Lo que usted ve arriba son más de 1500 reclusos del CPDRC (Cebu Provincial Detention and Rehabilitation Center), de Fillipinas. Todos representando el famosísimo video de Michael Jackson.
Dentro del marco del Stream 1: “Peer production: legal and architectural norms”, se desarrolla el panel “A cultural environmentalist movement and beyond?” en el que expondrán el siempre interesante James Boyle, del board de Creative Commons, Jenny Jenkins del Centro de Estudios del Dominio Público y mi admirado Cory Doctorow, editor de Boing Boing. La idea es presentar ideas respecto de la forma en que debiera configurarse el movimiento cultura libre, tomando en consideración los éxitos en materia de organización de los movimientos ambientalistas durante los años cuarenta.
La conversación básicamente giró en torno a cómo configurar el movimiento de los commons a partir de la experiencia de los movimientos ambientalistas durante los años 40 y 50 en Estados Unidos. Boyle apuntó específicamente a tres factores que hicieron fuerte al movimiento
1.- fue construida a partir de una serie de ideas relativas al cálculo económico y a la irracionalidad que lleva consigo
2.- se agruparon varios intereses basados en una idea particular
3.- hacer de un grupo de casos particulares el tema del ambientalismo como de interés común.
A mi me parece una más que interesante idea desde el punto de vista de analizar la forma en que ha ido componiendo el movimiento y cual será la forma final que éste tendrá. Porque claro, uno puede estar de acuerdo con la analogía, pero en principio, el ambientalismo pretende defender a la naturaleza humana, algo que en principio suena más relevante que la lucha por un derecho de autor equilibrado, la defensa de los commons, bienes comunes o lo que sea. Segundo, y más importante, es que el tema ambientalista es un asunto que preocupa a la gente ex ante la existencia de grupos ambientalistas. Los que estamos luchando desde las fronteras de la cultura libre lo hacemos dado que creemos que es un tema de interés público. En fin. Como muchas cosas acá, queda mucho por recorrer y meditar.
Esta semana fue lanzado el documental Good Copy – Bad Copy. El nombre ya dice bastante sobre el contenido de la película. Good Copy Bad Copy es un estupendo documental acerca del estado actual del derecho de autor, la piratería y la cultura libre que se genera a través de la masificación de tecnología.
Este documental seguramente no va a llegar al Hoyts de Huérfanos ni al Cinemark de Puente Alto. Pero seguramente a muchos de ustedes les va a llamar la atención. Y lo van a terminar viendo.
Dirigido por Andres Johnsen, Ralf Christensen y Henrik Moltke, la película incluye sendas entrevistas a productores, profesores y músicos, todos quienes algo tienen que decir respecto de las desequilibradas normas que hoy regulan el derecho de autor, con una mirada esencialmente comercial del fenómeno, dejando de lado los derechos de acceso inherentes a esta protección legal.
Las entrevistas a Danger Mouse, Girl Talk, la música de RJD2, Gnarls Barkley, De la Soul entre otros, le agrega más pimienta al asunto.
No, todavía no tenemos acceso al texto definitivo de lo que será el proyecto de ley que se viene anunciando hace un par de semanas y que reformará la vetusta y desequilibrada ley 17.336 de propiedad intelectual.
Si usted, tanto como yo, tiene ganas de darle una mirada al dichoso proyecto, y revisa diariamente el estupendo sistema de información legislativa del Congreso Nacional (SIL), va a quedar igual que yo: Terminando de enterarse por la secreta editorial de El Mercurio que, claro, tiene sus cosas buenas como la urgencia de una búsqueda de equilibrio incluso en un tema tabú en estos tiempos como son los plazos de protección.
Pero parece insólito e impresentable que sea a través de la prensa, en este caso El Mercurio, quien nos informe de las novedades legislativas incluyendo el título del proyecto, y no sean los mecanismos formales de información ciudadana, como es el caso del SIL del Congreso.
Pero al parecer el proyecto viene bien. Al parecer trae hartas excepciones, hartas sanciones y nuevos procedimientos. Por lo que nos cuenta El Mercurio. Pero lo que le aseguro que no trae es más transparencia en el acceso a la información.
