Chile es el paraíso legal del SPAM

La foto de arriba ilustra mi casilla de correos. Probablemente la situación de muchos de ustedes es la misma: casillas llenas de correos electrónicos no deseados, ofrecimiento de tónicos en base de aceite de ballena, viagras mapuches, ‘invitaciones’ a shows que no te interesan, farmacias online, increíbles ofertas de hosting, curas nigerianos, entre muchas otras que le sacan el jugo a la capacidad de almacenamiento de nuestros correos. ¿A quien no se le ha pasado colado en el filtro de spam un importante correo electrónico que estabas esperando recibir?
De hecho, en un simple ejercicio aritmético, en mi caso están llegando en promedio 146 correos electrónicos no deseados AL DÍA. No quiero siquiera pensar en la estadística de blogstars como Francotirador, Juque u otros personajes más conocidos fuera de la Internets. Probablemente supere con creces los 5800 que he recibido en menos de treinta días.
El spam, en definitiva, se ha convertido en el enemigo público número uno de nuestro tiempo y paciencia.
Conscientes de esto, el año 2004 nuestros parlamentarios decidieron tomar cartas en el asunto. Luego de largas discusiones, decidieron agregar un artículo a la ley de protección al consumidor, en un artículo 28B, donde se tratara el tema en forma seria. De una vez por todas. ‘Aquí y ahora’.
El problema, como suele pasar en otros casos también, es que las buenas intenciones dieron paso a una regulación insólita, que en el caso que nos convoca vino, en lugar de ponerle barreras, a legalizar el SPAM(!), gracias a esta norma 28 B, sumada a lo que establece nuestra precaria ley de Protección de Datos, donde se autoriza el tratamiento de datos personales sin la autorización del titular cuando “el envío sin autorización previa de sean necesarios para comunicaciones comerciales de respuesta directa o comercialización o venta directa de bienes o servicios.”
Así, de golpe y porrazo, en Chile tenemos legalizado el SPAM tal como usted o yo conocemos.

Fotografía por babghan
El asunto es que en el portal Terra de la semana pasada se informa de la condena a la que fue objeto el Consorcio Nacional de Seguros por enviar correo electrónico no deseado sin ajustarse a las normas de la ley del consumidor.
Luego de un proceso judicial llevado a cabo por el SERNAC, el Consorcio fue condenado al pago de una multa de 30 UTM (aproximadamente un millón de pesos), sentencia que fue confirmada por la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Se muestra como una noticia extraordinaria, que por lo pronto está documentada en el propio sitio de SERNAC, explicando cómo debiera ser enviado un spam. He aquí, la madre del problema, el hilo de la madeja.
En Chile tenemos por tanto un sistema de regulación denominado opt-out, esto es, no prohibimos el SPAM, sino que lo alentamos siempre que se cumpla con las condiciones establecidas en la ley, entre las que está que el correo electrónico no deseado tenga una dirección electrónica clara para darse de baja (?), lo que resulta del todo irregular toda vez que cuando alguien solicita la eliminación de su correo en esa lista no está más que validando esa dirección electrónica y por tanto la empresa de spam tiene claro que estás leyendo tu correo y por tanto sus comunicaciones no deseadas. Y así, más encima alimentamos al spammer.
Se estableció así en su momento, principalmente porque gracias al spam muchos pequeños y medianos empresarios podían darse a conocer y ofrecer a bajos precios sus productos. Sí, al igual que usted la frase de arriba la leo como “así algunas empresas pueden promoverse a costa de mis derechos y mi ancho de banda”.
Así como este tipo de correos electrónicos no deseados son legales de acuerdo a nuestra ley, así lo es también el “phishing”, actividad mediante la cual un sujeto se hace pasar por su banco y le solicita el envío de clave de acceso a su cuenta corriente online o tarjeta de crédito para así realizar una estafa por internet. En Chile todo esto es completamente legal, mis amigos.
Y más allá de los problemas de seguridad para cada uno de nosotros que esto implica, es cosa de levantar la nariz para darnos cuenta de la relevancia que todo esto tiene a nivel global. Así la consultora especializada Phistank, en su último reporte anual hace un ranking de los ISPs en los que se han reportado un mayor número de envíos de Phishing. Aparecen, por cierto, proveedores chinos y coreanos, pero el lugar número seis es para nuestro conocido VTR Banda Ancha S.A.

Así, pretendiendo mantener dudosas formas de propaganda de pequeñas empresas a costa de nuestra privacidad y de nuestros derechos en general, terminamos siendo también top ten en materia de phishing a nivel mundial. A veces la protección de los derechos de las personas también va de la mano con la protección de la seguridad de nuestras redes.
Para tomarnos en serio nuestra privacidad e internet en general en Chile, deberíamos partir por darle una mirada crítica a la regulación del SPAM, para a lo menos quitarle el respaldo legal a una actividad de dudosa ética comercial.










