica que actos que en Chile son ilegales, en Estados Unidos están amparados por el sistema de derecho de autor. Esto explica por qué -como comentamos alguna vez- en Chile es ilegal pasar canciones al iPod o Mp3 player y en Estados Unidos es una práctica que factura millones de dólares anualmente. Pregúntenle a Apple.
Antes ya les hecomentado de los mashups de videos que aparecen todos los días en la red.
Estos mashups o mezclas son una forma increíble de creatividad hecha con la tecnología que tenemos a mano a partir de Internet. El problema, como ya se pueden imaginar, es con las leyes. Leyes que indican que en general cualquier utilización de una obra protegida debe contar con la autorización de su titular impediría a miles de personas de poder crear sobre obras ya existentes. Las leyes, entonces, son las que violan la cultura del remix y del mashup.
Pero no cabe duda alguna que esos mashups son acciones creativas. Tanto así que los superventas irlandeses de U2 han lanzado su último video “Window in the Skies” en Youtube usando esta técnica de manipular imágenes de videos ya existentes.
Y está excelente que U2 haga un video con las herramientas que da Internet. El problema es que, debido a la cantidad de permisos que seguramente tuvieron que conseguir, sólo puede hacerlo U2.
Porque el video está muy bien hecho, muy bien editado, pero como bien apuntaron en Zonageek, los que más ganaron con este video fueron los abogados de U2.
Una legislación, una forma de entender el derecho de autor en definitiva, que le dice a los creadores que antes de comenzar a inventar cosas como esta deben preguntarle a sus abogados si es posible hacerlo es una cultura amarrada, una cultura de los permisos, no una cultura de la libertad.
Nos carga Paulo Coelho. Su filosofía semidescremada, la ética para Cecilia Bolocco y todas esas preciosas imágenes de magos y guerreros de luz, definitivamente no nos van.
Pero así como se le han aparecido magos blancos, a Coelho se le apareció una vez una sobrina. Y la sobrina le explicó como encontró sus libros para ser descargados por Internet.
Coelho no lo creyó.
La chica le insistió y las ganas de saber más lo llevaron al lugar indicado: encontró 325 obras suyas en distintos idiomas, listos para ser descargados gratuitamente.
El maestro se entusiasmó con el hallazgo, y filosofó sobre el P2P diciendo
Consiste más o menos en lo siguiente: yo compro un libro, me gusta, lo escaneo completo guardándolo en mi disco duro, y a la vez abro un túnel para que alguien pueda llegar hasta aquí y llevárselo. Yo, por mi parte, entro en este mismo túnel para dirigirme a ordenadores ajenos, y me llevo también todo lo que me interesa (normalmente canciones y películas). Poco a poco, este material acaba distribuido por todo el mundo, y ya no hay manera de evitar que se copie.
Después de eso, mi sobrina me mostró que sólo en una de las muchas zonas de “Peer 2 Peer”, se pueden encontrar 325 obras mías, en diversas lenguas, grabadas en centenas o millares de ordenadores. Tengo que confesar que me sentí muy honrado con el descubrimiento: era la prueba de que los lectores son realmente la pieza clave en la divulgación de un trabajo, aunque esto se haga a través de medios poco convencionales.
David Bisbal, para la casa. Ser malo en lo que uno se dedica no es excusa para decir estupideces.
A principios de Octubre les contaba de la iniciativa de Defectivebydesign del día mundial contra el DRM o sistemas de gestión de derechos digitales (del inglés Digital Rights Management), tecnologías orientadas a restringir a los consumidores de ciertos usos por los titulares de derecho de autor de una obra protegida independiente de la voluntad del usuario final.
En este contexto, los inquietos chicos de FreeCulture.comorganizaron un concurso de videos al que denominaron Down with DRM en el que se pusiera en evidencia los problemas detrás de la existencia de los sistemas de protección de gestión de derechos digitales.
“El copyright se ha convertido en un asunto de política económica, incluso desde entidades como Disney, que nunca hizo nada original en su historia. Los derechos intelectuales se están convirtiendo en un obstáculo para la creación y están extendiendo esas trabas hacia el futuro”
Pettibon nació en Tucson, Arizona, en 1957. Es uno de los artistas más polémicos en artes visuales en el último tiempo. Como dice la nota, para él imagen y texto tienen que unir sus esencias para tener un sentido unitario, para darse fuerza. ¿Como la letra y la música en una canción? “Sí, es una manera elegante de explicarlo. Mis dibujos son como una canción“, explica.
¿Cómo? Pues con una muñeca inflable disfrazada de prisionero de Guantánamo. Duró dos horas. Si esto no es arte, díganme qué es. En este rincón, todos amamos a Banksy.
Todo esto nos dice, obvio, que el tema está de lo más hot, por tanto no podemos ser menos en QLN.
En el capítulo anterior les explicaba la situación de Youtube en el tiempo y en el espacio. Les contaba en particular de las decisiones que deben estar tomándose en estos momentos respecto de cual modelo de negocios seguir para explotar económicamente este monstruo mediático.
Matar un ruiseñor, Lolita, El señor de las Moscas, Ulises, El Gran Gatsby, 1984, El guardián en el Centeno, entre otros son alguno de los libros que alguna vez prestigiosas instituciones de padres, religiosas o políticas decidieron que debieran estar fuera del alcance de todos nosotros.
La gracia, y acá está lo novedoso y lo que lo hace una potencial espectacular herramienta para bibliotecas, es que Google Books no pone los textos a disposición de todos, sino que a través de enlacesinvita a visitar las bibliotecas donde están disponibles. Lindo el gesto que apunta a recordar lo delicioso que es escudriñar bibliotecas para descubrir ESE libro que hizo que antes de pasar por tu casa te sentaras horas en esa banquita en la plaza.