Si hay un lugar donde pareciera que en Chile los ciudadanos discuten asuntos públicos es en las cartas al Director de El Mercurio. Esto lo digo con los labios torcidos, porque claro, lo anterior no resiste ningún análisis a la luz de las complejas teorías sobre la esfera pública. Pero pareciera ser que en nuestra democracia enclenque y enfermiza, hecha con una Constitución de maestro chasquilla, finalmente la decisión del editor del diario de Edwards es quien pareciera dirigir la discusión pública en Chile.
Como usted podrá comprender, es allí donde desde cristianos apostólicos confesos hasta liberales han entrado en discusiones sobre el fallo del Tribunal Constitucional (en adelante TC) sobre la píldora del día después (en adelante PDD).
Uno de los últimos en pretender ingresar a esta discusión es el diputado RN Nicolás Monkeberg. En carta publicada el lunes 14 discute sobre la posición del gobierno respecto del fallo (que este último considera abusivo) con una serie de argumentos que, me perdonarán, no puedo dejar de comentar.
Al contrario de lo que sostiene el diputado, que yo sepa nadie ha sostenido seriamente que lo fallado por el Tribunal sea irracional o contrario al sentido común, si es que algo así existe. Comienza su argumentación Monkeberg sosteniendo que “El Tribunal tiene el mandato Constitucional de resguardar el derecho a la vida desde la concepción, y este fallo se trataba de determinar si la píldora del día después amenazaba o no dicho derecho“. Pues bien, lo anterior es perfectamente equivocado. Incluso a la luz de una Constitución conservadora y mojigata como la de 1980.
Sepa usted que más allá de la interpretación de Monkeberg, el mandato que tiene el TC es controlar, entre otros, la constitucionalidad de leyes y decretos presidenciales, esto es, asegurarse que no existan normas jurídicas contrarias a las normas de la propia Constitución.
Pues bien, si hay algo en lo que el texto Constitucional es claro es en que no protege el derecho a la vida desde la concepción. Más allá de lo problemático que es interpretar la Constitución a la luz de lo que dijeron sus redactores (sea porque la Constitución es dinámica, sea porque sus redactores fueron designados arbitrariamente por la Junta Militar), si hay una pelea que perdió Jaime Guzmán entre los miembros de la comisión redactora fue precisamente el referido a la protección de la vida del no nacido. Guzmán, fiel a sus creencias, siempre sostuvo que la Constitución no podía permitir el aborto, en cualquiera de sus formas. El resto de los comisionados, sorprendentemente, opinaron lo contrario estableciendo un mandato legal y no Constitucional de proteger la vida del que aún no nace.
Así, la protección de la vida del no nacido se establece de la siguiente forma en la Constitución:
“La ley protege la vida del que está por nacer” (art. 19 nº 1 inciso 2), lo que faculta a la ley a regular la forma en que será protegida la vida “del que está por nacer” que ciertamente no es considerado como persona ni por el texto constitucional ni lo ha sido históricamente jamás en Chile por normas de inferior jerarquía.
Por tanto Monkeberg se equivoca de manera garrafal cuando afirma que el tribunal “debe resguardar el derecho a la vida desde la concepción”. La Constitución chilena, a lo menos, no dice aquello ni de cerca.
Además, Monkeberg recurre al argumento de la duda razonable. Este argumento sostiene que si es que existe una “duda razonable” que la píldora del día después (PDD) sea abortiva, pues entonces el Tribunal tiene la obligación de prohibir su circulación.
Ciertamente más abortivo que la PDD son las esquinas filosas de las escaleras de organismos privados y públicos. Más peligroso es la ingesta de drogas durante los embarazos. Más abortivos son los golpes que puede sufrir una embarazada producto de violencia intrafamiliar. Así como a pesar que la principal causa de muerte en Chile son los accidentes automovilísticos, a nadie en su sano juicio se le ocurriría prohibir la circulación de automóviles, el que eventualmente una pastilla sea abortiva (que por lo demás existe consenso entre la comunidad científica no confesional que no lo es) no autoriza al TC a declarar su inconstitucionalidad.
Lo que no explica Monkeberg del fallo del TC es que, aun si la PDD fuera abortiva, entonces ¿Por qué el Tribunal está en lo correcto y su decisión no es una discriminación arbitraria hacia los más pobres del país prohibiendo su distribución por organismos públicos y no en farmacias privadas? ¿No es aquello sino una discriminación inaceptable en contra de quienes no tienen los recursos para ir a una farmacia privada y conseguir el fármaco y así evitar parir a un bebé no deseado?
La discusión de fondo es que una vez más estamos llegando tarde a una discusión profunda respecto de nuestra democracia que es la composición y atribuciones del TC. Un Tribunal Constitucional donde sus miembros son inamovibles y no son responsables políticamente es un tribunal mal ordenado.
Al contrario de lo que algunos han sostenido al fragor de la discusión sobre la PDD, la idea de tener Tribunales Constitucionales no es un resabio de la dictadura, sino que es precisamente parte del ideario democrático del siglo XX. Así, en una vieja discusión legal, Hans Kelsen propone esta forma de controlar el respeto de la Constitución ante los argumentos de Carl Schmitt quien sostiene que el defensor de la Constitución debiera ser quien tiene mayor legitimidad democrática, ergo, el presidente del Reich, con los todos los problemas que la historia ha enseñado. La función de estos tribunales es precisamente hacer las veces de contrapeso para decisiones mayoritarias que fueran en contra de normas básicas de convivencia civil. Así, cuando una mayoría transitoria fruto de la locura pretenda establecer la esclavitud, ahí estará el Tribunal haciendo las veces de “legislador-negativo“, defendiendo la Constitución.
