En lo que es el primer episodio del año 2008, les cuento que ya está al aire el episodio 10 de Circobit, el podcast de tecnología y derecho, amenizado por Carlos Moffat y su seguro servidor.
En este episodio comentaremos sobre la sorprendente regulación del SPAM en Chile y sobre la polémica decisión que tiene que tomar Chile sobre el estándar OOXML promovido por Microsoft. A pesar de la aridez aparente de los temas, creo que el programa está muy interesante y es un buen inicio para este 2008. A ver si cumplimos la promesa de las actualizaciones mensuales. Apuesto que sí.
La foto de arriba ilustra mi casilla de correos. Probablemente la situación de muchos de ustedes es la misma: casillas llenas de correos electrónicos no deseados, ofrecimiento de tónicos en base de aceite de ballena, viagras mapuches, ‘invitaciones’ a shows que no te interesan, farmacias online, increíbles ofertas de hosting, curas nigerianos, entre muchas otras que le sacan el jugo a la capacidad de almacenamiento de nuestros correos. ¿A quien no se le ha pasado colado en el filtro de spam un importante correo electrónico que estabas esperando recibir?
De hecho, en un simple ejercicio aritmético, en mi caso están llegando en promedio 146 correos electrónicos no deseados AL DÍA. No quiero siquiera pensar en la estadística de blogstars como Francotirador, Juque u otros personajes más conocidos fuera de la Internets. Probablemente supere con creces los 5800 que he recibido en menos de treinta días.
El spam, en definitiva, se ha convertido en el enemigo público número uno de nuestro tiempo y paciencia.
Conscientes de esto, el año 2004 nuestros parlamentarios decidieron tomar cartas en el asunto. Luego de largas discusiones, decidieron agregar un artículo a la ley de protección al consumidor, en un artículo 28B, donde se tratara el tema en forma seria. De una vez por todas. ‘Aquí y ahora’.
El problema, como suele pasar en otros casos también, es que las buenas intenciones dieron paso a una regulación insólita, que en el caso que nos convoca vino, en lugar de ponerle barreras, a legalizar el SPAM(!), gracias a esta norma 28 B, sumada a lo que establece nuestra precaria ley de Protección de Datos, donde se autoriza el tratamiento de datos personales sin la autorización del titular cuando “el envío sin autorización previa de sean necesarios para comunicaciones comerciales de respuesta directa o comercialización o venta directa de bienes o servicios.”
Así, de golpe y porrazo, en Chile tenemos legalizado el SPAM tal como usted o yo conocemos.
Luego de un proceso judicial llevado a cabo por el SERNAC, el Consorcio fue condenado al pago de una multa de 30 UTM (aproximadamente un millón de pesos), sentencia que fue confirmada por la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Se muestra como una noticia extraordinaria, que por lo pronto está documentada en el propio sitio de SERNAC, explicando cómo debiera ser enviado un spam. He aquí, la madre del problema, el hilo de la madeja.
En Chile tenemos por tanto un sistema de regulación denominado opt-out, esto es, no prohibimos el SPAM, sino que lo alentamos siempre que se cumpla con las condiciones establecidas en la ley, entre las que está que el correo electrónico no deseado tenga una dirección electrónica clara para darse de baja (?), lo que resulta del todo irregular toda vez que cuando alguien solicita la eliminación de su correo en esa lista no está más que validando esa dirección electrónica y por tanto la empresa de spam tiene claro que estás leyendo tu correo y por tanto sus comunicaciones no deseadas. Y así, más encima alimentamos al spammer.
Se estableció así en su momento, principalmente porque gracias al spam muchos pequeños y medianos empresarios podían darse a conocer y ofrecer a bajos precios sus productos. Sí, al igual que usted la frase de arriba la leo como “así algunas empresas pueden promoverse a costa de mis derechos y mi ancho de banda”.
Así como este tipo de correos electrónicos no deseados son legales de acuerdo a nuestra ley, así lo es también el “phishing”, actividad mediante la cual un sujeto se hace pasar por su banco y le solicita el envío de clave de acceso a su cuenta corriente online o tarjeta de crédito para así realizar una estafa por internet. En Chile todo esto es completamente legal, mis amigos.
