Bergmanbits, un homenaje pirata a Ingmar Bergman

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El mundo del cine lloró esta semana la muerte del admirado cineasta sueco Ingmar Bergman a los 89 años.

Bergman es considerado uno de los directores más importantes del siglo XX, y durante su carrera recibió cuatro premios Oscar y realizó más de cuarenta películas, siendo la última la magnífica Saraband, el año 2003.

Yo me quedo con algunas imágenes de sus películas, como la descomposición del tiempo o la muerte jugando ajedrez en El Séptimo Sello.

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Pero no venía a hacer sólo un homenaje a Bergman. Venía a contarles de otro homenaje, Bergmanbits, que ha armado la gente detrás de The Pirate Bay.
Como ellos mismos lo explican,

Como grandes fans de la obra de Bergman, decidimos hacer este sitio tributo a las películas que él creó y nosotros amamos. Queremos ayudar a la gente a que comparta estas obras y esperamos que aunque Ingmar ya no esté más entre nosotros, más gente tendrá la experiencia de estas películas y las disfrutará tanto como nosotros.

El homenaje, viniendo de The Pirate Bay, ciertamente no se queda sólo en lo emotivo: ofrecen descarga vía Bittorrent de la filmografía completa del maestro sueco, desde Hets de 1944 hasta Saraband de 2003.

Sin entrar en las consideraciones legales que claramente son pasadas a llevar en todo esto, no deja de ser impresionante esta nueva forma de homenaje, basadas en la idea de compartir las cosas que te emocionaron alguna vez. Bueno, todos hemos hecho lo mismo. Con links y sin links. Con o sin bittorrent. Para qué nos vamos a poner moralistas ahora.

todas las fotos por 20minutos.es

La Tercera cuenta mal la historia de Bittorrent

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fotografía de netmagazine

Si usted tuvo en sus manos el ejemplar de ayer del diario La Tercera pudo acceder a la nota titulada “La historia del creador del programa más popular para bajar archivos de internet” [enlace a captura de pantalla], donde cuenta la historia del famoso Bram Cohen, quien creó el casi perfecto programa de intercambio de archivos llamado Bittorrent.

Casi todo bien, hasta una frasesita en el artículo que, la verdad de las cosas, me dejó un poco noqueado. Dice la nota de La Tercera:

En 2002, Bram Cohen usó trucos como ofrecer contenido para adultos para lograr que los usuarios probaran su sistema. Además, cometió su mayor error comercial: hizo que el código para Bittorrent estuviera disponible como código abierto. “Era un programador en quiebra y no tenía un modelo claro de venta. Sólo quería que la gente lo usara.”, señala.

“Su mayor error comercial: el código abierto”. Me llamó la atención esa frase. Y me puse a buscar. Y encontré la nota original de Netmagazine de Inglaterra. Para mi sorpresa, en la revista inglesa dice algo muy distinto a lo que publica La Tercera del domingo.

Dice el párrafo original de Netmagazine: (en subrayado lo que omitió la nota de La Tercera)

In 2002, Bram collected some free porn to lure users to test his peer-to-peer file distribution protocol. He made the source code for the original BitTorrent client available as open source, which, in retrospect, sounds like commercial suicide. “I was a broke programmer,” he laughs. “I didn’t have a clear model. I wanted people to use it. If you can’t get people to use it when you’re giving it away for free, you can’t get them to use it when you’re charging them.”

Es decir, en ningún lugar del artículo de Netmagazine se dice que la opción por el código abierto haya sido el mayor error comercial de Cohen.

Lo que dice la nota original es que “en retrospectiva, suena como un suicidio comercial“, que es bien distinto. La nota no dice que la opción por el código abierto fuese el mayor error comercial de Cohen, como quiere hacernos creer La Tercera.

Además, la nota de La Tercera obvia la frase final de Cohen (en subrayado) donde el programador explica en parte por qué optó por una licencia abierta/libre, diciendo que “Si no puedes conseguir gente cuando estás entregando algo gratis, menos podrás conseguirlos cuando les estás cobrando por ello.

En definitiva, llama la atención la forma en la que se encaran temas como estos en la prensa tradicional, llenando de FUD opciones como software libre/abierto, incluso cuando se trata de traducciones de artículos que dicen precisamente lo contrario.

