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3 razones para usar Dropbox

La vida del geek no es fácil. Caídas de sistema, cortes de señal, formateos o pérdidas de datos a algunos pueden hacernos perder más que tiempo. La buena noticia es que hay varias aplicaciones que nos hacen la vida más fácil. Digo, la vida geek más fácil. De todas, hay una que me sorprende cada vez que puede y es Dropbox. Tengo varias razones, pero las tres más importantes son:

1.- Permiten trabajar colaborativamente un documento. Sí, no sólo Google Docs lo permite. No saben lo mágico que es cuando nos avisan de una actualización del archivo que estamos trabajando colaborativamente hecho por alguien que no está al lado tuyo, gracias a las carpetas compartidas.

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2.- Nunca más perderlo todo por sobreescribir un archivo!. Hace unas semanas casi comencé el proceso de apretarme los dedos contra la puerta al sobreescribir un archivo con otro que estaba editando encima. Bueno, hasta que me acordé de Dropbox y volví vía web a la versión anterior. En 5 segundos tenía todo solucionado y un dedo sin machucar.
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3.- Puedes compartir tus archivos en dos clicks. Esta debe ser la funcionalidad más difícil de entender en su utilidad, pero la que más terminas agradeciendo. ¿Tienes que compartir un doc con alguien? Arrastras. ¿Quieres compartir una foto que acabas de sacar? Arrastras y listo. Es magia.
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Es gratis hasta ocupar 2GB de espacio. Y no, no me pagan por hacerle propaganda.

La semana del delincuente

SEMANA DEL DELINCUENTE 1 from Juan Pablo Fernandez on Vimeo.

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Un homenaje a Maximiano Errázuriz

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El lector atento de este blog sabe que no me gusta hacer leña del árbol caído, pero me siento con la obligación de hacerle un sentido homenaje al (aún) honorable diputado Maximiano Errázuriz Eguiguren, últimamente caído en desgracia por “errores” (sic) cometidos durante su gestión parlamentaria.

Dentro de los aportes que este defensor de las libertades públicas se encuentran:

- Proyecto de ley para sancionar a profesionales inescrupulosos (sic).

- Proyecto de ley que permita seguir vía GPS a los reclusos con brazaletes.

- Se opuso a la creación del Defensor de las Personas en Chile.

- Se opuso a la aprobación del protocolo que permitía legislar sobre el aborto.

- Proyecto de ley que prohibe teléfonos celulares en colegios.

- Proyecto de Ley Bolocco para sancionar a los paparazzi, después de la publicación de las famosas fotos de Cecilia Bolocco en Miami.

- Una de sus joyas personales, su proyecto para castrar químicamente a los violadores.

Créditos de la fotografía, La Segunda Digital.

Las confusiones y la guerra del presidente de la SCD

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En estos días se desarrolla en Washington DC el denominado World Copyright Summit, pretencioso encuentro que reúne a la crema y nata de las industrias multinacionales de la cultura, además de sus asociados estratégicos, las entidades de gestión colectiva.

En una nota publicada ayer por el diario español El País, algunos participantes hablan de algunos puntos que les interesan y que creen es la forma adecuada de enfrentar esta lacra social llamada internets.

Y en el último párrafo le dan un pase gol al flamante presidente de nuestra SCD, quien premunido de la verborrea incontrolable de quienes hablan desde la verdad y la corrección moral, le explica a la agencia EFE los problemas que él ve con el derecho de autor. Los destacados son míos, por cierto:

El presidente de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), Alejandro Guarello, está de acuerdo y lamenta que en su país exista una presión creciente para imitar la legislación estadounidense. Para el representante de la SCD uno de los problemas de EEUU es que “no se reconoce necesariamente al creador”. “Se reconoce al titular del derecho”, explicó a Efe Guarello. “Eso significa que si una persona está en un pequeño pub cantando y no ha registrado su pieza y viene un representante de una compañía y la compra el autor pierde todo el poder porque lo que importa en EEUU es el que tiene el derecho”. Guarello indicó que si el tema se convierte en un éxito el que recibe los ingresos de los derechos es la compañía y no el autor, que se queda sin nada. “Esa línea es la que se intenta implementar en Chile y nosotros estamos absolutamente en guerra, absolutamente”, concluyó Guarello. A diferencia del modelo anglosajón, en el modelo europeo continental y latinoamericano los derechos asociados a la propiedad intelectual son irrenunciables.