Este sábado 28 de Abril se llevará a cabo el FLISOL (Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre) es el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer su filosofía, sus alcances, avances y desarrollo al público en general.
Tal como señala el comunicado de prensa,
“las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad/localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.”
Sólo en Chile, este festival se realizará en paralelo en 14 ciudades, y su seguro servidor estará una vez más presente en la charla de cierre, a eso de las 18:20 horas, en la charla “Protección legal del software mediante GPL“, donde junto con Alberto Cerda revisaremos los efectos de las licencias de software y sus desafíos en relación con DRMs, patentes de software y documentación de software. Suena bien.
Si tienes tu computador viejo tirado porque ya no corre Windows XP, ¡llévalo a la USACH e instálale linux!
¿Dónde? En Av. Ecuador 3659 a pasos de Metro U. de Santiago.
Entrada absolutamente liberada. Nos vemos por allá.
Bueno, no de gusto les contaba la semana pasada que estaba perdido del blog y que no había tenido tiempo de publicar. No me faltaban ganas, me picaban los dedos.
Todo comenzó y terminó gracias a Internet y sus redes. Casi como el cuento del amigo-del-primo-del-mejor-amigo-de-mi-hermano. Gracias a gestiones de mi ubicuo amigo Dubó, Armando Torrealba se comunicó con este siervo del señor para contarme lo que le pasó con su Punk Panda y cómo Falabella lo había prostituido al utilizarlo en una campaña web para ropa juvenil.
La historia del panda secuestrado por las oscuras garras del comercio parte el año pasado, cuando en abril de 2006 Armando crea esta imagen para ilustrar la gira al sur de su grupo de punk “Marlou” y genera un éxito inmediato. Posters, stickers, poleras, entre otras cosas, fueron usadas con su autorización. Tanto fue el éxito que Armando decide licenciar su imagen con una licencia Creative Commons que autorizaba a terceros hacer usos de su obra siempre y cuando respetaran su autoría, las obras derivadas que se hiciesen se compartieran de la misma forma y no la usaran en términos comerciales.
Hasta acá todo bien. Hasta que la hermana chica de uno de los mejores amigos de Armando le pide a su hermano que vote por un pantalón que había diseñado en el sitio web de la multitienda. El amigo ingresa y se encuentra con el a estas alturas famoso panda punk. Sorprendido, llama a Armando para preguntarle cuando había vendido la imagen, y Armando no lo puede creer. Revisa el sitio de la tienda y efectivamente, el panda que había creado para acompañar a su banda punk, era ahora símbolo de una campaña de ropa adolescente. Sin autorización alguna de su parte.
Armando se moviliza rápidamente y nos reunimos con él en las oficinas de ONG Derechos Digitales. Acordamos representarlo dado que veíamos que más que una violación de derecho de autor y de licencia CC, un tema de interés público comprometido. Jueves de la semana pasada se envía una carta de cese&desistimiento a la gerencia de Falabella y el viernes -luego de repetidas llamadas telefónicas- teníamos a un representante de la agencia de diseño Porta4, encargadas de la web, en nuestras oficinas llegando a un acuerdo económico que fuera acorde con los daños causados y con la utilización indebida de la imagen.
La noticia adicional es que Armando decidió donar un porcentaje relevante de la reparación para que se invierta en equipos del telecentro comunitario que administra LinuxChillán, como apunta Carlos, una de las comunidades linuxeras más interesantes de Chile. Esto además de ser un gesto de generosidad de Armando, demuestra con mucha claridad lo que quiso hacer con el Panda Punk. La idea era compartir esta ilustración con toda la comunidad, con todos nosotros, y qué manera más clara de expresarlo que compartir el dinero con una iniciativa que fomenta el acceso y la inclusión digital.
A pesar que no se llegó a una instancia judicial, tal como se ha reparado en variossitios y montón de blogs que han reportado el caso, es una gran, una tremenda noticia para los creadores y para Creative Commons en latinoamérica. Con este caso se deja expresa constancia que las licencias CC no son sólo taquilleras y buena onda, sino que tienen plena eficacia para proteger los derechos de los autores y los usos que han querido compartir con la comunidad.