Y más allá de los problemas de seguridad para cada uno de nosotros que esto implica, es cosa de levantar la nariz para darnos cuenta de la relevancia que todo esto tiene a nivel global. Así la consultora especializada Phistank, en su último reporte anual hace un ranking de los ISPs en los que se han reportado un mayor número de envíos de Phishing. Aparecen, por cierto, proveedores chinos y coreanos, pero el lugar número seis es para nuestro conocido VTR Banda Ancha S.A.
Así, pretendiendo mantener dudosas formas de propaganda de pequeñas empresas a costa de nuestra privacidad y de nuestros derechos en general, terminamos siendo también top ten en materia de phishing a nivel mundial. A veces la protección de los derechos de las personas también va de la mano con la protección de la seguridad de nuestras redes.
Para tomarnos en serio nuestra privacidad e internet en general en Chile, deberíamos partir por darle una mirada crítica a la regulación del SPAM, para a lo menos quitarle el respaldo legal a una actividad de dudosa ética comercial.
El lector asiduo de este blog sabe que tenemos una ley de propiedad intelectual nefasta y anticuada. Que casi todas las cosas que usted realiza, como pasar música a su reproductor de MP3 o iPod es ilegal, así como también es ilegal hacer una cita de más de diez líneas. Qué decir de hacer una cita de una fotografía. Por más que digamos que no hemos tomado nosotros esa fotografía de El Mercurio, la sola referencia no salva que la cita de una fotografía o imagen sea totalmente ilegal en nuestro país.
Pues bien, luego de la suscripción del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (en adelante TLC) Chile se obligó a modificar una serie de leyes, incluyendo nuestras normas de derecho de autor. Es esto lo que explica que el año 2003, entre otras reformas, se haya aumentado el plazo de protección del derecho de autor más allá del estándar internacional, a setenta años luego de la muerte del autor, siguiendo las premisas norteamericanas.
Así también nos obligamos a reformar otras normas en un lapso de tiempo establecido en el mismo TLC. Es lo que tiene en este momento al Congreso Nacional estudiando una nueva reforma a Ley 17336 de Propiedad Intelectual, donde uno de los puntos en discusión es la regulación sobre la denominada ingeniería reversa.
Como usted puede suponer, todos los lobbys tecnológicos de relevancia han tenido presencia en el Congreso. Fueron escuchadas todas esas agrupaciones llenas de siglas como la Sociedad de Derecho de Autor (SCD), la Bussiness Software Alliance (BSA), la Asociación de Distribuidores de Software (ADS), el representante de la IFPI, entre muchos otros, quienes dieron a conocer sus puntos de vista respecto de lo que debiera decir nuestra ley, apuntando por cierto a un estándar claramente más ventajoso para las empresas e industrias multinacionales del software que para todos nosotros.
Pues bien, cuando todos pensábamos que teníamos a los malos de la película identificados, en una movida sorprente aparece en escena otra sigla, la Asociación Chilena de Tecnologías de la Información (ACTI). La ACTI, agrupa a una buena parte de las empresas nacionales de tecnologías de la información, representando por tanto en múltiples foros -incluyendo la presentación de la Estrategia Digital de su Presidente- a las empresas chilenas de TI.
Como decía, uno de los puntos que se están discutiendo en el Congreso es la regulación de la famosa ingeniería reversa. En simple, se denomina de esta forma a los procedimientos para obtener información técnica a partir de un producto accesible al público, con el fin de determinar de qué está hecho, qué lo hace funcionar y cómo fue fabricado.
Es la ingeniería reversa la que permite que, por ejemplo, que se desarrollen controladores o drivers de tarjetas de video o tarjetas de sonido cuyos fabricantes no han desarrollado para sistemas operativos distintos a Windows. Es lo que permite, por ejemplo, que muchos periféricos actualmente funcionen en Linux y muchos de ellos tengan incluso mejores prestaciones que con los controladores de fábrica.
Como pueden suponer, la realización de actos de ingeniería reversa o inversa se encuentra obviamente permitida en buena parte de los países del mundo. Ciertamente, porque estas actividades permiten que se puedan desarrollar investigaciones y de esta forma desarrollar la industria del software, principalmente la industria local.
