La propiedad sobre las ideas sólo puede extenderse a expensas de la propiedad de los objetos, y si se lleva al extremo acaba en situaciones ridículas. Imagine no poder poner un alerón al coche porque viola el derecho de autor de su diseñador; no poder modificar un pantalón vaquero, tener prohibido forrar un libro, que sea delito tirar un tabique en casa o no poder cambiar el fondo de pantalla de su ordenador. La arquitectura es arte, no cabe duda, y debe ser protegida. Pero debemos empezar a pensar en cuáles son los límites de la autoría. Porque la autoría sin límites es un peligro público.
No es el primer artista chileno que licencia con Creative Commons, tampoco el último, pero el lanzamiento de Nudo Ciego de Andrés Valdivia es destacable a lo menos por dos motivos.
El primero, porque Valdivia es autor de la linda canción de una fallida película.
El segundo, porque mañana es el lanzamiento del disco Nudo Ciego en la Sala Master de la Radio Universidad de Chile y como lo dice en su sitio, en el concierto estará a la venta un sobre del disco y la entrada podrá ser abonada a su precio.
Paquete Nudo Ciego, el pendrive:
- Pendrive con todas las canciones de Nudo Ciego (mp3) y fotos exclusivas.
- Chapita Nudo Ciego
- Grafica y créditos.
Añade en la web:
Siéntete con el permiso de rippear, quemar a CD o cualquier otro soporte, enviar via email, msn o cualquier otro metodo digital o material, la totalidad del contenido de Nudo Ciego. Este trabajo ya es tuyo y la idea es que lo compartas con quien se te de la gana…Quémalo y Pásalo!
Una nota al autor del disco la encuentras en el sitio de Creative Commons Chile, donde explica por qué licenciar así es bueno para él y conveniente para nosotros, el público.
A principios de Octubre les contaba de la iniciativa de Defectivebydesign del día mundial contra el DRM o sistemas de gestión de derechos digitales (del inglés Digital Rights Management), tecnologías orientadas a restringir a los consumidores de ciertos usos por los titulares de derecho de autor de una obra protegida independiente de la voluntad del usuario final.
En este contexto, los inquietos chicos de FreeCulture.comorganizaron un concurso de videos al que denominaron Down with DRM en el que se pusiera en evidencia los problemas detrás de la existencia de los sistemas de protección de gestión de derechos digitales.
Varias veces le hemos hablado acá de los famosos DRM o sistemas de gestión de derechos digitales (del inglés Digital Rights Management), tecnologías orientadas a restringir a los consumidores de ciertos usos por los titulares de derecho de autor de una obra protegida independiente de la voluntad del usuario final.
Por si no lo tiene claro, los DRMs son malos. De partida, no funcionan. Y son malos para la sociedad, para los autores y para el negocio, Cory Doctorowdixit.
Gracias a los famosos DRMs, por ejemplo, les contábamos como el último disco de los británicos Coldplay no puede ser tocado en el computador y no puede ser adaptado a formato MP3, por ejemplo. En otras palabras, la industria del espectáculo le está diciendo que si quiere escuchar las suaves y melosas melodías de Chris Martin en su computador, tiene que pasar por caja de nuevo y comprar el disco en iTunes o en su tienda online más cercana. Y si no le gusta e intenta no hacernos caso, pues entonces le hacemos pedazos el computador. Literalmente, como ven.
Tenemos el ya famoso Zune de Microsoft que anuncia posibilidad de conexión wi-fi con otros aparatos, lo que eventualmente podría significar reproducciones ilegales de música. ¿Cómo soluciono ese problema? Pues fácil, con DRM: permito el intercambio, pero después de la tercera pasada, la canción transferida se borra. Sin preguntarle al dueño del Zune, claro.
Claro que no todo el mundo piensa lo mismo. También les contábamos de un grupo de músicos canadienses tan dispares como Avril Lavigne, Sarah McLahan, Stars y Broken Social Scene han declarado en forma rotunda su negativa a que sean usados sus nombres para campañas que alienten el uso de sistemas de protección anticopia por ser riesgosos e improductivos.
¿Todo esto sólo pasa en Estados Unidos? Lamentablemente no. Producto del Tratado de libre comercio con Estados Unidos, tenemos obligación de normar los DRM en nuestra ley de propiedad intelectual, sancionando cualquier acto que intente eludir las protecciones hechas por encargo los titulares de derecho de autor, además de la fabricación de herramientas que pretendan eludir dichas medidas. La discusión sobre los DRM es una más que no hemos tenido en Chile y que sólo apreciaremos sus efectos una vez que tengamos que implementarlas en nuestra ley. Ya es tarde.
