Ojo que parece, pero no es broma de día de los inocentes.
David Bisbal se encuentra en estos momentos promocionando su nuevo disco llamado Premoniciones. Como es un artista consagrado (?) ha realizado diversas actividades de promoción, entrevistas en diarios y televisión, y un largo etcétera.
En una de estas entrevistas, el artista -célebre por su éxito “Ave María”- no perdió el tiempo para hablar respecto del daño que hace Internet a artistas como él, y se refirió en particular a eMule y Limewire diciendo que
En España falta concienciar a la gente de las descargas ilegales de música, por eso es necesario seguir peleando. Si ilegalizaran programas como eMule o LimeWire se salvaría la música
Uno podría pensar que Bisbal no sabe nada de Internet o no tiene idea de sistemas de descargas y así. Pero no. David se encarga de destacar que es un gran comprador de música vía Internet, y es un fanático de iTunes. De hecho reconoció que sus últimas compras fueron Take That, Patience, Cadizfornia de Antonio Orozco y El tren de los momentos de Alejandro Sanz. Puras joyas de la música moderna.
Ilegalizar el p2p para salvar la música suena como ilegalizar la telefonía celular para salvar a las compañías telefónicas.
Yo propondría criminalizar a los 40 principales. Bisbal, revisión de computadores aquí y ahora!
Varias veces le hemos hablado acá de los famosos DRM o sistemas de gestión de derechos digitales (del inglés Digital Rights Management), tecnologías orientadas a restringir a los consumidores de ciertos usos por los titulares de derecho de autor de una obra protegida independiente de la voluntad del usuario final.
Por si no lo tiene claro, los DRMs son malos. De partida, no funcionan. Y son malos para la sociedad, para los autores y para el negocio, Cory Doctorowdixit.
Gracias a los famosos DRMs, por ejemplo, les contábamos como el último disco de los británicos Coldplay no puede ser tocado en el computador y no puede ser adaptado a formato MP3, por ejemplo. En otras palabras, la industria del espectáculo le está diciendo que si quiere escuchar las suaves y melosas melodías de Chris Martin en su computador, tiene que pasar por caja de nuevo y comprar el disco en iTunes o en su tienda online más cercana. Y si no le gusta e intenta no hacernos caso, pues entonces le hacemos pedazos el computador. Literalmente, como ven.
Tenemos el ya famoso Zune de Microsoft que anuncia posibilidad de conexión wi-fi con otros aparatos, lo que eventualmente podría significar reproducciones ilegales de música. ¿Cómo soluciono ese problema? Pues fácil, con DRM: permito el intercambio, pero después de la tercera pasada, la canción transferida se borra. Sin preguntarle al dueño del Zune, claro.
Claro que no todo el mundo piensa lo mismo. También les contábamos de un grupo de músicos canadienses tan dispares como Avril Lavigne, Sarah McLahan, Stars y Broken Social Scene han declarado en forma rotunda su negativa a que sean usados sus nombres para campañas que alienten el uso de sistemas de protección anticopia por ser riesgosos e improductivos.
¿Todo esto sólo pasa en Estados Unidos? Lamentablemente no. Producto del Tratado de libre comercio con Estados Unidos, tenemos obligación de normar los DRM en nuestra ley de propiedad intelectual, sancionando cualquier acto que intente eludir las protecciones hechas por encargo los titulares de derecho de autor, además de la fabricación de herramientas que pretendan eludir dichas medidas. La discusión sobre los DRM es una más que no hemos tenido en Chile y que sólo apreciaremos sus efectos una vez que tengamos que implementarlas en nuestra ley. Ya es tarde.
Hoy 3 de Octubre y se celebra (??) el día mundial contra los DRM. Desde este modesto rincón lo compartimos con usted.
Actualización:
No lo puedo creer todavía, pero el servicio que está ofreciendo Dreamhost me hace amar más todavía esta empresa de hosting. Y todo sin DRM, celebrando con nosotros.
Actualización 2:
Incluye estupendo video. Ver arriba
Todo esto nos dice, obvio, que el tema está de lo más hot, por tanto no podemos ser menos en QLN.
