Hasta la iglesia pide un trato justo para todos
De la misma manera, la propiedad intelectual se está convirtiendo cada vez más en una mercancía a la venta dentro del mercado global. Sin embargo no ha traído felicidad a quienes la poseen, porque en este sistema, el placer se basa en tener cada vez más. Bajo la globalización, capturar y focalizar los deseos de la gente de tener cada vez más, fomenta una cultura de consumo. Hoy, este es un mundo en el cual el valor de la persona se mide por su habilidad de consumir. El mercado des-regulado se utiliza como mecanismo para crear un sin fin de deseos para que las personas consuman más bienes producidos para el comercio. Para fomentar esto, es primordial una cultura de competencia en el mercado.
Esta cultura, sin embargo, contrasta marcadamente con la cultura de solidaridad y amistad que buscan las personas de fe. En esta cultura, la propiedad intelectual es algo para compartir. Vale la penar mencionar que aún hay muchas comunidades, tales como las comunidades indígenas, que comparten su propiedad intelectual. Compartir la propiedad intelectual en tiempos de globalización es algo que comenzó a emerger con la Internet. Creative Commons es uno de los mecanismos que permiten un compartir más abierto de la propiedad intelectual a nivel mundial (ver Cáp. 5)
Love to Share. No lo dice ningún grupo de fanáticos anarko comunistas financiados por multinacionales malvadas y traga niños. Lo dice el Concilio Mundial de Iglesias. El documento completo, que se refiere a aspectos de derecho de autor y propiedad intelectual relativas a las iglesias del mundo se puede bajar completito desde su sitio web, todo hermosamente licenciado con una Creative Commons BY-NC-ND.