Claro, estos jueces no son elegidos popularmente y existen claros problemas de legitimidad democrática ante quienes tienen importantes decisiones que tomar para la vida cívica. Pero ante esta objeción contramayoritaria algunos ha argumentado diciendo que los TC protegen valores de largo plazo que son ajenos al proceso democrático, o bien señalando que la misión del TC en una democracia decente es garantizar acceso y participación a grupos marginales que de otra forma no tienen como participar en el juego democrático.
En cualquier caso, se trata de defender un Tribunal que tiene como misión fundamental el respeto de la Constitución, con todo lo que ello significa, desde la separación de funciones hasta los derechos fundamentales de todas las personas a escoger con libertad cuando tener hijos.
El problema con la decisión sobre la PDD es que ni desde la perspectiva de la protección de la separación de funciones (¿desde cuando el TC está autorizado a dictaminar cuales deben ser las políticas públicas de control de la natalidad por los servicios de salud?), ni desde la protección de los derechos fundamentales (donde los defensores de la PDD encuentran sujetos de derecho a la vida donde la propia Constitución no determina) es posible argumentar la corrección constitucional del fallo.
Y cuando los jueces constitucionales no tienen buenas razones para fallar cuestiones tan importantes como estas, pues es hora de debatir y cambiar la forma en la que éstos funcionan.
A raíz de los acontecimientos recientes, en un esfuerzo conjunto con los chicos del blog De la República, hemos preparado una Carta Abierta a los Pre-Candidatos a la Presidencia, exigiendo su repudio a la resolución del TC y un pronunciamiento respecto de las políticas reproductivas de su eventual presidencia.
Seguramente los precandidatos DC no la firmarán. Probablemente nadie la acogerá. Quien sabe, estamos en Chile. Pero es importante que nos tomemos en serio los límites del actuar estatal exigiendo nuestros derechos. No sólo cuando se trata de la propiedad, sino que con mayor razón, cuando se trata de los cuerpos de nuestras hermanas y novias.
Te invitamos a participar en esta iniciativa firmando la carta, discutiendo en tu blog, con tus amigos, o siguiendo alguna de las múltiples organizaciones que quieren hacer respetar nuestros derecho a que la prepotencia y el dogmatismo no rijan nuestras decisiones más íntimas como ciudadanos de una sociedad democrática.
No necesitamos ni queremos ese tutelaje.
Los candidatos a la presidencia debieran oponerse con firmeza a estos retrocesos, sin medias tintas. Y si no lo hacen, sabemos a qué atenernos cuando estén en La Moneda.
Lo siento. Estoy en deuda sobre escribir una serie de cuestiones que están en el tintero, pero no puedo sacarme el tema este de la cabeza.
Conversábamos anoche muy tarde con el siempre escueto y marcial Simenon sobre implicancias e hipótesis que se barajaban respecto de aspectos legales y procedimientales muy lateros del fallo famoso que se filtró. Cómo entender una decisión como la que al parecer había tomado un órgano que tiene un origen profundamente progresista y que, como los antagonistas de Spiderman, de un momento a otro se transformaba en nuestro enemigo.
Y me avisan por interno que algo pasó. Tanta protesta, tanto grito alarmado de todos nosotros provocó algo. Durante la tarde de hoy, el presidente subrogante del Tribunal Constitucional, don José Luis Cea Egaña (BTW, famoso por su tesis sobre la jerarquización de los derechos que en algún momento les contaré) hizo circular una declaración a nombre del Tribunal adelantando el contenido oficial del fallo sobre el Decreto Supremo Nº 48/2007 “Normas Nacionales Sobre Regulación de la Fertilidad” diciendo:
1.- Rechazó en forma unánime la inconstitucionalidad de los dispositivos intra uterinos (DIU)
2.- Rechazó la inconstitucionalidad de las normas sobre confidencialidad de la información y consejería a menores de edad sobre métodos de anticoncepción.
3.- Acogió la inconstitucionalidad de la norma que ordena al sistema público de salud aconsejar y distribuir los métodos de “Anticoncepción Hormonal de Emergencia”, conocidos genéricamente como “píldora del día después”.
En castellano castizo, esto quiere decir que a pesar que se mantendrá en el sistema público tanto dispositivos intrauterinos como también los sistemas de información de métodos de anticoncepción, el Ministerio de Salud no podrá distribuir la píldora del día después en los consultorios del país.
Uno de los efectos de esta aclaración es que muchas mujeres pueden respirar aliviadas porque no nos transformaremos en Irán. Pero las malas noticias son que el fallo sigue siendo nefasto. Como un gordito napolitano en hora de almuerzo, espero con ansias que se publique el texto completo del fallo famoso e hincarle el diente. Es que el fallo es nefasto porque en buen chileno, si usted tiene dinero, no se preocupe. Tendrá la clínica abortiva cerca y limpia si llega el caso, podrá ir a la farmacia y adquirir la famosa píldora al precio que se le ocurra al Sr. Cruz Verde y en el peor de los casos, si le da vergüenza, tomarse un cóctel de pastillas anticonceptivas. Lo va a pasar malito, pero el efecto es el mismo.