Ah, y sólo para agregar una cosa. Señores de La Tercera, hasta cuando insisten en ese invento endemoniado del Papel Digital. Hasta cuando insisten con el Flash. Oh oh.

Ale Valle, elantro y cómo entender Internet

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foto de lanacion.cl

La chica de la foto es Alejandra Valle, una periodista de espectáculos que trabaja en un programa de televisión de farándula bien conocido en Chile. Hace un tiempo se sacó una serie de fotografías para Daniel Olave, con el fin que fueran utilizadas en el proyecto “Pechos”, que desarrolla Olave hace más de seis años y donde expone fotografías de pechos de mujeres desnudas.

Ayer, un usuario del foro del sitio web El Antro publicó 38 imágenes de la sesión fotográfica en la que Valle de desnudó frente al lente de Olave. La periodista nunca dio autorización para que circularan. El fotógrafo dice que esas fotos fueron robadas de su computador y que podría realizar acciones legales contra los responsables.

Lo entretenido viene por parte de Esteban Cuevas, administrador del sitio que publicó las fotos. Cuevas, consultado por la publicación de estas fotografías, dice en LUN que

Mira, habría que preguntarle al usuario que subió las fotos de donde las sacó, pero nosotros no tenemos mucho que ver. Además, él me dijo que había un problema de derechos, pero yo le respondí que esas excusas no me van ni me vienen y que así es la magia de internet.

Ante la pregunta respecto a que las fotos fuesen robadas, Cuevas argumentó que

No sé, esas cuestiones son de niñito de básica a estas alturas, y es posible que alguien haya tenido acceso a su correo, aunque no sé dónde las tenía. También puede ser que algún amigo haya llegado a su casa, le haya dicho que tenía unas fotos y que ambos se hayan cagado de la risa, y que mientras él andaba en el baño sacó un pendrive, las sacó y nunca supo

Y comenzó la discusión. Que Internet acá, que no hay regulación allá, que qué se puede hacer, que quien es el culpable, que a quien demando, etc, etc, etc.

Desde este modesto rincón, queremos hacer un aporte a esta interesante discusión en Chile que comenzó a darse a partir de unos pechos fotografiados.

1.- Efectivamente Internet plantea desafíos importantes para la legislación. Sobre todo cuando ella ha sido redactada y formulada en términos de resolver conflictos que se da en ambientes analógicos. Cuando el Código Civil habla de “propiedad”, estaba pensando en los animales del fundo, no en la titularidad de su nombre de dominio punto com.

2.- Ahora, eso no quiere decir que Internet sea una tierra de nadie. En este caso puntual claramente está en juego un tema de derecho a la propia imagen de la periodista además de un conflicto puntual de derechos de autor que podría argumentar el fotógrafo. En ambos casos, existen herramientas jurídicas efectivas y reales que pueden proteger esos intereses. Independiente que se haya hecho en Internet o en un periódico de circulación nacional.

3.- Ahora, ¿quién es el responsable? Como es fácil de suponer, este es el meollo del asunto. Ante el problema probatorio obvio que supone que el eventual ilícito haya sido publicado por el usuario de un foro en Internet, deben aplicarse las reglas generales de responsabilidad civil. Esto es muy complejo, principalmente porque estas normas no fueron pensadas en hipótesis similares a estas, y donde la responsabilidad por un hecho de un tercero sólo se da en hipótesis muy estrictas. Precisamente para solucionar en parte este problema es que existen figuras de “responsabilidad vicaria” donde el prestador de contenido en Internet no será responsable por el hecho de un tercero en su sitio siempre y cuando cumpla con determinadas y estrictas condiciones. Para no ser responsable, tengo que haber actuado con celeridad ante el hecho ilícito.

4.- Por lo demás, a lo menos desde el punto de vista del derecho de autor, es esa la fórmula que se incluye en el proyecto de reforma a la ley de propiedad intelectual actualmente en trámite respecto de la responsabilidad de estos prestadores. En una de las dos partes de que restan para completar la saga de la LPI les contaré de esto y otras novedades más relativas a la neutralidad, que hoy no vienen al caso.

5.- Por último, sostener que “así es la magia de Internet” para esquivar la eventual responsabilidad que puede tener un sitio web que yo administro es igual de absurdo que si yo voy a su casa y le robo su Playstation después aparezca diciendo que tiene que entenderme, que así es la naturaleza humana.