Brasilia VIP

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Toda esta semana he estado en Brasilia, invitado a dar un par de charlas sobre licenciamiento de software, software libre y sobre la experiencia de ONG Derechos Digitales como articulador del interés público en materia de derechos y tecnología, fundamentalmente en materias de derechos de autor. Todo esto en el marco del Congreso CONSEGI 2008 al que fui cordialmente invitado.

Hasta acá todo bien. Nuevos contactos, oportunidades de desarrollo y colaboración entre distintos proyectos, conocer iniciativas interesantísimas como la de IndiosOnline.org -que por esas cosas de la vida la lleva adelante un argentino muy simpático-, la elaboración de una coalición entre instituciones del Sur para el desarrollo de alternativas libres y abiertas, entre muchas otros asuntos.

Además hubo una serie de cuestiones que me llamaron la atención. No les voy a hablar del lugar donde este encuentro se hizo. Lo que me llamó poderosamente la atención es el compromiso de las autoridades brasileñas hacia las alternativas abiertas y con el desarrollo como país sobre la base de software libre como una posibilidad de evitar dependencia tecnológica. De control tecnológico.

Más allá de la opinión personal que uno podría tener respecto de la necesidad de la utilización de software libre por parte de la administración, parece notable que el norte no sea la añeja discusión open source versus software propietario. La discusión es cómo hacer para desarrollar un país sin dependencia tecnológica, y ahí, ciertamente las alternativas libres tienen mucho que decir. Más en un país que pretende dejar de depender de otras fuentes de recursos distintas a las de la producción nacional en todo ámbito. Por eso me llamó poderosamente la atención las palabras de Marcos Mazoni, Presidente de SERPRO, la mayor empresa pública de tecnologías de la información en Brasil, explicando todo esto e invitando a soñar en un mejor mundo posible. Digo, estas cosas en Chile no las dice ni el portero del Ministerio de Economía.

El punto es que hoy fue la ceremonia de cierre. Con una banda de música tradicional brasileña increíble, como debe ser. Luego vendría un coctel que incluía Johnny Walker on the rocks. Pero, otra vez, eso no era lo más interesante.

Mientras departía sanamente con algunos contertulios, se acerca a saludarme doña Ana María Amorim, coordinadora general del evento y que por esas cosas de la vida es la señora del Canciller del Brasil don Celso Amorim. Llevaba un ramo de flores en la mano y se notaba feliz. Claro, toda esta iniciativa de tener una reunión sobre temas tan diversos como televisión digital y software libre, nació de ella. Me saludó y me correspondió felicitarla por la organización. Me dio un beso, reímos un rato y siguió adelante. En paralelo el Presidente de SERPRO y un par de ministros literalmente se divertían y compartían con activistas de distintos lugares. Todo esto sin contar que salieron del salón plenarios bailando tras la banda de samba.

Al lado nuestro, toda la gente que colaboró en la organización, guardias, choferes de los buses, etcétera, hacían lo mismo. Y con otros dirigentes conversaba la gente del grupo musical que aún no se sacaba sus implementos de baile.

Yo no lo podía creer. En Chile de partida no habría whisky. Segundo, sobre las autoridades, lo más probable es que todos se hubieran excusado y habrían dado palabras de buena crianza y se habría retirado dentro de un enjambre de escoltas y hablando seriamente por celular. La otra alternativa es que hubieran estado todos concentrados en esa institución que tanto nos gusta a los chilenos que es el salón VIP, con un catering VIP y lejos del resto de la gente.

Sólo quería compartir el que hay momentos en que uno reflexiona y entiende por que estos tipos tienen políticas públicas increíbles, su apuesta es por la independencia tecnológica y el software libre, por que tuvieron a Gilberto Gil como ministro de Cultura, tienen las mujeres más lindas y más encima nos golean en el fútbol.

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Titulares y autores: la lección del Voyager

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Imagen: NASA, felizmente en el dominio público.