Si usted pobre, en cambio, y sólo puede acceder a lo que le entrega el consultorio de su barrio, vaya preocupándose. En Chile, ya lo sabemos, los malos siempre ganan. Y la moraleja de todo esto es que las cosas siempre pueden ser peor.
Personalmente pensaba que esto que nos han vendido como democracia ya no tenía más sorpresas. Aceptamos que el mismo que bombardeó la Moneda estuviera sentado en el Senado en forma vitalicia. Aceptamos que en Chile el que pierda una elección pueda ser electo Senador o Diputado. Y aceptamos en definitiva una Constitución construida e ideada por los amigos de la dictadura. Aceptamos sus reglas, los buenos ganaban las elecciones y lo importante era seguir adelante.
Para uno que vive en lugares como Chile, a tantas escalas aéreas del mundo, lo que sucede en China, Pakistán y Afganistán es parte de los resúmenes de cinco minutos con los que los noticiarios televisivos nos informan el acontecer internacional. Y a la famosa señora Juanita le llama la atención, probablemente, lo atrasado de algunos países también lejanos de occidente que obligan a sus ciudadanas a taparse el rostro y usar unas túnicas oscuras e incómodas. Lejos de los matinales y de aquellos liberales trajes de dos piezas con motivos floreados que usa para ir al banco.
Pero hoy ha trascendido una noticia que era un rumor desde hace varias semanas y al parecer el Tribunal Constitucional Chileno ha decidido que la píldora del día después y el dispositivo intra uterino (DIU/T de cobre) son contrarios a nuestro ordenamiento constitucional al atentar contra el derecho a la vida. Eso significa que vender píldora del día después y dispositivos de control de la natalidad como el DIU serían equivalentes a vender ántrax o traficar fetos. Más grave que vender marihuana o cocaína.
¿Por qué un grupo de señores tiene la posibilidad de decidir respecto de lo que hacen miles de chilenas en su fuero interno? Se lo explico en simple.
1.- ¿Qué dice la Constitución?
Es sabido que una de las mayores derrotas de Jaime Guzmán y sus amigos durante la redacción de la Constitución a puertas cerradas fue precisamente la redacción del artículo 19 número 1.
La Constitución asegura a todas las personas:
1º. El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona. La ley protege la vida del que está por nacer.
(…)
Como se ve, en Chile el que está por nacer -que ni siquiera la Constitución señala que sea una persona en términos estrictamente legales- tiene protección legal. Esto significa que dado que la Constitución protege a las personas, será la ley la encargada de proteger la vida del que está por nacer. Así, por ejemplo, el famoso artículo 119 del Código Sanitario [PDF] es el que prohibe en Chile el aborto, no la Constitución.
Esto parece ser claro. Pero muchos católicos fundamentalistas -además de ver santos y rezar a estampitas- sostienen que dado que la Constitución protege “el derecho a la vida”, éste incluye la vida del que está por nacer dado que también es persona y de ahí la discusión famosa de si la píldora del día después es o no abortiva. Cuando la discusión general no tiene nada que ver con eso, dado que la Constitución no prohibe el aborto de buenas a primeras. La protección del que está por nacer está construida por la vía legal, no constitucional.
Además del absurdo anterior, un caso como el que está en juego hoy en Chile debe ser resuelto necesariamente tomando en consideración los otros derechos fundamentales que se encuentran también en juego, como la autonomía personal de la mujer para decidir por sí misma cuando tener un hijo. Esto, probablemente no es tan importante para nuestro Tribunal Constitucional como sí lo es los reclamos de los integristas de la fe.
2.- ¿Qué es este Tribunal Constitucional?
El Tribunal Constitucional se crea en Chile en la década de los setenta y su fin es velar por la supremacía de la Constitución. Que no existan normas en Chile que vayan en contra de lo que dice la Carta Fundamental. Así funcionan las democracias, por lo pronto, con guardianes de la Constitución. Por tanto sus decisiones son inapelables, no procede recurso alguno en su contra.
Está compuesto por diez personas, todos abogados, quienes son designados así:
- 3 son de libre designación del Presidente de la República.
- 4 son elegidos por el Congreso Nacional: 2 nombrados directamente por el Senado y los otros 2 también son nombrados por el Senado a propuesta de la Cámara de Diputados. -
- 3 son designados directamente por la Corte Suprema en votación secreta (sí, leyó bien).
Los actuales ministros han sido designados de la siguiente forma, con nombre y apellido:
Juan Colombo Campbell (nombrado por Patricio Aylwin; y en otro periodo, por el consejo de Seguridad Nacional) José Luis Cea Egaña (nombrado por el Consejo de Seguridad Nacional) Raúl Bertelsen Repetto (nombrado por el Senado y comentado ampliamente en QLN) Hernán Vodanovic Schnake (nombrado por el Senado) Mario Fernández Baeza (nombrado por el Senado a propuesta de la Cámara de Diputados) Jorge Correa Sutil (nombrado por Ricardo Lagos) Marcelo Venegas Palacios (nombrado por el Senado a propuesta de la Cámara de Diputados) Marisol Peña Torres (designada por la Corte Suprema) Enrique Navarro Beltrán (designado por la Corte Suprema) Francisco Fernández Fredes (designado por la Corte Suprema)
De ellos, dos ya habían sostenido previamente su parecer respecto de la píldora, Navarro y Bertelsen, ambos en contra de su comercialización. Al contrario de lo que usted pudiera suponer, sólo Navarro se inhabilitó para votar, siendo el voto de Bertelsen, seguramente en contra, perfectamente válido.