Como es posible apreciar, la ACTI deja fuera expresamente el desarrollo y la investigación, interpretación que excede con creces lo que señala el TLC y que por lo demás es una excepción recogida en buena parte de los países del mundo precisamente porque el alcance de desarrollo permite que empresas del sector tecnológico puedan realizar innovación y presentar nuevos productos basados en los procesos de ingeniería reversa permitidos por la ley.
Mientras tenemos todos los lobbys que representan intereses corporativos multinacionales en el Congreso, la ACTI, que debiera velar por la defensa de los intereses de las empresas de software nacional, se cuadra con una interpretación dudosa del TLC que en cualquier caso pretende salvaguardar intereses corporativos multinacionales que ya están lo suficientemente representados en el Congreso como para seguir ayudándoles. ¿Y la industria nacional? Bien gracias.
Tristemente, cuando las cosas llegan al Congreso las razones no son suficientes. Ni siquiera cuando se trata de protección de un sector de la industria. Mientras sigamos legislando para los intereses de las empresas con las que firmamos acuerdos de cooperación, no habrá estrategia digital que nos salve.
Si usted tuvo en sus manos el ejemplar de ayer del diario La Tercera pudo acceder a la nota titulada “La historia del creador del programa más popular para bajar archivos de internet” [enlace a captura de pantalla], donde cuenta la historia del famoso Bram Cohen, quien creó el casi perfecto programa de intercambio de archivos llamado Bittorrent.
Casi todo bien, hasta una frasesita en el artículo que, la verdad de las cosas, me dejó un poco noqueado. Dice la nota de La Tercera:
En 2002, Bram Cohen usó trucos como ofrecer contenido para adultos para lograr que los usuarios probaran su sistema. Además, cometió su mayor error comercial: hizo que el código para Bittorrent estuviera disponible como código abierto. “Era un programador en quiebra y no tenía un modelo claro de venta. Sólo quería que la gente lo usara.”, señala.
“Su mayor error comercial: el código abierto”. Me llamó la atención esa frase. Y me puse a buscar. Y encontré la nota original de Netmagazine de Inglaterra. Para mi sorpresa, en la revista inglesa dice algo muy distinto a lo que publica La Tercera del domingo.
In 2002, Bram collected some free porn to lure users to test his peer-to-peer file distribution protocol. He made the source code for the original BitTorrent client available as open source, which, in retrospect, sounds like commercial suicide. “I was a broke programmer,” he laughs. “I didn’t have a clear model. I wanted people to use it. If you can’t get people to use it when you’re giving it away for free, you can’t get them to use it when you’re charging them.”
Es decir, en ningún lugar del artículo de Netmagazine se dice que la opción por el código abierto haya sido el mayor error comercial de Cohen.
Lo que dice la nota original es que “en retrospectiva, suena como un suicidio comercial“, que es bien distinto. La nota no dice que la opción por el código abierto fuese el mayor error comercial de Cohen, como quiere hacernos creer La Tercera.
Además, la nota de La Tercera obvia la frase final de Cohen (en subrayado) donde el programador explica en parte por qué optó por una licencia abierta/libre, diciendo que “Si no puedes conseguir gente cuando estás entregando algo gratis, menos podrás conseguirlos cuando les estás cobrando por ello.”
En definitiva, llama la atención la forma en la que se encaran temas como estos en la prensa tradicional, llenando de FUD opciones como software libre/abierto, incluso cuando se trata de traducciones de artículos que dicen precisamente lo contrario.
Ah, y sólo para agregar una cosa. Señores de La Tercera, hasta cuando insisten en ese invento endemoniado del Papel Digital. Hasta cuando insisten con el Flash. Oh oh.
Tenía guardado el tema de la neutralidad tecnológica y de los proyectos que se han presentado en la cámara de diputados hace unas semanas atrás, tal como conversamos hace un par de episodios de Circobit.
Primer Acto:
Una serie de diputados presentan un par de iniciativas para ser discutidas en el Congreso, una que pretende modificar la ley del consumidor con el fin de definir qué es “banda ancha” para efectos de publicidad de acceso a Internet. La otra iniciativa, directamente conectada con la anterior, pretende consagrar el principio de Neutralidad de la Red para consumidores y usuarios de Internet. Si usted es lector habitual de esta bitácora, a estas alturas estará informado de qué se trata este concepto, y hasta habrá visto hilarantes videos al respecto.