En el capítulo anterior les explicaba la situación de Youtube en el tiempo y en el espacio. Les contaba en particular de las decisiones que deben estar tomándose en estos momentos respecto de cual modelo de negocios seguir para explotar económicamente este monstruo mediático.
Matar un ruiseñor, Lolita, El señor de las Moscas, Ulises, El Gran Gatsby, 1984, El guardián en el Centeno, entre otros son alguno de los libros que alguna vez prestigiosas instituciones de padres, religiosas o políticas decidieron que debieran estar fuera del alcance de todos nosotros.
La gracia, y acá está lo novedoso y lo que lo hace una potencial espectacular herramienta para bibliotecas, es que Google Books no pone los textos a disposición de todos, sino que a través de enlacesinvita a visitar las bibliotecas donde están disponibles. Lindo el gesto que apunta a recordar lo delicioso que es escudriñar bibliotecas para descubrir ESE libro que hizo que antes de pasar por tu casa te sentaras horas en esa banquita en la plaza.
Todos quienes conviven con niños saben quien es Barney. Si usted no convive con niños o bien no tiene televisión, deberá saber que Barney (se pronuncia “barni”) se supone que es un tiranosaurio rex rosado extrañamente asexuado y panzón que provoca reacciones realmente asombrosas a los chicos de la generación sub-12. Y no se sorprenda, porque su humilde servidor incluso ha visto a mayores de edad cantando enérgicamente “la canción de Barney” para caerle en gracia al infante de turno.
Qué tendrá que ver Barney con QLN se preguntará usted.
Stuart Frankel es un musicólogo neoyorquino que en un rincón de su página personal intervino una imagen del cariñoso dinosaurio agregándole cuernos, ojos rojos, dientes sangrientos y un pentagrama en la panza. Satanás, digamos.
Electronic Frontier Foundation lo asistió legalmente y le ayudó a responder dos de estas cartas, las que nunca fueron respondidas. Dado aquello, Frankel decidió recurrir a los tribunales para que declaren que sus dibujos de Barney diabólico son parte de la libertad de expresión garantizada por la Constitución norteamericana en su primera enmienda.
Explica la gente de EFF que el abuso de estas cartas de “cese y desista” se ha transformado en un problema importantísimo en Internet, toda vez que han servido más que para proteger eventuales derechos afectados, para limitar los derechos de libertad de expresión de los ciudadanos, como el caso de Frankel. “Es hora que Barney de pie atrás a su ejército de abogados y se dedique a entretener a los niños” dijo Fred von Lohmann, uno de los hombres a cargo del caso en EFF.
Ahora si uno lleva este caso a Chile, la cosa se pone mucho más delicada. No obstante que pudiera construirse jurisprudencialmente la figura a la luz de la norma constitucional que resguarda la libertad de expresión, nuestra ley de propiedad intelectual NO CONTEMPLA la excepción de parodia a partir de la cual en esta causa la que EFF pretende argumentar. En otras palabras, si usted pretendiera adulterar una imagen de Mampato y utilizarlo como un ícono de la causa homosexual, le aseguro que los abogados de Themo Lobos lo llevarían a tribunales. Y a juntar plata, juntar miedo.
Llegué por un link de un blog español que ya no recuerdo a esta nota que apareció en la edición domingo del diario La Nación.
Llama la atención cómo la columna pone en evidencia la realidad de mucha gente respecto de la piratería de obras protegidas. Si bien desde QLN no estamos del todo de acuerdo con esta posición algo contemplativa respecto del tema de la piratería, creemos que un artículo como este puede servir para poner en la mesa otras aristas respecto de problemas siempre velados que están detrás de la reproducción ilegal de obras protegidas.
Desde este rincón creemos firmemente que el problema de la piratería no dice relación solamente con un tema de costos, sino que tiene implicaciones éticas y de acceso que van mucho más allá de la imposibilidad de acceder a la cultura debido a los precios prohibitivos. Es decir, la promoción del acceso al conocimiento implica costos, pero además una posición política al respecto. Hasta el momento, todo lo que vemos cuando se opina sobre el tema es una discusión sobre las pérdidas monetarias y de cómo todo esto afecta a la industria, cuando las aristas muchas veces son más importantes que lo evidente.