Son estos señores, que si se fija bien de diez integrantes sólo una es mujer, lo que han decidido por todas las mujeres adultas de Chile. Son estos señores los que finalmente tienen la última palabra para decidir qué es lo que las mujeres en Chile pueden y no pueden hacer.
El Tribunal Constitucional debe estar siempre pensando en la protección de la Constitución y los derechos fundamentales de sus ciudadanos. Un Tribunal Constitucional que pretende imponer visiones valóricas sesgadas y particulares respecto del bien, es un TC que no está respetando él mismo los principios que rigen en democracia. A través de esta decisión, además de decidir respecto de lo que las mujeres puedan hacer, está apuntándonos con la espada de damocles de la verdad.
El TC no está constituido para imponer a los ciudadanos una escala de valores determinada. No está ni nunca fue pensado para que sus miembros decidan el curso moral de los chilenos. Está pensado en velar por el respeto de los derechos fundamentales de las personas, mas en este fallo lo que está haciendo es proteger visiones de mundo sesgadas y basadas en la metafísica y superstición e imponérselas a todos los chilenos en pleno siglo XXi.
De pronto uno se siente protagonista de Persépolis. Mientras en Chile estamos preocupados del feminismo terminológico (ciudadanos/ciudadanas, horas-hombre/horas-persona, etc), los ejércitos de católicos fundamentalistas están tocando la puerta del Tribunal Constitucional y ganando la guerra.
En Chile los talibanes no usan barba larga ni túnicas. Tampoco van con el corán bajo el brazo. En Chile todo es sutil, ya sabe. Chile de un momento a otro se ha transformado en una asquerosa finca donde mandan quienes tienen dinero y los fundamentalistas de la fe ocultos en facultades de derecho. Mientras Internet supone la posibilidad de cambios, de cooperación, de interacción entre ciudadanos, los ejércitos de la fe fundan colegios, tienen sobre 7 hijos y pretenden imponer su moral.
Una democracia de verdad, una democracia que se tome en serio debe partir por respetar distintas formas de verdad. Una democracia que dirige, que decide cual es la moral que debe ser aceptada y qué es lo que sus mujeres pueden hacer con su cuerpo, es una dictadura de la moral. Una dictadura igual de nefasta que todas las dictaduras pero oculta bajo la parsimonia, la buena educación y la retórica de la clase política.
Art. 2: (…) El artista, intérprete y ejecutante gozará, de por vida, del derecho a (…) oponerse a toda deformación, mutilación u otro atentado sobre su actuación o interpretación, que lesione o perjudique su prestigio o reputación.
Sí, leyó bien. Miriam Hernández, Luchito Jara, Juan Gabriel y Alberto Plaza hoy ya tienen herramienta legal para oponerse ante cualquier “atentado” contra sus interpretaciones si lesionan su “prestigio o reputación”.
Artistas: avanzar sin transar, que la libertad de expresión y la parodia no son tan importantes como proteger el prestigio del artista.
UNO. Eres un profesor. Pides un ensayo a tus alumnos que llevará una nota final. El día que recibes los trabajos te das cuenta que uno de ellos te entrega un artículo que te parece sospechoso. Entonces en Google escribes una de las frases más elaboradamente dudosas. Efectivamente, el estudiante ha hecho un cut’n paste descarado y ante esa evidencia de inteligencia tan escueta, decides ponerle nota 1. En el mismo ejercicio pero con otro alumno, te das cuenta que éste ha tomado varias ideas de otros autores sin atribuirlas pero que terminan en un trabajo de gran nivel: síntesis de ideas importantes, relación de conceptos, una clara línea argumental, etc. ¿Qué nota le pones? ¿Es este un plagio entendido como robo o finalmente el estudiante ha sido capaz de sintetizar el conocimiento y transformarlo en algo nuevo?
DOS. En un mundo conectado en nodos comunicativos –donde Internet es solo una muestra- y donde el tráfico de conocimiento es exponencial, estamos cada vez más acostumbrados a oír y discutir sobre samplers, cut’n paste, copyleft, y diversas derivaciones de las problematizaciones del conocimiento y los derechos autorales, pero ¿qué se habla en la educación? Todos pregonan sobre la supuesta importancia de las TIC en la escuela, pero poco se reflexiona sobre las implicancias que ellas tienen en un modelo educativo cartesiano. En este contexto, el plagio sólo es tratado como engaño moral pero nadie se hace la pregunta si hoy, en esta nueva concepción del conocimiento gracias a las TIC, es posible que el plagio quepa como manifestación del saber en la educación.
TRES.
(…) ¿Qué, quieren una originalidad absoluta? No existe. Ni en arte ni en nada. Todo se construye sobre lo anterior, y en nada humano es posible encontrar la pureza. Los dioses griegos también eran híbridos y estaban “infectados” de religiones orientales o egipcias. También Faulkner proviene de Joyce, de Huxley, de Balzac, de Dostoievsky…
CUATRO. Aclaremos primero qué se denomina plagio. La RAE lo considera como “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Esto sería, claro, parecido a un robo. Pero me gustaría concentrarme –como Lessig nos enseñó con el copyright- en si las consideraciones de plagio siempre han tenido estas connotaciones negativas a lo largo de la historia. Y la verdad es que son muchas las manifestaciones culturales que se han valido por siglos de un plagio que ha cambiado de nombres (copia, imitación, reciclaje…), pero que en definitiva simbolizan una forma de uso de los saberes, propietarios o no, en la sociedad. Según el colectivo Critical Art Ensamble, “antes de la Ilustración el plagio estaba bien visto. Era útil en tanto que contribuía a la distribución de las ideas”.