Hace 31 años, desde Cabo Cañaveral, Florida, despegó una de las aventuras más fantásticas de la era espacial. Las sondas Voyager fueron diseñadas para estudiar Júpiter y Saturno, pero continuarían su misión saliendo fuera de los límites del sistema solar. Durante varios meses un comité dirigido por Carl Sagan de la Universidad de Cornell hizo una selección de más de 115 imágenes y otros sonidos que capturaran la vida y cultura en la tierra, las que fueron añadidas en un disco gramófono construido de plata, cobre y oro que iba dentro de la Voyager. Además de la sección de sonidos de la tierra que incluye el código morse, el sonido de un beso y el de un tren, entre otros, el disco dorado incluye una selección muy ecléctica de música del mundo, que va desde el “Concierto de Brandenburgo” de Bach al “Johhny B. Goode” del inconfundible Chuck Berry.

En su libro “Murmurs of Earth“, Carl Sagan cuenta que también quiso incluir música de The Beatles, en particular “Here Comes The Sun”, la canción compuesta por George Harrison para el disco Abbey Road. Nos guste o no, una compilación de los sonidos de la tierra sin una composición de The Beatles, no es una compilación completa.

Se comunicó con los músicos, sin problemas de su parte. Hasta que tuvo que hablar con Apple Records, el sello que agrupaba a los ingleses, donde no tuvo el mismo éxito para conseguir la autorización que había conseguido por parte de los artistas. En palabras del propio Sagan,

Queríamos enviar “Here Comes The Sun” de los Beatles, y los cuatro Beatles dieron su aprobación. Pero los Beatles no eran titulares del derecho de autor, y el status legal de la canción era muy turbia para arriesgarse.

En noviembre de 2004, el Voyager se transformó en la cuarta sonda construido por el ser humano que traspasó las fronteras del sistema solar. Sin música de The Beatles.

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Copiar es natural

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Giacomo Rizzolatti es uno de los neurobiólogos más importantes del mundo. Entre otras cosas, descubrió las denominadas “neuronas espejo“, neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo. Según expertos “El descubrimiento de las neuronas espejo hará por la psicología lo que el ADN por la biología”. En entrevista recién publicada en España, Rizzolatti se refirió a las formas de creatividad, la copia y la cultura

¿Y la creatividad? ¿La historia se reduce a la mera imitación?

Copiar es la base de nuestro aprendizaje, gracias al sistema espejo. Sin imitación no habría cultura. Es más, somos grandes imitadores, no como los monos. Hacemos como los viejos pintores: iban al taller, la bottega del artista, aprendían y luego desarrollaban su estilo. ¡Veamos los primeros cuadros de Picasso! Una vez interiorizado, mejoramos, inventamos. Ahí llega la originalidad.

Ups, parece que la creatividad no aparece por generación espontánea. Si los desarrollos científicos se basan en descubrimientos anteriores, ¿Alguien podría sostener seriamente que los nuevos científicos debiesen pagar un royalty a quienes hicieron descubrimientos con anterioridad? ¿Los científicos al matrimonio Curie o a Fleming? ¿Los astrónomos a Copérnico y Newton? ¿Jorge González a The Clash? ¿Huasonic a Leo Prieto? :P

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Los comunistas del derecho de autor

e715cbbb9c0ddd871525284d4b4925940_main.jpg(Siempre pensé que era claro que este era un blog personal. Que el que tenía dudas se dirigiría silenciosamente a leer el link correspondiente. Pero bueno, parece que no. Lo aclaro acá mismo entonces: esto que usted ve aquí ES UN BLOG PERSONAL).

Durante la dictadura en Chile, los prohombres que dirigían este país debían esforzarse por explicar las fechorías que cometían en nombre de la libertad. Y para explicarle a la dueña de casa y al trabajador desempleado de qué se trataba esta lucha dirigida desde los cuarteles y CEMA Chile solían recurrir a ingeniosas formas.

Pero había dos metáforas que eran por lejos las favoritas de Pinochet y sus amigos.