A ver si esto genera un impulso para que la comunidad de creadores se atreva sin miedo a usar estas licencias si quieren que sus obras sean compartidas por el público en las condiciones que deseen. Y eso, siempre es una buena noticia para los autores, para la creación.
Describir a Juan Guillermo Tejeda es difícil. Quizás para la generación post 20 años su mayor gracia debe ser el que estuvo detrás del envío del famoso iceberg a la expo Sevilla 1992. Pero Tejeda es formalmente diseñador, artista, profesor, y escritor. Y muchos lo consideran un verdadero maestro del diseño en Chile.
De manos de FACO he tenido acceso a su último libro, Diccionario Crítico del Diseño (Paidós, 2006), donde analiza palabra a palabra cuestiones fundamentales de la estética y el diseño contemporáneo. Y me detuve en su relación con el concepto de copia, que comparto con ustedes.
Para la generación más joven la copia es un mero hecho de la realidad: se trata simplemente de la herramienta copy/paste de los programas de textos. Instalados en la copia, copiamos cada día, y lo hacemos de cualquier manera, ya que el hecho de copiar es genético y pertenece a nuestra condición más íntima. La vieja advertencia de “si van a copiar que por lo menos copien bien” no es sino la manifestación de una mirada impaciente y pesimista que escasamente ayuda a la creación.
(…)
Es decir, la imitación es por una parte un instinto natural y casi definitorio del hombre, y por otra una fuente de placer. ¿Qué razón puede haber para privarnos de ella?
En su ensayo la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Walter Benjamin sostuvo que lo que los hombres habían hecho, podía ser imitado por los hombres. Nietzche estaba convencido del eterno retorno de lo mismo. Picasso formuló su célebre yo no busco, encuentro. Borges se limitó a contar de nuevo lo ya contado por otros. La copia es hoy (lo ha sido siempre) una forma de solidaridad o de simpatía, un signo de modestia, una herramienta para vivir en sintonía con la tradición y con el medio. Cada cual copia según su genio y talante. Un mundo sin copia es tan inconcebible como un mundo sin originalidad.
Un mundo sin copia es tan inconcebible como un mundo sin originalidad. Con ustedes, Tejeda.
Por alguna razón, el mundo de los malos relativos a derecho de autor está lleno de siglas: IFPI, RIAA, SCD, SGAE, BSA, ESA, IIPA, etc, etc.
Como ya sabemos, nuestros amigos norteamericanos nos han catalogado en la Priority Watch List, por -según ellos- no respetar debidamente el derecho de autor a favor de los intereses de la industria de entretenimiento norteamericana. Y explicábamos allí mismo que esta denominación distaba mucho de ser algo especialmente relevante, sino que se configuraba como una amenaza parecida a cuando el hermano más grande le levanta la mano al más chico para obtener algunos minutos más de control del Playstation. Algo así.
En mis manos tengo el reporte especial Chile 2007 de la International Intellectual Property Alliance (IIPA). En él, los moderados chicos de la IIPA realizan un mapeo de la legislación interna de Chile, además de una lista de recomendaciones y acciones prioritarias a realizar no en Estados Unidos, se entiende, sino en nuestra larga y angosta faja de tierra. Son solicitudes con la pistola sobre la mesa, en otras palabras.
Si quiere leer el reporte completo, simplemente haga click aquí encimita. Pero como acá estamos para servirle, a continuación le enumeramos cual es la situación actual de Chile según la industria del entretenimiento norteamericana:
- Alta importación de CDs vírgenes, principalmente en la región de Iquique.
- Crecimiento de la piratería en Internet. Según un reporte que no explicitan, sobre 220 millones de canciones se bajan anualmente en Chile. Señalan que junto con las unidades de cibercrimen recorrerán cibercafés puesto que se considera que más del 25% de las descargas ilegales se realizan en cibers (?).
- Alta piratería empresarial, detectada por la BSA, obvio.
- Alta piratería de música. Y esto lo explican con un descenso de un 26% de las ventas del mercado musical durante el año 2006. Obvio, causa-efecto. (!).