Hoy 3 de Octubre y se celebra (??) el día mundial contra los DRM. Desde este modesto rincón lo compartimos con usted.
Actualización:
No lo puedo creer todavía, pero el servicio que está ofreciendo Dreamhost me hace amar más todavía esta empresa de hosting. Y todo sin DRM, celebrando con nosotros.
Actualización 2:
Incluye estupendo video. Ver arriba
Me muero de ganas de sacar los borradores que tengo en el draft de QLN, pero me ha sido imposible. Además que creo está de lo más entretenida la conversación con Rodrigo Vergara, que pretendo seguir a través de los comentarios de la entrada anterior y, junto con mi amigo Carlos Moffat, pretendemos cerrar con una serie de posts sobre el dominio público y fair use, explicando los problemas de una regulación desequilibrada.
La cosa es que pasaba por acá para invitarlos a asistir hoy y mañana al Centro Cultural de España (Av. Providencia 927) donde se están desarrollando desde el lunes las jornadas sobre propiedad intelectual y copyleft “Copiar o Compartir”.
19:15 “Nuevas tecnologías y derechos de autor”.
Exponen. Daniel Vázquez (Sindominio, España),
Paulo Slachevsky (Editores de Chile),
Marcelo Ponce (ADS-Asociación Chilena de Distribuidores de
Chile),
Alberto Cerda Silva (Derechos Digitales),
Hugo Muñoz (Redhack),
Santiago Schuster (SCD).
Y para mañana Viernes 29 de Septiembre:
19:15 “Distribución y acceso: derechos de acceso a la cultura”
Experiencias en España y Chile.
Exponen: Eric Báez (Conexión Social),
Werner Westernann (Educa Libre),
Roberto Campos (Asoc. de Centros Especializados de Información),
Mika Martini (Pueblo Nuevo), Claudio Ruiz (ONG Derechos Digitales),
Daniel Álvarez (Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes).
Ninguna de esas dos me las pierdo. Bueno, una por razones obvias.
Todo totalmente gratuito.
Nos vemos allá. (Providencia 927)
No sabe cómo he disfrutado su visita y su comentario de ayer en este modesto blog. Claro que -y haciendo honor a la verdad- también he quedado algo preocupado. Mire, le cuento.
Me preocupa que no se haya percatado que este blog sí está firmado. Vamos, que tanto es así, que hasta he tenido que dejar de lado mi pudor agregando una fotografía en el enlace “Acerca del blog y su autor” al que usted y cualquier lector puede acceder en la esquina superior derecha de la página de inicio de este blog. O pinche acá mismo si no sabe como volver al inicio. Salga de la duda. Y tráteme de Claudio si gusta, eso de “señor autor del blog” o “señor bloguero” es, además de cacofónico, bien de mal gusto. Es como escribir sin usar las tildes. Qué quiere que le diga.
Bueno y lo anterior más encima me obliga a responderle a su duda respecto de por qué no habría manifestado mi parecer en aquella ocasión. Y es lamentable, porque hasta me acuerdo que micrófono en mano tuve que repetir mi pregunta lentamente para que nos entendiéramos. Pero ni aún así, ni pasado el tiempo fue el caso.
Y no, créame que no es antipatía hacia usted la que me movió a escribir mi crítica. Nada más lejos de la realidad. De hecho en mi artículo precisamente explicaba que su exposición fue la que más me interesó. Por lo demás, y aunque quizás le cueste creerme, estamos en la misma trinchera, estamos por la defensa de los artistas. Se lo explico.
1.- A mi también me parecen aberrantes las conocidas prácticas de la ilustración que usted nos explica. Y hasta donde sabemos, precisamente para eso existen entidades como la que usted representa, Rodrigo. Si uno de los objetivos de Creaimagen es proteger el derecho de autor de artistas plásticos, escultores, fotógrafos, diseñadores e ilustradores, entonces qué hacen ahí sentados, ¿por qué no demandamos a El Mercurio?