Estrictamente hablando, el plagio pertenece a la cultura de después del libro, puesto que es en esa sociedad en la que se puede hacer explícito lo que la cultura de los libros, con sus genios y sus autores, tiende a esconder -, a saber, que la información es mucho más útil cuando entra en contacto con otra información y no cuando se la deifica y se la presenta en el vacío.
En el postcapitalismo, el plagio se lee a través de dos caras de una misma moneda. La primera es una más bien moral. Considerar al plagio como una reacción contra la comodificación (privatización) de los bienes culturales de la sociedad a través de su recontextualización (el ejemplo del colectivo artístico Superflex es muy preciso). La otra cara, la que me parece más interesante para los efectos de la educación, dice relación con la inserción productiva de los sujetos. Si en la economía, el flujo de la producción, distribución y consumo se convierten –gracias a las TIC– en un único acto ininterrumpido, ¿existe espacio para la idea original? En una circulación de conocimientos muchas veces caótica ¿se necesitan más ideas originales si aceptamos que ellas existen? ¿O más bien la sociedad necesita de buenos sintetizadores que con la premura del tiempo productivo puedan insertar sus ideas/productos en el ciclo de la producción, distribución y consumo? La pregunta última, claro, tiene que ver con qué individuos queremos educar y, por sobre todo, para qué.
CINCO. Pero ¿qué se deja atrás cuando se plantea una educación para plagiadores? La respuesta creo que debe hacerse desde la inserción de las TIC en la cultura. En este contexto, se pone en entredicho el conocimiento como objeto ajeno al sujeto, donde el individuo puede aprehender al objeto en su esencia misma, sin connotaciones ni distorsiones. Con las TIC, revolucionariamente, el saber se concibe no como una idea de conocimiento objetivo, sino como producto de la intervención colectiva de sujetos en colaboración (web 2.0). Pero por sobre todo, la idea de autor deja de ser figura exclusiva de principio de coherencia del discurso: el hipertexto llegó para liberar al lector/receptor de la dominación jerárquica de esa fuente de ideal coherencia. En la educación, entonces, ¿tiene sentido seguir considerando al plagio como copia de un autor y saber cartesiano?
SEIS. Si la educación ha de buscar una respuesta, primero no debe escandalizarse con la entrada de las TIC en la vida de los estudiantes. Es imperioso recontextualizar el concepto a la luz de los antecedentes. En este sentido, creo que el plagio al que debemos referirnos no es a esa copia descarada sino más bien a ese trabajo que toma significados culturales y los recontextualiza creando una nueva obra sintetizada. Así, el problema de dar como propia la obra no sería el meollo del asunto, sino el producto que se sintetiza y la recepción de él. Por lo demás, no sería mala idea incorporar al currículum la enseñanza de los Creative Commons como parte de la historia de las ideas pues, en cierto sentido, estas licencias presuponen un saber sintetizado y pueden darle al uso de citas un sentido de colectividad cultural más que de exclusiva atribución individual del conocimiento. Así, si se resignifica el plagio, también deben modificarse lo que evalúan los profesores y sus consecuentes herramientas de evaluación. Si hay consenso en incorporar las TIC en la educación, ¿no sería hora ya de pensar en cómo caben las nuevas lógicas del conocimiento –el plagio como una de ellas- en la educación?
SIETE. Al final de este punteo, no se me ocurre nada mejor que terminar con el que considero gran problema para llevar a cabo una educación para plagiadores: la educación cartesiana propia de nuestra tradición, confiere al conocimiento una atribución de propiedad, es decir, el sujeto “toma” un saber y lo hace “propio”. Y, como ya sabemos, el conocimiento como propiedad privada es el lema del copyright. En esa muralla de tradición, ¿cómo hacemos caber una educación para plagiadores? En eso trabajo. ¿Alguna idea?
Hace sólo algunas semanas, nuestro carismático dueño de casa (les recuerdo que escribe Francotirador y no, no es una pesadilla) gatilló casi -sólo casi- sin querer, una nutrida discusión en torno a la forma en que se aplican los impuestos en Chile.
Concuerdo en lo fundamental: los impuestos son un aporte solidario imprescindible en cualquier Estado para ayudar a quienes tienen menos oportunidades (y no sólo para financiar campañas, como deslizaron algunos), aunque con 2 salvedades: la necesidad urgente de revisar cómo se gastan (para no decir derrochan), pero sobre todo cómo se están captando.
(Un profesor de auditoría en mi universidad decía que si una empresa en Chile pagaba impuestos, era sencillamente porque no tenía un buen contador. Temo que no haya sido arrogancia gremial).
Y hurgando un poco más fue que llegué al manido tema de cómo el IVA afecta al libro, una discusión tan antigua que nuestras autoridades parecen haber aprendido el arte de trasladarse a otro plano existencial cuando se presenta (talk to the hand)… pero que no por eso deja de ocultar sorpresas.
Como sabrán, en términos muy simples el Impuesto al Valor Agregado (IVA) es un cobro proporcional de beneficio fiscal que se hace sobre la compra de productos o servicios. En otras palabras, si vendo un computador en $100 y el IVA es de 10%, papá fisco se queda con $10.