Ya no me acuerdo cuando fue la primera vez que entré a Youtube. No debe ser hace mucho en todo caso, pero recuerdo muy claro que cuando vi aquel video me di cuenta que nada iba a ser lo mismo de acá en adelante. De hecho desde aquel momento tengo que buscar excusas en mis escasos tiempos libres para no pasarme horas enteras surfeando en ese MTV personalizado posmoderno (?).
Pasó el tiempo y Youtube se transformó en lo que es el día de hoy: de ser un sistema de subida de videos caseros a un megasupermercado infinito de videos de cualquier tipo, desde videos musicales hasta capítulos de programas de televisión olvidados en el tiempo. A alta velocidad y con un uso de ancho de banda sideral. ¿Y cómo se financia todo esto?
Steve Chen, uno de sus cofundadores, luego de explicar que una de las negociaciones que está llevando a cabo es con las discográficas pretendiendo tener en sus redes “todo video jamás creado” (aunque usted no lo crea), señaló respecto del modelo de negocios que
Ahora mismo estamos intentando rápidamente detemrinar cómo y cual será el modelo para distribuir este contenido y estamos siendo muy agresivos ayudando a los sellos en conseguir que suban su contenido a YouTube
Sin querer dármelas de pitoniso, me atrevería a decir que son los tres caminos que se vislumbran respecto del modelo de negocio futuro de Youtube:
1.- Publicidad. El más obvio. Utilizar un sistema de publicidad al final de los videos que les permitiría a la empresa poder utilizar la plataforma ya existente respecto a cuales son los más populares y de esta forma cobrar en forma segmentada.
2.- Cooptación de medios formales. Que es lo que probablemente se hará y de hecho ya se comenzó a hacer con el anuncio por parte de la Warner de la creación del canal Paris Hilton en página de inicio de Youtube, una de los primeros resultados de las conexiones entre Youtube y los big media.
3.- Explotación de derechos de autor. Este tal vez sea el camino menos probable, pero ojo que no porque existan trabas legales. De hecho no existen.
Algunos dudan de todo. Otros creemos, o como dice una amiga nueva, queremos creer que todo resultará mejor. Que viviremos en un futuro youtubeado.
Dejemos claro de antemano que en este blog amamos Valparaíso. Y no por esa onda media guachaca y hype en la que regularmente ha ido cayendo. Lo amamos por varias razones que no viene al caso comentar acá. La cosa es que uno nunca termina de sorprenderse con Chile y lo que sucede en estos lares.
Con toda solemnidad cuentan en Terra la historia del documental de National Geographic donde para ilustrar los potenciales efectos que tendría en alguna ciudad un terremoto 9,5 grados richter escogieron la ciudad de Valparaíso aplicando magias tridimensionales cercanas a las películas hollywoodenses, con esteros desbordados y una ola de 20 metros de altura incluída.
Como estamos en Chile, consternación pública y políticos de todos lados aparecieron en medios señalando que todo esto era prácticamente una afrenta nacional y que afectaba horriblemente la imagen turística (?) de Valparaíso.
Como usted, me quedé con la noticia guardada con el tag mental de curiosidades. Hasta hoy, donde cuentan que el alcalde de la ciudad, Aldo Cornejo sólo está esperando el visto bueno del concejo municipal para aprobar la demanda contra National Geographic argumentado en “la angustia mental, daño patrimonial a la ciudad por pérdidas a nivel de inversión turística y daño a la propiedad“.
Momento.
¿”Angustia mental“? OK, ¿de quién?, así por saber, porque hasta donde sé el alcalde no es el representante legal de los ciudadanos de la ciudad. Porque supongo que estamos de acuerdo que el concejo municipal no puede tener angustia mental…
¿”Daño patrimonial a la ciudad por pérdidas a nivel de inversión turística“? Y ¿cuantificable de qué modo?, así como por saber también.
¿Daño a la propiedad? ¿Que acaso se quebraron vasos municipales con la recreación virtual en 3d del terremoto?
Lo divertido es que obviamente quien está detrás del chapuzón legal es el ex-diputado y ex-autoproclamado-alcalde-de-santiago don Jorge Schaulsohn. Entre vaguedades cantinflescas explica los fundamentos de la eventual demanda en Estados Unidos.