Es una torpeza decir que en EEEUU no se reconoce necesariamente al creador. La explicación de por que sería importante “reconocer al autor” en lugar del titular de derechos es simplemente risible, considerando que los principales clientes de las entidades de gestión colectiva son titulares de derechos -empresas- y no necesariamente autores. Decir que en Chile se intenta implementar una “línea” que pretende entregarle los éxitos a las compañías es ignorar quienes han sido quienes realmente han esquilmado a nuestros artistas en los últimos sesenta años, que ciertamente no ha sido el público, no ha sido la tecnología ni ha sido internet. Han sido los mismos sellos discográficos y los mismos modelos de negocio que financian el seminario al que asiste en Washington. Basta ya de mentiras.

Más allá de las falacias asociadas a una profunda ignorancia normativa -como decir que en el sistema continental los derechos asociados a la propiedad intelectual son irrenunciables-, sinceramente me intriga quién estará tras el guión que siguen con obediencia los voceros de la entidad de gestión colectiva chilena.

Es que Alejandro Guarello está en una guerra. En una guerra que, como otra no muy lejana en Chile, sólo se libra gracias a los delirios de la misma entidad de gestión.

El Partido Pirata llega al Parlamento Europeo

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Los de la foto son Rick Falkvinge y Christian Engström, celebrando los 214.313 votos que le garantiza al Partido Pirata Sueco un escaño en el Parlamento Europeo.

En las últimas elecciones al parlamento europeo obtuvieron un 7,8%, lo que les garantiza a lo menos un escaño en Lisboa. La noticia es relevante (piense nada más en la representación de algunos partidos políticos en Chile), sobre todo por los temas que este partido de reciente conformación ha pretendido poner sobre la mesa, fundamentalmente la neutralidad de la red y los problemas de tener un sistema de derechos de autor que proteja a las grandes industrias multinacionales.

Lo más interesante fue cómo EMOL trató la noticia. Si usted ve la edición de hoy, verá un neutro copypaste del comunicado de REUTERS, muy distinto a la nota publicada el día domingo, donde titula “Piratas y Xenófobos conquistan escaños en el Parlamento Europeo”, destacando también la irrupción de la ultra derecha en Finlandia, Rumania y Austria.

En este extraño ejercicio de asociación, quizás le faltó incluir los porcentajes que obtuvo al partido pedófilo (?), total, son todos lo mismo.

El matrimonio homosexual no es una cuestión valórica

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“Lo importante del debate sobre las minorías sexuales, es que estas no son discusiones valóricas, como muchos quieren hacerlas creer. Son debates de derechos humanos, de igualdad jurídica y social, que deben ser garantizadas por un Estado laico al margen de las creencias y religiones que legítimamente pueden tener unos u otros”

Rolando Jiménez, del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), luego de su reunión con el candidato presidencial Eduardo Frei.

Hacía rato que no estaba tan de acuerdo con alguien.

Código Fuente

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Hay que facilitar el “código fuente”. Para interactuar con una historia
y participar en su narración, no basta leerla en la propia lengua.
Se requiere un bagaje de conocimientos, porque cada relato es parte
de un hipertexto más amplio, hecho de nociones y emociones.

¿Será posible establecer un paquete mínimo, un manual para
la co-creación de un mundo?

Se trata de educar, aportar competencias, entrenar para la negociación,
para el pensamiento colaborativo, para el uso de la Red.
Completar la mutación genética: de consumidores a multiplicadores.

Wuming1 y Wuming2, en Código Fuente:La Remezcla.

Wikipedia escoge Creative Commons

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Cuando se ejemplifica respecto de internet y las posibilidades de acceso al conocimiento y la cultura, Wikipedia pareciera ser el caso canónico. Es que para las personas de mi generación es muy difícil imaginar oportunidades similares de acceso a los de Wikipedia en los analógicos años ochenta. El libro gordo de Petete y las enciclopedias entregadas con revistas, ciertamente no son competencia.