La propuesta si bien puede ser discutida en algunos puntos particulares, es una excelente iniciativa, toda vez que pretende regular un tema tabú, como es el del traffic shapping, el bloqueo de puertos para descargas por Internet. En definitiva, el que exista una discusión como esta en Chile, desde el punto de vista de los ciudadanos y consumidores, es una gran noticia.
Segundo Acto:
Luego de la presentación de los proyectos de ley, parte de quienes estaban detrás de ambos proyectos montaron una web que denominaron Neutralidad Sí. A través de ella pretenden informar y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de estas propuestas legislativas a través de información constante sobre temas relativos a la neutralidad de la red. Otra buena iniciativa.
La cosa es que el 9 de Mayo, Pepe Huerta, uno de los promotores de la iniciativa, publicó un artículo donde describe en detalle lo que pasó en un almuerzo con la Fundacion País Digital, estando presentes importantes ejecutivos de empresas de telecomunicaciones en Chile, además de parlamentarios y Senadores (entre ellos Flores), en la que se presentaron ambos proyectos de ley.
Sacó ronchas al parecer en el ambiente la cita que sacó Huerta de esta reunión, donde sostiene que Flores habría cerrado la discusión diciendo:
Creo que la discusión sobre neutralidad en la red debemos dejársela a los Estados Unidos y Europa, Chile no es potencia en desarrollo tecnológico, por lo que no tenemos pa’ que discutirlo
Rápidamente la noticia circuló por todos lados. Y, como suele suceder cuando está involucrado el senador Flores, la granmayoría mostró malestar por su reacción, y parte de quienes pertecenen a su secta círculo y a comunidades que dependen de Flores aplaudieron (?) los balbuceos del senador por Tarapacá.
Simplemente no voy a destacar que el “equipo editor” de AtinaChile (también dependiente de Flores) haya publicado un artículo meses atrás (antes de la polémica) donde sostienen que “Por cierto este es un problema que no afecta sólo a los Estados Unidos y por ello los invitamos a estar muy atentos a lo que suceda con esto!” (sic) Welcome to the jungle, baby.
Tercer Acto: El gurú responde. Y lo hace en su estilo: tratando de mono con navaja a su interlocutor, en este caso Huerta, que básicamente es la misma reacción que tiene contra quienes piensan distinto y lo enfrentan. Huerta responde en un largo post, y en eso estamos.
Destacable, por lo pronto, es que Flores nos presente su respuesta, como se encarga de decir, “en un podcast“. Dejando de lado que para el Senador 2.0 podcast parece ser igual a MP3-subido-a-internet, sorprende que se atreva a decir frases tan ofensivas a través de balbuceos muchas veces francamente inentendibles.
En lugar de explicar por qué cree que los proyectos de ley son malos proyectos de ley, realiza una diatriba llena de gruñidos incomprensibles donde parecen salir dos ideas:
1.- No es que le moleste el populismo de la propuesta, como señala. Que no tiene nada de populista, por lo demás. Lo que le molesta, parecer ser que es que una iniciativa como esta salga de un diputado de un partido de derecha, como Arenas, quien al parecer estructuralmente no puede hacer una propuesta positiva para el país.
2.- Chile no estaría maduro para esta discusión. El problema con este argumento es que los proyectos de ley no pretenden resolver algo que se está discutiendo a nivel macro en Washington. Lo que se pretende resolver es un problema real, de Chile, que tenemos los clientes de compañías de telecomunicaciones que nos dan un mal servicio y cobran altos precios. Un problema real, tan real como el caso Redvoiss versus Telefónica, donde la compañía de telecomunicaciones más grande de Chile pretendió echar abajo a una empresa que pretendía entregar servicios de telefonía IP. No se necesita estar maduro para enfrentar monopolios nefastos para toda la comunidad como el que presenciamos en las telecomunicaciones.
Y la buena noticia es que no necesitamos gurúes, santeros ni budas venidos de Silicon Valley para darnos cuenta y comenzar a hacer cosas en serio por nuestros derechos en Internet.
El nombre de la película, parafraseando un artículo de Hugo Mery, ya se la puso mi admirado Chabrol: “L’ ivresse du pouvoir”, o “La embriaguez del poder”.