Ahora, como yo no soy tonto (o al menos eso me gusta pensar) subiré el precio del computador a $110 para cubrir esa “pérdida”, y he ahí que el IVA es un factor importante en regular el consumo, incentivando o desincentivando la adquisición de bienes.
No es raro entonces que las editoriales y otros grupos asociados lleven años culpando al IVA por nuestros bajos índices de lectura, que según la Cámara Chilena del Libro es de menos de 1 texto al año por persona, contra los 5 libros que consumen anualmente los habitantes del primer mundo (lo que parece ir de la mano con nuestro descollante desempeño en cultura general).
Y aquí comienzan las 4 sorpresas:
Sorpresa Nº1: Según Wikipedia, Chile es junto a Perú el 3º país con el IVA más alto de América Latina: 19%, justo bajo el 21% de Argentina y el 22% de Uruguay.
Sin embargo Uruguay y Argentina -al igual que muchos otros países, sobre todo en la Unión Europea- tienen tasas reducidas para productos que se consideran de primera necesidad, lo que parece tener más sentido que hacer tabla rasa entre una marraqueta y un coche deportivo.
Así, Uruguay rebaja su IVA a un 10%, mientras Argentina lo hace al 10.5%. Los países europeos llegan aún más abajo con un tercio o incluso un quinto de sus tasas normales.
Sorpresa Nº2: Pero lo más insólito es que ni siquiera importan las tasas reducidas, porque tanto en Uruguay como en Argentina y Perú, el libro está exento de IVA.
Así es. Lo mismo sucede en Colombia, México y Brasil, todos países desde donde los jaguares de Latinoamérica llegamos cargados de libros cada vez que los visitamos… como si en Chile estuvieran prohibidos.
No se trata de rebeldía sudaca. Irlanda, Hungría, Rusia, Reino Unido y Corea tampoco cargan IVA al libro, mientras que España, Grecia e Italia lo gravan en sólo un 4%. Japón y Portugal lo hacen en 5%. Francia en 5.5%. EEUU en 7%. Singapur en 3%. Suiza en 2%.
De hecho, en muchos casos resulta más económico encargar un libro a EEUU vía Amazon -considerando incluso los gastos de envío- que comprarlo en la librería de la esquina. Como diría Lessig, “el sentido común se rebela a esta idea“.
Sorpresa Nº3: Veamos el discurso contrario. La excusa sempiterna ante quienes piden esta rebaja es que en Chile prima la “simplificación impositiva”. Es decir, a nuestras autoridades les preocupa tanto que se nos dañe el cerebro calculando qué productos tienen o no impuesto y en qué porcentaje, qué prefieren aplicar una tasa igual para todos.
Por razones de salud, el IVA diferenciado no es una opción.
Pero esperen… ¿que acaso la construcción no tiene desde 1987 un beneficio tributario que le devuelve el 65% del IVA por la venta de viviendas?
Es decir, esta industria paga sólo un 35% del IVA que pagamos todos los chilenos, beneficio que el gobierno de Ricardo Lagos defendió con tanto ahínco que recién este año se está discutiendo en el Congreso eliminarlo, aunque sólo para viviendas sobre 2000 UF.
Por supuesto esta no es una reducción del IVA, sino sólo una “devolución parcial“… así que mejor no mencionemos cómo las forestales evaden su impuesto territorial.
Sorpresa Nº4: La segunda excusa más popular a la hora de rechazar eximir de IVA al libro es que si se le rebajara, habría que eliminar el impuesto a otros productos.
(Lo que es malo).
(¿Recuerdan ese capítulo donde Quico no le convidaba dulces al Chavo porque tendría que darle “a todos los demás”? Paneo a la vecindad desierta. Risas).
Sí, quizá sea atendible -en especial considerando lo herético que resultaría eximir del IVA a productos como el pan o la leche- salvo porque en Chile ya hay productos y servicios exentos de IVA.
Algunos son razonables, como los espectáculos artísticos y deportivos o los establecimientos educacionales; otros no tanto, como el transporte aéreo y naval o la venta de vehículos usados; y otros definitivamente en categoría WTF, como el pago con moneda extranjera en hoteles y las importaciones de las Fuerzas Armadas.
Entonces, no digamos que no se puede. Y si bien estamos claros en que una reducción de precio per se no elevará el nivel intelectual o los hábitos de lectura de los chilenos, sí eliminará una barrera importante a la hora de adquirir libros.
La misma que nos lleva a pasear por las librerías como si fueran joyerías, mientras hojeamos un libro, miramos el precio y lo abandonamos, con el pensamiento de “bueno, quizá en otro momento…”
Les voy a contar una historia sin final feliz. Pensándolo bien, que creo no tendrá un final feliz, porque en este tipo de historias son los malos los que siempre ganan, y en este tipo de historias el jovencito termina tomando vino en caja en una cuneta o algo por peor. No llega en un corcel blanco a defender una doncella.
Lejos de caracterizaciones, en lo que es ya el segundo trámite legislativo, el Senado se encuentra discutiendo (yo sé que es un decir estando a 29 de Enero) la famosa reforma a nuestra añeja y apolillada ley de propiedad intelectual de la que hemos hablado profusamente en este, su blog favorito.
Ya la comisión de Educación del Senado, donde se ha centrado la discusión, se promovieron audiencias donde fueron invitados representantes de las industrias del entretenimiento, de los sellos discográficos, del software, de “los autores” como la SCD, pero también a quienes representan intereses públicos, como agrupaciones de bibliotecarios, la asociación de editores de Chile y ONG Derechos Digitales, entre otros. Sí, yo estuve ahí, pero esta historia no se trata de eso.