2.- Usted dice -con mucha vehemencia además- que jamás autorizará que empresa alguna lucre con obras de los artistas sin tener la autorización de ellos. Nada más cerca de lo que creo. Pero fíjese que si pensamos ahora ya no sólo en las Paz Errázuriz de este país, sino también en los miles de usuarios chilenos de Flickr (lo invito a visitar esta página) que diariamente suben fotografías con talento admirable y que lo único que quieren es que sus imagenes se difundan, para lo cual usan licencias Creative Commons. Si la idea es, tal como usted señala, que “ellos son los que tienen que decidir dónde, cuándo y en qué condiciones quieren aparecer”, entonces ¿Para qué defender con tanta virulencia algo que quizás los mismos autores no quieren? Porque supongo que estamos de acuerdo que nos parece igual de respetable y protegible la obra creativa de Paz Errázuriz que la de JP, la de Ignacio Stark, o la de Rodrigo Ferrari, ¿no?
Para terminar, con todo respeto sólo dos cosas adicionales.
En primer lugar, le agradezco especialmente que me haya intentado ilustrar respecto de la distinción entre derecho de autor y copyright y respecto de la procedencia de nuestro sistema de derecho civil. De todas maneras era innecesario, Rodrigo.
Y en segundo lugar, le agradezco enormemente darme la oportunidad de invitar a todos quienes quieran asistir al coloquio “Copiar o Compartir” a realizarse en el Centro Cultural de España. Francamente me daba cierto pudor contarle a los lectores de QLN que desde hace un tiempo estaba informado de su realización puesto que el día Lunes dictaré un Taller gratuito y estaré en una conferencia el día Viernes. Hablando de derecho de autor, fíjese, justo de lo que estamos hablando acá. Supongo que nos veremos allá. Lo invito a un café.
Bueno y acepte mis disculpas si confundí la expresiva forma en la que da a conocer sus ideas en público con parafernalia innecesaria, o el ímpetu con el que lucha por lo que cree con sobreexcitación. Los lectores de este modesto blog, y yo mismo sin ir más lejos, luego de leer su comentario no podemos sino dar fe que la lucha contra los opinólogos ignorantes y los teóricos de fin de semana será larga y para ello tenemos que estar unidos y preparados.
En Blog de Cine nos enteramos que en su epoca el genio de Eisenstein expresó el deseo de que, cada diez años, los compositores más vanguardistas del momento le pusiesen música a su película más celebrada.
El año pasado los mismísimos Pet Shop Boys (que no son santo de mi devoción, pero bue) lanzaron un disco en el cual hicieron su propia versión de la historia de Eisenstein en clave de la electrónica más pop, y a juicio de los expertos, la cosa salió increíble. En estos días, el dúo de Chris Lowe y Neil Tennant se han lanzado a esta aventura pero esta vez en vivo, lo que debe ser una aventura alucinante, cosa que confirman los comentarios que se pueden leer.
Lo increíble es la genialidad de Eisenstein, claro, pero también que las buenas intenciones del ruso habrían chocado de frente con la legislación del derecho de autor, que con la intención de proteger a los creadores evita que la esperanza de Eisenstein de que su banda sonora se regenerara cada diez años se vería truncada en manos del inefable “todos los derechos reservados”. Al final, como en parte también se lo pregunta mi amigo Jorge Rigenbach, es producto de entender la protección del autor basado sólo en los intereses patrimoniales envueltos y no en cómo la sociedad puede beneficiarse con todo esto.
El martes pasado fui a una charla titulada “El concepto de autoría en las artes visuales: Legalidad y ética” organizada por el Museo de Arte Contemporáneo. Exponían sus puntos de vista el director del MAC Francisco Brugnoli, el artista visual Luis Arturo Ducos, Alberto Cerda de ONG Derechos Digitales y Rodrigo Vergara, representando a CreaImagen, sociedad de gestión colectiva para artistas visuales.
Estuvo lindo la verdad.
Claro que lo que más me llamó la atención fue la exposición de Rodrigo Vergara, quien expuso desde el punto de vista de una gestora colectiva de derechos, por tanto era previsible su posición respecto del derecho de autor. Lo que me impresionó, -eso sí, además de su parafernalia innecesaria y su sobreexitación- fue que también es un artista visual. Esa mezcla entre artista visual y representante de sociedad de gestión me interesó, la verdad.
