Creative Commons no es sólo para aficionados

Hace unos años, cuando uno pensaba en ejemplos de músicos que optaran por sistemas de propiedad intelectual un poco más ligeros y que se relacionaran de mejor manera con los métodos de distribución de contenido de la era digital, solía pensar en músicos amateurs o si bien con buena proyección, con escaso recorrido. Entonces claro, la crítica era despiadada y muchas veces escuché y leí a muchos señalando que las licencias libres o abiertas como Creative Commons eran un invento yankee para desestabilizar el derecho de los autores que sí querían ganarse la vida con la música.
A pesar de esas críticas, siempre he pensado que cuando le cuente a mis hijos o sobrinos en unos años más que me dedicaba a pregonar la ineficacia de un sistema de derecho de autor desequilibrado, me van a mirar con la ceja levantada, sin entender, y me preguntarían que por qué tenía que convencer a alguien de eso, si es obvio.
Bueno, hace algunas semanas les contaba de cómo Trent Reznor, cerebro tras el interesante proyecto llamado Nine Inch Nails, iba un paso más allá de lo que Radiohead hizo para sacudir el mercado de la música poniendo su último disco a disposición de la gente incluso gratuitamente. Claro, el paso 2.0 de NIN fue precisamente aclarar las condiciones mediante la cual estaban poniendo su último disco Ghost I-IV a disposición. Y lo hicieron a través de una licencia Creative Commons Atribución, No comercial, Compartir Igual.
Hoy, lo hace de nuevo. Acaban de lanzar un disco que han denominado The Slip, lo licencian con CC y explícitamente incitan al público a
remix it
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give it to strangers
Así, el argumento que Creative Commons es sólo para aficionados se desmorona de a pedacitos.

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