Wikipedia ha tenido un impacto brutal en la forma en la que las nuevas generaciones comprenden las nuevas tecnologías. Más allá de la increíble cantidad de información que contiene la enciclopedia libre, su construcción colaborativa parece ser su característica más notable. De esta forma, amateurs, profesionales, legos y aprendices son capaces de construir y re-construir el contenido que da forma a la enciclopedia.

Pero hasta ahora había un problema. Un problema legal.

Hasta ahora, el contenido de Wikipedia está distribuido a través de una licencia GNU FDL provista por la Free Software Foundation. Este tipo de licencia es el que hace posible, desde el punto de vista legal, que todo el trabajo de los wikipedistas sea posible. El problema radica en que esta licencia tiene problemas de compatibilidad con muchas otras licencias libres, en particular con las globalizadas Creative Commons. Esto explica, en simple, que por ejemplo, hasta hoy no sería posible utilizar las más de 100 millones de fotografías disponibles en Flickr licenciadas con CC.

La comunidad Wikipedia y la Wikimedia Foundation comenzaron por tanto un proceso para poder aceptar el licenciamiento dual de sus contenidos para hacerlos compatibles con las licencias más masificadas en el mundo. Los resultados de las votaciones se dieron a conocer hace algunos días y resolvieron aceptar el licenciamiento dual con Creative Commons Atribución-ShareAlike, lo que constituye una gran noticia para la liberalización de los contenidos, para el crecimiento de Wikipedia, y, de pasadita, robándole la idea a Andrés Guadamuz, para establecer CC-BY-SA como un estándar de facto para el licenciamiento abierto.

Las preguntas fundamentales

“¿Qué recuerdos, mitos y símbolos, valores e identidades es capaz de ofrecer una cultura global que que ante todo está impulsada por el comercio y, en el caso del arte, ha sido organizada por un puñado de grupos culturales que operan en el mundo entero?”

Joost Smiers, “Un Mundo sin Copyright: Artes y medios en a globalización”, Gedisa, 2006, p.123.

Las actuales leyes de copyright implican más daños que beneficios

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A lo menos esa es la conclusión a la que llegaron los lectores de The Economist en uno de los ‘debates’ a los que somete ciertas afirmaciones sobre temas tan variados como si estamos durmiendo lo suficiente, o si los ricos deben pagar más impuestos. Esta vez le tocó el turno al derecho de autor.

En el debate, los expositores principales fueron los profesores William Fisher de Harvard, a favor de la moción propuesta y Justin Hughes de Cardozo Law School, quien tuvo el rol de estar en contra de ella.

Los argumentos en general ustedes los pueden suponer. Fisher, por un lado, explicó los inconvenientes que se generan con un sistema desequilibrado de propiedad intelectual, el que tenemos debido a la influencia de los grupos de interés económicos en detrimento de los del público, a que los convenios internacionales en la materia no establecen techos sino que sólo estándares mínimos y que las mejoras que se han hecho jamás han sido de verdad importantes y de fondo.

Por su parte, Hughes sostiene -entre otras cosas- que para que los ciudadanos tengan incentivos para crear obras intelectuales deben tener cierta seguridad respecto de la explotación comercial de sus obras, y esto se logra a través de la entrega de derechos de explotación exclusiva. En otras palabras, con menos derechos, menos incentivos sociales y económicos para la creación de cultura.

Lo que me parece interesante del debate -resumen en castellano en el excelente Blawyer.com – es que la discusión parte con una pregunta fundamental. En un país como Chile, inmersos en estos días en fuertes debates en el Congreso respecto de nuestra ley de propiedad intelectual, las verdaderas preguntas parecen quedar atrás. Las verdaderas preguntas, creo, están dadas en para qué tenemos el derecho de autor y cómo la forma en lo regulamos hoy afecta o no esos objetivos iniciales. A veces pareciera ser que para algunos el copyright hubiera estado escrito en las tablas de Moisés, las preguntas sobre las razones de tener derechos de autor no tienen cabida.

Para algunos la importancia de las excepciones para bibliotecas y la existencia de usos legítimos o justos que no criminalicen a los ciudadanos parecen poner en jaque equilibrios cósmicos. Otros los denominan robos. Bueno, en otras partes, los equilibros son supuestos.



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