La noticia es ya sorprendente. Fíjese que este señor, que dirige una de las fuentes de compras más importantes del Estado, va invitado a un seminario de Microsoft, uno de sus potenciales clientes. Pero no es lo más sorprendente. Fuentes de palacio informan que el director de Chilecompra no fue solo, fue acompañado.
Y viajó, repito, a la VIII Cumbre Anual para líderes de Gobierno de Microsoft junto al Ministro de Economía, don Alejandro Ferreiro, el que estará fuera de su cargo durante cuatro días que dura dicha cumbre.
¿Sabe usted lo que cuesta que un Ministro de Estado se ausente cuatro días de su cargo para asistir a un evento privado fuera del país? Es como si un juez saliera a tomarse unos tragos con una de las partes en un juicio que se está verificando en su tribunal.
Usted podrá sacar sus propias conclusiones. De, sólo por darle un ejemplo, cómo el gobierno de Chile rechazó el laptop de 100 dólares del MIT, y ahora se matriculó sin chistar con los famosos notebooks Classmate de Intel, de más de 400 dólares… y -sorpresa, sorpresa!- con Microsoft Windows.
Se llevan al Ministro de Economía y nadie dice nada. Acá el que pone las lucas, asegura la decisión final. Y así algunos pretendemos que haya neutralidad en las compras del estado.
Actualización:
A esta altura ya nada me sorprende. Además del tándem Ferreiro-Campero, viajaron con ellos -como no iba a estar- Fernando Flores y Hernán Larraín. Y por supuesto que se reunieron con Gates.
Cuando pensábamos que entre la UDI en verano y los Republicanos en Estados Unidos tenían el monopolio de la estupidez, esta noticia nos vuelve a sorprender.
Según informa la nota de prensa, el senador demócrata por Nueva York Carl Kruger en los próximos días propondrá prohibir el uso de teléfonos móviles, reproductores de música o consolas de videojuegos portátiles a los peatones que crucen una calle.
“Estos dispositivos electrónicos están alcanzando un punto donde no sólo son endémicos sino que crean un ambiente donde podemos tener una importante crisis de seguridad pública al alcance de la mano”.
“No estoy tratando de entrometerme en la vida de la gente, pero lo que está sucediendo es que cuando prestan atención a su iPod, Blackberry, móvil o consola de videojuegos, caminan contra autobuses o coches. Se está convirtiendo en un problema nacional”.
Interesante la medida. Habría que preguntarle al senador cuales son las cifras que maneja de muertes producidas directamente por la desatención de los peatones producto de la utilización de estos aparatos. Tal vez habría que preguntarle además si no será mejor regular el parque automotriz para evitar atropellos.
¿Qué es lo siguiente? ¿Multa y cárcel si no miramos para los dos lados al cruzar? ¿Prohibición de llevar a la mamá de copiloto porque muchos accidentes se producen por prestar atención a discusiones domésticas?
Como muchos de ustedes, soy un usuario Windows. Uso este sistema operativo desde que comencé a usar computadores e Internet hace varios años ya. Como muchos de ustedes, también, he pasado malos ratos con el sistemita, pantallazos azules de la muerte mediante, misteriosos cuelgues del sistema, relentización de procesos, spyware, virus, formateos, etc, etc, etc.
Bueno, todo eso que ustedes y yo sabemos.
Además, la empresa que fabrica el dichoso sistema operativo es una empresa que tiene prácticas comerciales detestables, que cobra carísimo por su software y que, además, responde políticas desde el punto de vista del software y su industria, que claramente chocan con lo que creo respecto de la distribución de los contenidos en línea y respecto de la relevancia de la colaboración para la creación de mejores productos, sean sistemas, comunidades o software.
Pero a pesar de todo lo anterior, y al igual que muchos de ustedes, sigo usando el mismo sistema operativo. El mismo Windows.
Y como si fuera culpable de algún delito que nadie me ha informado, varias veces he sido llamado a defender mi elección. Como si promover la causa de la cultura libre implicara necesariamente utilizar software no privativo, software libre, argumento del que incluso en la lista de CC Chile he tenido que salir a protegerme.
Y mi amigo Simenon, en su proyecto de blog donde espera superar el síndrome de la página en blanco, remueve el temita que tenía relativamente tapado con tierra y pasto. Él, utilizando en buena parte un realmente notable artículo de mi admirada Marta Peirano, me intenta dar unos manotazos de boxeador en retirada. Claro, él sólo recuerda uno de los argumentos que tengo guardados para no usar Linux, que era que “no quiero transformarme en un físico nuclear para hacer funcionar una distribución linux en mi computador”. Y eso en parte es cierto.