Y Vergara tomó una serie de ejemplos para visualizar su posición de cómo los derechos de autor respecto de imagenes no son respetados. Uno de los ejemplos fue el de la conocida campaña de la Universidad Arcis Academia de Humanismo Cristiano usando una fotografía de Victor Jara tatuado, ¿la recuerdan? El otro ejemplo fue una fotografia de Paz Errázuriz intervenida por los gráficos de El Mercurio, quienes para graficar el cuerpo de Artes y Letras de ese diario utilizaron una suya y la alteraron con una serie de mosaicos.
Dijo Vergara entonces que ambos son ejemplos de cómo los derechos de los artistas visuales no son respetados y de por qué es importante una entidad como Creaimagen para luchar por los derechos de los artistas. Dejando de lado lo sorprendente que es que un representante de una gestora colectiva en un estrado se limite a patalear que El Mercurio usa comercialmente obras sin pagar, (¿Que acaso no es la función de la sociedad de gestión colectiva luche por esos cobros? ¿Y por qué no los demanda entonces?), me quedé pensando en el concepto de obra original y de autor.
Explicaba Vergara que en la publicidad de Arcis, se usó comercialmente una fotografía de Victor Jara tomada por un fotógrafo nacional intervenida digitalmente para mostrarlo con la cara tatuada, graficando de esta forma la diversidad de la Universidad Arcis. Agregó Vergara que esto molestó profundamente a los herederos de Victor Jara y también al fotógrafo autor de la fotografía, quien según él no recibió dinero por la utilización de su obra. Vergara mostraba esto como ejemplo, pero ¿a todos ustedes esto les parece una aberración?
A mi me parece que más bien la obra retocada constituye una obra nueva bastante alejada de la fotografía que inicialmente tomó el fotógrafo. Que el fotógrafo pretenda obtener regalías por la explotación “comercial” de su obra me parece bien, pero ¿qué pasa si estamos hablando de una intervención? ¿Que acaso si no nos gusta la obra derivada podemos prohibir que se publique? Porque es eso lo que se leía entre líneas en el discurso de Creaimagen.
A la larga cuando están hablando de protección de los derechos de los autores más bien están queriendo proteger derechos económicos de explotación. En definitiva, y aunque suene fuerte, no están pensando en la difusión de la cultura o en la posibilidad de crear obras nuevas. Están pensando en dinero, en plata. Y eso me parece bien, pero no nos hagamos los ingenuos y no utilicemos argumentos emotivos para esconder un criterio económico. Hablemos claro y ya está.
Paradójicamente quienes dicen que quieren “proteger a los creadores y fomentar la cultura“, pretenden una regulación legal que llevaría a la ilegalidad a la gran mayoría de los artistas experimentales chilenos y ya no sólo plásticos, como artistas de collage, sino audiovisuales y también músicos que experimenten con hip-hop, sólo para nombrar a algunos.
Esta semana hubo una sorprendente noticia que sorprendió a muchos de quienes hemos sabido de las prácticas de Microsoft en el campo de la industria del software.
Como explica Enrique Dans, donde nos enteramos,
la Fundación anuncia que la donación de 287 millones de dólares para la investigación de una vacuna contra el SIDA a dieciséis institutos de investigación de todo el mundo tiene una sola contrapartida: que todos los participantes compartan los datos obtenidos de manera inmediata y colaboren en la obtención de dicha vacuna.
Lo que hace Gates es implícitamente reconocer la validez de un sistema de investigación y desarrollo completamente distinto al que ha seguido la compañía de Redmond desde sus inicios. Y este reconocimiento implícito en el fondo apunta al sistema de desarrollo open source, basado precisamente en la colaboración activa de los programadores y desarrolladores en pos de un fin común, todo lo contrario a los desarrollos centralizados y no colaborativos de la industria del software propietaria.
Antes de comenzar este megaevento mundial, les comentábamos respecto de la FIFA y su posición respecto de qué hacer con las imagenes del Mundial de Fútbol que se desarrolla en Alemania. Además nuestra cabeza futbolera nos ha enfrascado en dudosas discusiones respecto de lo que nos iba a deparar el mundial.
Por mi parte, no he podido ver muchos partidos del Mundial porque he estado viajando, pero no me he perdido los partidos fundamentales. Ver Argentina / México en Rio fue priceless. Claro que por otros motivos no tengo muchas fotos para compartir, así que en mi caso no aplica mucho este post.
Hoy, oh sorpresa, la misma FIFA está invitando a que los hinchas suban a su web fotos de su experiencia respecto del Mundial, pidiendo en forma expresa que sean licenciadas bajo una licencia Creative Commons Atribución (CC-BY).