
Fotografía por Joriel, CC:BY-NC-ND
El Diario Financiero hace hoy un copypaste tradicional de los comunicados de prensa de las empresas de software, titulando que Chile habría aumentado en un 56% las pérdidas por piratería de software en 2009.
Según el artículo, mientras en 2008 las pérdidas por piratería de software habrían sido de US$202 millones, Chile habría perdido (cómo me encantan estos eufemismos) US$315 millones en 2009, lo que sería un crecimiento de un 55,9%.
Con premura, el abogado Rodrigo Bulnes, de la Business Software Alliance (curiosamente la única fuente citada en casi todos estos artículos), incluso se atreve a comparar estas pérdidas con número de mediaguas y con los fondos que se esperaban recaudar con el royalty a la gran minería del cobre.
Curioso.
Cada vez que se publican estas cifras, vuelvo a mirar el artículo que en 2008 escribió Julian Sanchez para Ars Technica, quien hizo una investigación respecto de estas cifras con las que periódicamente nos bombardea la industria. ¿Su conclusión? No tienen ningún asidero en la realidad.
Más todavía, hace un par de meses nos enteramos de un informe del gobierno norteamericano que examinó estos estudios sobre piratería admitiendo que muchos de ellos son inventos y, respecto de las cifras, sostuvo que
La naturaleza ilícita de la falsificación y piratería hace que estimar el impacto económico de infracciones a la propiedad intelectual sea extremadamente difícil”, señala el documento. Además, el valor en dinero que se le asigna a lo que supuestamente se perdió por esta actividad son “suposiciones… que pueden tener gran impacto en los resultados estimados”.
Recomiendo el análisis del informe hecho por Derecho a Leer, donde además se destacan los efectos positivos que incluso podría tener para la economía la piratería, los cuales deberían ser evaluados también.
Así se acaba lo curioso y aparece la falta de rigurosidad que, al parecer, no es sólo responsable el gremio de los periodistas.
Actualización: (Ojo las fuentes que citan)
- Publimetro.
- América Economía
- El Mercurio
- La Nación
- InfoWeek (con foto).
- Terra
- El Comercio de Perú (?)
- Diario Pyme
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En una iniciativa conjunta, los Ministerios de Economía, Justicia y Cultura de Holanda encargaron un informe sobre los reales efectos desde el punto de vista cultural y económico que tienen las descargas de internet en la industria del entretenimiento.
El informe [que se puede descargar en holandés (!)], preparado por la consultora TNO, el centro de investigación económica SEO y el Instituto de Información Legal de la Universidad de Amsterdam, cuenta con más de 140 páginas sostiene que las descargas de canciones, películas y juegos genera más beneficios que pérdidas, echando por tierra el discurso de titulares de derechos como las discográficas multinacionales representadas por la IFPI. Y de pasadita el de unos otros amigos de la casa obsesionados con los cobros.
Algunas recomendaciones del informe que me parecen interesantes de destacar:
Pérdida del control: El intercambio de archivos ha provocado que la industria, en especial la musical, que basaba su modelo de negocio en controlar el acceso de los usuarios a las obras, pierda ese control.
Marco legal: En Holanda, la descarga para uso personal no es delito. Los intentos de persecución criminal y las restricciones técnicas han fracasado allí donde se han implantado.
Aún hay mercado: Mientras que el 84% de los holandeses aún compra productos que podría conseguir gratis, un 35% descarga archivos. Ambas cifras no son excluyentes.
Efectos colaterales: Los usuarios que descargan música van a más conciertos (3,8 al año frente a 1,6). En el cine, no hay más visitas a las salas. En general, no hay causalidad entre descargas y menores compras.
Consejo a la industria: Los contratos ‘360 grados’, donde la discográfica recibe parte de las entradas y el ‘merchandising‘, pueden funcionar con los artistas consagrados. Con los noveles, Internet es un gran aliado.
No a la persecución: Los usuarios del P2P son los mejores clientes de la industria. Su persecución legal sería negativa incluso para los enemigos del intercambio.
Alianza con la tecnología: La industria, en vez de recelar de la tecnología, debe colaborar con proveedores de acceso, operadores de telefonía móvil y creadores de programas para construir un nuevo modelo de negocio.
La verdad es que más allá de las diferencias culturales existentes entre países civilizados y ricos como Holanda y nuestra realidad, resulta muy interesante que un estudio encargado por un gobierno -y no por entidades de cobro o titulares con intereses comerciales en sus resultados- recomiende medidas que desde los paradigmas analógicos son derechamente incomprensibles. ¿A cuantos Ministerios chilenos habría que enviarles este informe?
Por lo demás, el radical aumento de conciertos y del interés de los chilenos para ver (y pagar) por espectáculos artísticos no parece ser producto de la generación espontánea ni de la naturaleza. Tiene que ver con el acceso.
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