Sería cierto completamente si es que hubiera agregado los problemas que tiene su Ubuntu con el reconocimiento de la tarjeta Wifi que no supo configurar ni con el bendito e impecable apt-get, y sin contar mi último intento en Ubuntu, donde me decidí volver a Windows después de estar toda una tarde intentando que pudiera conectarse a una red Wifi cifrada con WEP. No hubo caso. Eso que mi Notebook IBM T41 es tan linux-like que ni siquiera tecla Windows tiene.
Pero el argumento de Marta es preciso y ataca mi ego aludiendo a una famosa frase de Leibniz respecto de la aproximación al conocimiento y de cómo, intentando usar algo que no conoces, superas la ignorancia. Y así, para Marta, usar Debian la hace pensar y, pensando, se hace menos idiota. Aprende a pensar.
Como contaba, me habían esgrimido argumentos políticos, técnicos, filosóficos, prácticos. Pero nunca había quedado grogui como ahora.
En este momento, tomo aire y miro de reojo mi notebook con el CD de Ubuntu Edgy Eft en la mano. Pronto novedades.
Varias veces le hemos hablado acá de los famosos DRM o sistemas de gestión de derechos digitales (del inglés Digital Rights Management), tecnologías orientadas a restringir a los consumidores de ciertos usos por los titulares de derecho de autor de una obra protegida independiente de la voluntad del usuario final.
Por si no lo tiene claro, los DRMs son malos. De partida, no funcionan. Y son malos para la sociedad, para los autores y para el negocio, Cory Doctorowdixit.
Gracias a los famosos DRMs, por ejemplo, les contábamos como el último disco de los británicos Coldplay no puede ser tocado en el computador y no puede ser adaptado a formato MP3, por ejemplo. En otras palabras, la industria del espectáculo le está diciendo que si quiere escuchar las suaves y melosas melodías de Chris Martin en su computador, tiene que pasar por caja de nuevo y comprar el disco en iTunes o en su tienda online más cercana. Y si no le gusta e intenta no hacernos caso, pues entonces le hacemos pedazos el computador. Literalmente, como ven.
Tenemos el ya famoso Zune de Microsoft que anuncia posibilidad de conexión wi-fi con otros aparatos, lo que eventualmente podría significar reproducciones ilegales de música. ¿Cómo soluciono ese problema? Pues fácil, con DRM: permito el intercambio, pero después de la tercera pasada, la canción transferida se borra. Sin preguntarle al dueño del Zune, claro.
Claro que no todo el mundo piensa lo mismo. También les contábamos de un grupo de músicos canadienses tan dispares como Avril Lavigne, Sarah McLahan, Stars y Broken Social Scene han declarado en forma rotunda su negativa a que sean usados sus nombres para campañas que alienten el uso de sistemas de protección anticopia por ser riesgosos e improductivos.
¿Todo esto sólo pasa en Estados Unidos? Lamentablemente no. Producto del Tratado de libre comercio con Estados Unidos, tenemos obligación de normar los DRM en nuestra ley de propiedad intelectual, sancionando cualquier acto que intente eludir las protecciones hechas por encargo los titulares de derecho de autor, además de la fabricación de herramientas que pretendan eludir dichas medidas. La discusión sobre los DRM es una más que no hemos tenido en Chile y que sólo apreciaremos sus efectos una vez que tengamos que implementarlas en nuestra ley. Ya es tarde.
Hoy 3 de Octubre y se celebra (??) el día mundial contra los DRM. Desde este modesto rincón lo compartimos con usted.
Actualización:
No lo puedo creer todavía, pero el servicio que está ofreciendo Dreamhost me hace amar más todavía esta empresa de hosting. Y todo sin DRM, celebrando con nosotros.
Actualización 2:
Incluye estupendo video. Ver arriba
iBlog hoy publicó una nota sobre una línea de televisores pensadas como obras de arte.
Hasta ahí todo bien.
El problema, mis amigos, es que algunos periodistas de tecnología no saben que no se pueden linkear imágenes desde la cuenta de correo Gmail.
Como dice una amiga, insólito.