- Piratería audiovisual, donde destacan la duplicación de VHS en tiendas de video. (¿Alguien conoce alguna?)
- Piratería a nivel universitario.
…etc, etc. Si alguien leyera esto en abstracto, podría pensar que esto es el paraíso de la piratería.
Frente a esto, las acciones prioritarias que “recomiendan” para nuestro país el año 2007:
- Aumentar el nivel de penas por infracciones al derecho de autor
- Regular las medidas tecnológicas de protección y la criminalización de las acciones destinadas a evitarlas.
- Establecer responsabilidad de los ISP
- Carabineros deben ser instruidos para darle prioridad a las acciones antipiratería, especialmente en Santiago, Concepción y Valparaíso. Claro, si para eso están.
- Iniciar acciones criminales en contra de quienes descarguen ilegalmente música, películas y software. Sí, no mires para el lado.
- Anunciar una campaña nacional anti piratería por parte del Ministerio del Interior.
Llama la atención lo cara dura que se puede llegar a ser, exigiendo acciones por parte de gobierno interior para solucionar un problema de comercio. Lo más interesante va a ser como el Ministerio del Interior va a tener que aceptar las condiciones y hacerlo.
Un conocido nuestro, el canadiense Michael Geist, analizando el mismo informe, pero de Canadá (otro país que está en la Priority Watch List) destaca que en este listado de países en observancia están 23 de las 30 potencias económicas más importantes del mundo (Japón, España, Brasil, Suecia, etc, etc.)
La pregunta que urge a los economistas es si el actual plazo de protección es correcto, y si hay opciones para alentar a los inventores a menor costo social. Plazos excesivos alargan la ineficiencia del monopolio y atraen demasiados recursos hacia la innovación, los que podrían gastarse inútilmente. Asimismo, en algunas áreas tecnológicas el costo de negociar permisos para las diversas patentes sobre procesos eleva los costos legales y se ha transformado en una barrera de entrada para empresas con ideas innovadoras. Por último, en los países desarrollados se teme que la legislación de propiedad intelectual esté condicionada por grupos de presión que no representan a los innovadores, sino a los poseedores de derechos. Un ejemplo fue la extensión del “copyright” en la ley “Mickey Mouse”, propuesta por un lobby encabezado por Disney, cuyos primeros dibujos del ratón homónimo estaban en riesgo de entrar al acervo común. El alargamiento de la vida del “copyright”, que se aplica a creaciones ya realizadas, desvirtúa el propósito de la legislación de derecho intelectual, que es la promoción de nuevas creaciones.
Si bien es un enfoque que está planteado desde el punto de vista de la economía, no deja de ser interesante que en términos públicos un medio como El Mercurio tenga una mirada distinta del discurso sobre el derecho de autor, que hasta hace poco estaba monopolizado por los grandes lobbies del entretenimiento y por las sociedades de gestión.
Antes ya les hecomentado de los mashups de videos que aparecen todos los días en la red.
Estos mashups o mezclas son una forma increíble de creatividad hecha con la tecnología que tenemos a mano a partir de Internet. El problema, como ya se pueden imaginar, es con las leyes. Leyes que indican que en general cualquier utilización de una obra protegida debe contar con la autorización de su titular impediría a miles de personas de poder crear sobre obras ya existentes. Las leyes, entonces, son las que violan la cultura del remix y del mashup.
Pero no cabe duda alguna que esos mashups son acciones creativas. Tanto así que los superventas irlandeses de U2 han lanzado su último video “Window in the Skies” en Youtube usando esta técnica de manipular imágenes de videos ya existentes.
Y está excelente que U2 haga un video con las herramientas que da Internet. El problema es que, debido a la cantidad de permisos que seguramente tuvieron que conseguir, sólo puede hacerlo U2.
Porque el video está muy bien hecho, muy bien editado, pero como bien apuntaron en Zonageek, los que más ganaron con este video fueron los abogados de U2.
Una legislación, una forma de entender el derecho de autor en definitiva, que le dice a los creadores que antes de comenzar a inventar cosas como esta deben preguntarle a sus abogados si es posible hacerlo es una cultura amarrada, una cultura de los permisos, no una cultura de la libertad.