La semana pasada se discutió “en general” (esto es, sin entrar a discutir el fondo del asunto) en la sala del Senado el proyecto que ya pasó por las manos de la Cámara de Diputados y de la Comisión de Educación del Senado. Y la “discusión” muy entre comillas, porque fue una discusión de tipo general, fue como esos partidos de fútbol de viejas glorias, de Colo-Colo 73 suponga, donde uno lo ve completo sólo para ver algún destello del talento marchito de Carlos Caszely.
De acá en adelante, saque papel y lápiz. O aplique Zotero, si es que usted es un chico/chica 2.0 que se precie de tal.
En la discusión en sala, varios senadores pidieron la palabra, para dar sus two cents respecto de lo que se estaba discutiendo. Cada uno desde sus ranchos, los que participaron en la discusión general fueron los siguientes senadores, por orden de aparición: Andrés Chadwick (UDI), Nelson Ávila (Indep.), Juan Pablo Letelier (PS), Ricardo Núñez (PS), la aparición fantasmal de Jorge Arancibia (UDI) y Alejandro Navarro (Indep.). Como a pesar de tener la información, no tengo alma de periodista escueto, a continuación los dejo con una fina selección de los mejores pasajes de la corta discusión, todas dignas de ser guardadas por los siglos de los siglos. Hasta cuando tengamos malas noticias, como ya les adelanté:
Fotografía UDI.cl Senador Chadwick:
Momento Kodak:
“Más bien deberíamos posibilitar el acceso a bienes culturales como sociedad toda, como Estado, como responsabilidad compartida y no como carga particular a quienes son los creadores de dichos bienes culturales.”
Momento WTF:
“si se orienta a fines de investigación y desarrollo [la excepción de ingeniería reversa], se estará permitiendo que sean copiados y usados por alguien que no los creó que no es dueño y que, obviamente, va a obtener beneficios con algo que no le pertenece”
Nota de la redacción: La relación entre propiedad y derechos de autor es bien problemática, como ya he hecho alusión en este mismo blog. La concepción de “dominio” sobre una obra intelectual es precisamente a exageraciones y absurdos normativos como los que tenemos hoy.
“Quizás, por la premura con que muchas veces se discuten ciertas propuestas, se escapó el conocer con exactitud en qué proporción se reparte la torta de los derechos de autor”
“¿qué pasará con los hijos y nietos de los Senadores presentes, muchachos que cotidianamente prenden sus computadores, pinchan programas -como Ares, u otros-, bajan música en forma masiva, la ingresan a sus aparatos MP3, y andan en las calles todos los días escuchándola, sin pagar derechos de autor? ¿Los transformaremos en delincuentes? Porque, conforme a una interpretación que surge de la iniciativa, todo indica que será así. Y yo me opongo a eso, por cuanto si aquí queremos resguardar el concepto de derecho de autor, esta protección se halla de alguna forma encerrada en una lógica algo peculiar.”
Yo no votaré, señor Presidente, por transformar a nuestros hijos en delincuentes porque bajan música. Al momento de pronunciarme en particular, no respaldaré un texto que no se hace cargo de la necesidad de que existan mayores límites en lo que será la aplicación de cierto tipo de sanciones previstas por la ley en proyecto.
(…)
En mi concepto, si no nos cuidamos, con la ley en proyecto vamos a transformar a nuestros hijos y nietos en delincuentes, porque hay en ella excepciones que son bastantes restrictivas con respecto a lo que deberíamos garantizar en una normativa de esta índole.
Momento WTF:
Y probablemente debamos establecer medidas tendientes a estimular más el proceso que conlleva patentar las producciones intelectuales en Chile.
Nota de la redacción: Un héroe, Letelier. Sólo en la parte final quizás se enredó con la patentabilidad de producciones intelectuales. El sistema de patentes funciona en algunas circunstancias, pero no tiene que ver con derecho de autor. El resto, tres coloradas.
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Senador Arancibia:
Momento Kodak:
“Así es.” (Señalado de característico modo castrense en micrófono mientras el Senador Letelier sostenía que la gente piratea libros porque los libros son caros)
Tenemos que encontrar en este proyecto de ley, vía indicaciones -porque nos inquieta el punto-, un camino para regular adecuadamente la bajada de música desde Internet, que es posible, más que por la iniciativa de nuestros hijos o nietos, básicamente por el increíble desarrollo científico y tecnológico, que cada vez nos permite mayor acceso a los bienes culturales.
(…)
En consecuencia -y solo para recoger una intervención anterior-, también tuvimos en la Comisión de Educación preocupación en el sentido de que difícilmente aceptaríamos un texto que permitiera calificar de delincuentes a nuestros hijos y nietos por bajar música de Internet.
En la actualidad, dicha acción no es ilícita
[Nota: sí, lo es]. Si lo fuera, yo también sería delincuente, porque bajo música clásica mediante programas perfectamente habilitados para ese efecto.
Momento WTF:
En la Comisión de Educación se nos informó, por ejemplo, que muy pronto -con seguridad, el próximo año- vamos a contar en Internet con libros que se ubicarán en un espacio menor que el que ocupan los computadores que tenemos en esta Sala sobre nuestros escritorios.