No sé ustedes, pero a mi me da verguenza ajena todo esto. La cantidad de estupideces tercermundistas de nuestros políticos es realmente impresentable. Y acá no importa tanto si ganan la eventual demanda, cosa difícil, la cosa es más de fondo. El tema es como la mal llamada opinión pública termina dirigiendo las decisiones de políticos respetables como el propio Aldo Cornejo, que termina siendo víctima de los medios y de los beneficios electorales de actuar como un defensor acérrimo de su ciudad. Cuando al final no hace sino mostrar pequeñez y terminar siendo una patética figura dirigida desde quien sabe qué rincones del poder económico.
Este señor es Carlos Fernandez Ballesteros. En el diario Las Últimas Noticias de ayer domingo aparece una pequeña entrevista que le hacen al uruguayo quien es “experto” en derecho de autor y Ex Sub Director General de la Organización Mundialde la Propiedad Intelectual (OMPI). Fernandez vino a Chile a hacer clases al Master en Derecho Internacional, Inversiones, Comercio y Arbitraje que imparte la Universidad de Chile en conjunto con la Universidad de Heidelberg.
La cosa es que en la entrevista Fernandez se manda unas joyitas dignas de destacar.
Probablemente Fernandez no tenga idea respecto de la legislación chilena en materia de derecho de autor, por lo que es posible perdonar que señale que “bajar música para el consumo personal no es ilegal, comercializarla sí”, no obstante que nuestra anticuada legislación no contempla distinción alguna desde el punto de vista de la ilegalidad entre reproducciones (“bajar música”) para uso personal o para fines comerciales.
Claro que señalar que “la fotocopia dentro de la constitución argentina es un delito penado por la ley” es bastante distinto. Obviando el eventual sinsentido jurídico que se colige de la frase, sólo basta darle una mirada a la Constitución argentina para saber que no hay norma alguna que diga lo que Fernandez Ballesteros cree que existe en el texto constitucional.
Agrega:
Lo que preocupa es que si tú copias un CD y luego lo regalas entre tus amigos y después a los compañeros de clase, esa copia toma dimensiones que paulatinamente comienzan a distorsionar el normal desarrollo de las obras y como consecuencia provoca perjuicios tanto en los autores como en las empresas que invirtieron en sus creaciones
Increíble la forma de plantear los préstamos de discos. Muchos de nosotros crecimos comprando esos cassettes TDK, realizando compilaciones personales de lo que sonaba en las radios de los ochenta y así llegamos hasta hoy, donde nos hemos transformado en unos amantes de la música. E incluso músicos como Thurston Moore, de Sonic Youth explicaba todo esto diciendo que las compilaciones “Existen simplemente como una seña de amor verdadero y del ego que implica compartir música con amigos y amores.“.
Además llama la atención que durante toda la entrevista no se refiera en ningún caso a que el derecho de autor está pensado tanto en la protección de los autores pero también en el acceso de las obras al público. Al derecho de autor no le interesa que las obras que se creen terminen amontonando polvo en vetustas bodegas, le interesa de sobremanera que dichas obras sean dispuestas al público. Pero el discurso de personas como Fernandez lleva a pensar que es correcto que las cintas de uno de los últimos recitales de Claudio Arrau en Chile en estos momentos se estén carcomiendo en las bodegas de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile porque carecen de los permisos para poder ser digitalizadas. ¿Para eso queremos derecho de autor?
Explicando la famosa copia privada -de la que en Chile hablaremos muchísimo en estos meses- y sus beneficios, Fernandez dice:
En estos casos, la ley autoriza la copia de uso personal, pero hay que pagar un pequeño impuesto al comprar un CD o DVD virgen. Por ejemplo, si cuestan un dólar cada uno, se venden a un dólar diez centavos (…) Y ese dinero proveniente del impuesto no va al gobierno, sino a la Sociedad del Derecho de Autor, así se compensa la pérdida de las copias. Es una idea digna de imitar.
Curioso. Lo que plantea Fernandez se puede ilustrar con un ejemplo. Es como si Horst Paulmann (dueño de una de las cadenas de supermercados más grandes de Chile) exigiera al gobierno que se recarguen los precios de los productos básicos para el hogar en un determinado porcentaje para compensar las pérdidas debido a los robos-hormiga que se producen repetidamente en dichas tiendas. Y que claro, ese impuesto no vaya al Estado, sino que vaya directamente a los bolsillos de la agrupación de supermercados. Así, cuando la señora compre aceite en el almacén del barrio, tenga que pagar ese porcentaje para paliar los problemas de la industria de los supermercados.
