Creative Commons no es sólo para aficionados

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Hace unos años, cuando uno pensaba en ejemplos de músicos que optaran por sistemas de propiedad intelectual un poco más ligeros y que se relacionaran de mejor manera con los métodos de distribución de contenido de la era digital, solía pensar en músicos amateurs o si bien con buena proyección, con escaso recorrido. Entonces claro, la crítica era despiadada y muchas veces escuché y leí a muchos señalando que las licencias libres o abiertas como Creative Commons eran un invento yankee para desestabilizar el derecho de los autores que sí querían ganarse la vida con la música.

A pesar de esas críticas, siempre he pensado que cuando le cuente a mis hijos o sobrinos en unos años más que me dedicaba a pregonar la ineficacia de un sistema de derecho de autor desequilibrado, me van a mirar con la ceja levantada, sin entender, y me preguntarían que por qué tenía que convencer a alguien de eso, si es obvio.

Bueno, hace algunas semanas les contaba de cómo Trent Reznor, cerebro tras el interesante proyecto llamado Nine Inch Nails, iba un paso más allá de lo que Radiohead hizo para sacudir el mercado de la música poniendo su último disco a disposición de la gente incluso gratuitamente. Claro, el paso 2.0 de NIN fue precisamente aclarar las condiciones mediante la cual estaban poniendo su último disco Ghost I-IV a disposición. Y lo hicieron a través de una licencia Creative Commons Atribución, No comercial, Compartir Igual.

Hoy, lo hace de nuevo. Acaban de lanzar un disco que han denominado The Slip, lo licencian con CC y explícitamente incitan al público a

remix it
share it with your friends,
post it on your blog,
play it on your podcast,
give it to strangers

Así, el argumento que Creative Commons es sólo para aficionados se desmorona de a pedacitos.

don’t copy that floppy

To do the right thing, it’s really simple for you
The copyright law, it will tell you what to do
Buy one, for every computer you use
Anything else is like going to the store
Taking the disk, and walking out the door
It’s called thiefin’, stealin’, taking what’s not yours
Is that really where you want your life to go?
Think about it, I don’t think so.

Don’t copy! Don’t copy that floppy!.

ya saben, malditos piratas.

gracias, paz.

Paulo Coelho es un pirata y gana dinero con ello


Fotografía por aart.hilal en Flickr

A fines de diciembre del lejano 2006, les contaba de las buenas razones que uno podría tener para amar a Paulo Coelho. En sentido figurado, Cecilia Bolocco, si me estás leyendo.

En resumidas cuentas, una sobrina iluminó al Guerrero de la Luz (?) respecto de los beneficios de la distribución en línea, la divulgación de su obra y aumento de las ventas de sus libros, por cierto, que es como este señor se gana la vida. No combatiendo sombras ni nada que se le parezca.

Hace un par de días atrás terminó la conferencia DLD (Digital, Life, Design) en Munich, Alemania, donde se habló respecto de innovación digital, ciencia y cultura, y se dieron cita ilustres de la talla de Oliviero Toscani, Jimmy Wales, Martin Varvavsky y Jason Calacanis, entre muchos otros. Ahí, en este lugar, el día 20 expuso en la mesa denominada acertadamente Creating Universes el propio escritor brasileño.

Y Paulo Coelho estuvo a la altura de las circunstancias, si alguno de ustedes tenía suspicacias.


Fotografía por aart.hilal en Flickr

Mientras muchas industrias ligadas al entretenimiento viven acomodándose, como grandes dinosaurios, a la nueva situación en las que las deja la masificación de Internet, Coelho vio una gran oportunidad, como no, de negocios. Y lejos de quedarse sentado esperando, literalmente metió manos a la obra.

Coelho visitó cientos de sitios web y sistemas de descarga y bajó copias de todos sus libros en todos los lenguajes posibles. Entonces, abrió un blog que denominó creativamente Pirate Coelho y subió una a una todas las copias de los libros que encontró, permitiendo ser descargadas gratis. Sí, gratis.

El resultado es que según lo que él mismo señala, todo esto no lo ha hecho porque quiera perder dinero (?). El objetivo es precisamente dejar a la libre disposición de cualquiera el contenido de los libros para aumentar la venta de los libros en formato papel. Y según él, resulta.

In 2001, I sold 10,000 hard copies. And everyone was puzzled. We came from zero, from 1000, to 10,000. And then the next year we were over 100,000. […]

I thought that this is fantastic. You give to the reader the possibility of reading your books and choosing whether to buy it or not. […]

So, I went to BitTorrent and I got all my pirate editions… And I created a site called The Pirate Coelho.

Paradojas más, paradojas menos, resulta que Coelho se “piratea” a sí mismo para poder vender más libros.

¿Será que la experiencia de lectura, al contrario de lo que sucede con la música, es completamente diferente si el formato es digital a si es analógico? ¿Será que el fetiche del libro y la tinta es más fuerte que el contenido mismo del libro? ¿Cuántos modelos de negocio podemos imaginar sólo pensando en que el experimento de Coelho pueda ser replicable para todos?

Bueno, por si no me creen y les sobra una hora y cuarenta de tiempo, pueden ver el video con la conferencia de Coelho completa. La mala noticia es que con esto la obra de Coelho se va a diseminar por todos lados. Shit happens.