Por otra parte, en cuanto a Internet, debo recordar que desde el 2003 hasta hoy existen más de 160 millones de obras en todo el mundo -en Chile, sobre 280 mil- que han sido licenciadas por sus autores con la cláusula de “algunos derechos reservados”. Ello significa que se protegen determinados derechos de autor y, al mismo tiempo, se regulan o liberan otros.
Hay un movimiento global de autores que se hallan a favor de un sistema de propiedad intelectual que equilibre los intereses en juego y que debemos evaluar.
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Los autores han logrado manifestaciones artísticas mediante el uso de nuevas tecnologías. Por ejemplo, los jóvenes -aquí ya se ha señalado-, utilizando herramientas con altos componentes tecnológicos, crean y recrean música diferente a partir de otra ya establecida. Pero a quienes hacen hip hop o música electrónica, en lugar de premiarlos por su creatividad, nuestra ley los castiga severamente y los trata como delincuentes.
Una ley desequilibrada, pues, termina castigando nuevas formas de creatividad.
Momento WTF:
Todo, porque el 80% de lo que dijo lo he escuchado en alguna otra parte. :)
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Hasta acá, esto podría ser un bombazo: los Senadores que intervinieron sostuvieron que era una exageración que una ley de derecho de autor terminara apuntando a sus hijos como delincuentes. A todos nosotros, en otras palabras, como delincuentes. Eso es un gran WOW.
Pero el final de esta historia es incierto y probablemente triste. Aún quedan trámites parlamentarios en curso, y queda todo el lobby de quienes han estado presionando a Diputados y Senadores respecto de la conveniencia de tener una ley cada vez más restrictiva y amplia respecto de los derechos de los titulares de derechos de autor: industria discográfica, grandes industrias del entretenimiento, sociedad de gestión, industria del software, entre otros.
Esta reforma debiera estar publicada a mediados de año a más tardar, de acuerdo a los compromisos que tiene Chile con Estados Unidos vía TLC, por lo que durante Marzo esta discusión va a volver a ponerse en movimiento. Y va a ser ahí donde vamos a tener que tener los ojos bien abiertos para ver cómo votaron finalmente nuestros representantes en el Congreso, si logran redactar una ley que deje de lado los absurdos normativos existentes, incluyendo la criminalización de usos justos por parte de todos nosotros, o si bien terminan siendo cooptados por los grandes conglomerados del entretenimiento, quienes a nombre de los autores y a costa nuestra pretenden salvar un negocio que se está cayendo a pedazos hace mucho rato.
Chris Anderson es de aquellos que han acuñado conceptos que han sobrepasado a su autor. En Octubre de 2004, una columna suya en la conocida revista Wired, acuña el concepto de The Long Tail para hacer referencia al nuevo modelo de negocio que explicaba el éxito de compañías como Amazon o NetFlix. El concepto, que se basa en ideas de Clay Shirky, sostiene que el dinamismo de internet aplicado a las empresas supone la existencia de dos mercados claramente diferenciados. El primero, que responde a normas de mercado tradicional, se sostiene a partir de la venta de pocos productos de alto rendimiento, de superventas como best sellers. El segundo, que aparece de la mano con internet, es uno basado en la acumulación de todas las pequeñas ventas de muchos productos, que sorprendetemente puede igualar o superar al primero. Eso es lo que se conoce como la cola larga, o the long tail.
Esto es lo que explica el modelo de negocios de Amazon.com está cimentado en más de un 57% de venta de productos que habitualmente se encuentran descatalogados en tiendas tradicionales y que no responden a la lógica de best sellers a los que acostumbrábamos. Es decir, en un porcentaje importante internet ha supuesto el cambio de paradigma de reglas que se consideraban canónicas en el mercado de productos y esto da paso a un mercado de los commons o de bienes gratuitos.
Dar gratis la "máquina" para vender las "cuchillas"
Dar gratis el "contenido" y cobrar a los "anunciantes"
Freemium. Una mezcla de Free y Premium. Los perfumes dan como muestras un 0,1% de su producto para vender el 99,9%. En internet es lo opuesto. Das gratis un 99.9% de tu producto para cobrar como premium el 0,1%
Muestras gratuitas para generar "boca a boca", multiplicado por el poder viral de la web
Gift Economy. La economía de la generosidad. Wikipedia, los blogs, opensource, etc. Pensábamos que había que pagar a la gente por escribir o tirar código y resulta que están dispuestos a hacerlo gratis.
Sin lugar a dudas, sharing economy será uno de los temas sobre los que se establecerán nuevos modelos de negocios basados en la explotación de las posibilidades de internet. Y de eso, Anderson tiene mucho que decir.
Artículo preparado para Pymesprácticas, proyecto del Banco Interamericano del Desarrollo.
En un país donde cada vez creemos con más fuerza que la solución más eficaz para enfrentar el fenómeno delictivo es aumentando nuestras penas y aumentando nuestras cárceles, lecturas como éstas se hacen necesarias, urgentes.
-La prisión lastima a la gente. Después de unos años en prisión las personas están menos capacitadas para la vida, incluso mucho menos de lo que lo estaban antes. En ese sentido, las prisiones son un instrumento productor de crímenes. Otra cuestión importante es la situación de injusticia social detrás del crimen. La población carcelaria está compuesta por personas pobres, de bajo nivel educacional y, en su mayoría, con relaciones familiares disfuncionales. Están fuera del sistema y eso no mejora mientras están en prisión. Como dijo uno de mis estudiantes, mientras están presos tienen mucho de nada. Es una buena forma de describir el tiempo en una cárcel.