Muy razonable, como se pueden dar cuenta, sin contar -cosa no menor- que cuando compras el CD de Sufjan Stevens y copias algunos tracks para hacerle una compilación a la chica que te gusta, Sufjan Stevens no ve disminuido su patrimonio producto de esa copia, ni aunque hagas 500 copias del disco. Pero esa es otra discusión. Por ahora quedémonos con las curiosas lecciones de derecho de autor del señor Fernandez Ballesteros.
El muchacho de la fotografía de arriba se llama Iván Fresneda y está posando frente al Instituto José Saramago de Arganda del Rey (Madrid), donde hasta hace un par de días era un estudiante regular. Hoy está expulsado por haber montado un blog desde el cual realizaba sendas críticas al Instituto donde estudiaba, como tener las instalaciones abandonadas, tener exceso de burocracia y no distribuir entre los alumnos los periódicos destinados a los estudiantes (!).
La reacción del director del centro educacional no se hizo esperar y lo denunció por calumnias y por mancillar el honor del instituto.
Durante el juicio, el fiscal que llevaba el caso no realizó acusación alguna a Fresneda debido a que no fue posible determinar que el autor de los comentarios ofensivos haya sido el joven estudiante, dada la naturaleza anónima del comentario objeto del juicio. La jueza no lo creyó así, y condenó por amenazas a Fresneda una multa de 200 euros (10 euros diarios durante 20 días).
Como explican en 20 Minutos, Iván Fresneda explica en su blog cómo la prueba de la dirección IP del autor de los comentarios, que podría exculparle, no ha sido tomada en cuenta por la jueza por considerarla irrelevante.
Es interesante lo que señala en esta parte el fallo, puesto que justifica la responsabilidad de Fresneda por las frases injuriosas realizadas por un comentario anónimo equiparando la responsabilidad del dueño del blog con la del editor de un medio de comunicación tradicional. Y la diferencia es ciertamente sustantiva. Tanto es así, que incluso la propia legislación chilena hace un distingo respecto de los delitos de difamación injurias o calumnias con publicidad realizados por un medio de comunicación social como un diario electrónico o equivalente, donde la figura del blog se ve algo difusa al respecto.
En definitiva es una sentencia para estar atento no tanto por el contenido de lo que se señala, sino para poner en el tapete la responsabilidad que recae sobre quien mantiene un blog y de los problemas legales que eventualmente podrían recaer en él. Claro que en Chile donde todavía creemos que los blogs son diarios de vida virtuales donde tus amigitos te dejan comentarios estamos algo lejos de esto, pero tengo la impresión que no falta mucho tiempo para que cierta gente se incomode por los contenidos emitidos en un blog particular.
Y si nos gusta leer entre líneas tampoco es descabellado pensar que detrás de todo el escándalo que se ha armado está la necesidad de callar voces críticas respecto del establecimiento educacional donde cursaba Fresneda y así no manchar la reputación del instituto. Malas noticias: estamos en tiempos de Internet y con la publicidad del caso las visitas del sitio han pasado de ser tres o cuatro, a 50.000 diarias.
Si Iván Fresneda y yo somos culpables, todo nodo de Internet dotado de un sistema de comentarios está a merced del más impresentable de sus visitantes. Bastará con que cualquier desgarramantas coloque una amenaza o insulto para endiñarle la culpabilidad al soporte. Enhorabuena: acaba usted, señora juez(a), de proporcionarle a los ‘trolls’ un arma nuclear.
Entender Internet de esta forma deja absolutamente cualquier forma pública de colaboración, como comentarios abiertos, con peligro máximo. Cualquier pelotudo puede comentar estupideces e insultos en nuestros blogs y oh, sorpresa, la responsabilidad no es de quien emite el comentario, no es de la IP que está claramente registrada en el sistema de adminstración del weblog, sino que es de quien postea en él. Esta es una traba legal enorme a la libertad de expresión en la red y al trabajo colaborativo. Como dice una amiga, insólito.