La primera, era tratar de mostrar a las autoridades castrenses con alguna ligazón al ideario religioso nacional. “El demonio es manejado desde Moscú“, solía decir la máxima autoridad del ejército. Nombrar a la Virgen del Carmen como patrona, incluso su aparición en Villa Alemana en los momentos más escabrosos de la represión política y que su imagen pudiera verse entre las trizaduras de uno de los vidrios del Mercedes Benz luego del atentado en El Melocotón son sólo perlas que explicaban un mandato metafísico, espiritual de la Junta Militar. La segunda metáfora recurrente era caricaturizar con fineza militar a quienes no estaban de acuerdo con el régimen. “Auquénidos metamorfoseados” para referirse a los bolivianos que pedían salida al mar, “marihuaneros, drogadictos, melenudos, homosexuales y sindicalistas” apuntando al ejército de la RFA de postguerra. Moscotivas y humanoides a quienes osaban levantar la vista y preguntar por las violaciones a los derechos humanos.

“El diálogo es un juego que tienen los comunistas. A mi no me interesa”

comentó alguna vez el desaparecido general.

Todo esto a propósito de las discusiones aparecidas por la reforma a la ley de propiedad intelectual hoy en curso. Algunos han utilizado añejas tácticas para enturbiar la discusión a través, entre otras cosas, de ese viejo amigo que es el miedo . El miedo al cambio de paradigma era lo que impedía a los navegantes de la antigüedad entender por que yendo hacia el occidente era posible llegar a oriente. La arrogancia y la desinformación las nuevas herramientas utilizadas por algunos para evitar estar de acuerdo.

Trato Justo para los Artistas chilenos es el nuevo eslogan. La exigencia para un gobierno que ha sido electo gracias a ellos y no gracias a los votos de todos nosotros, según su particular forma de entender la democracia.

Como militares en dictadura, han recurrido a las mismas metáforas para explicarle a la gente común de la justicia de sus peticiones. Al mismo tiempo que sostienen carteles en marchas a favor de derechos que creen violentados por un proyecto de reforma que a todas luces en su mayoría no han leído, señalan con el dedo a quienes piensan diferente manoseando el ideario religioso y utilizando repetidamente las palabras comunismo y anarquismo para referirse a quienes plantean diálogo y una postura moderada y diferente. Desacreditando gratuitamente a quien piensa distinto en lugar de discrepar. Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas.

Justificar una posición utilizando las palabras despojo, indefensión, hipocresía, abuso patronal, expropiación, doble estándar, pillería, escándalo y multinacionales nos debiera hacer reaccionar a todos, qué duda cabe. Diciendo que existe gente que pretende destruir a los artistas. Que hay una serie de ideas que destruirán a los artistas chilenos y que son enumeradas por donde pasamos.

Dicen que todo el proyecto de ley se ha hecho a espaldas de los artistas. Que no han sido oídos. Que la Ministra de un momento a otro perdió la cordura y se olvidó de sus colegas, de artistas, cantantes y saltimbanquis. Que los colmillos de las multinacionales ha llegado al Congreso y ha arrasado a los artistas con su lobby.

Lo siento, pero llegó el momento de decir las cosas como son, de transparentar.

  • Que el proyecto de ley no pretende exterminar a los artistas, sino que pretende romper desequilibros inaceptables en una normativa de derecho de autor. A tatuárselo en el brazo, compañeros.
  • Que si hay alguien que ha sido oído tanto en el Congreso como en la Moneda misma, consiguiendo entrevistas privadas con políticos -de las que por lo demás se jactan- han sido los mismos artistas que levantan carteles y quedan disfónicos de tanto gritar contra las multinacionales.
  • Que los que más han visitado el Congreso en el marco de esta ley han sido las sociedades de gestión que agrupan precisamente a los que más fuerte sostienen los carteles denunciando depredación y destrucción.

Entonces llega el momento de decir basta de tergiversaciones, demonizaciones y caricaturas. En democracia tenemos derecho a disentir y a poner argumentos sobre la mesa. Pero la mesa de la discusión sobre la propiedad intelectual en Chile está separada entre quienes aportan propuestas e información y quienes avanzan con anteojeras hacia la concesión de privilegios sin propuestas normativas claras.

En esta democracia de salón, donde todos son condes, duques y príncipes, la única forma de disentir parece ser a través de la descalificación ad hominem y la ofensa. A través del monólogo y la burla soterrada. A través del silencio cómplice y el cuchicheo tras las bambalinas del poder.

En una democracia de verdad los ciudadanos tenemos derecho a exigir que las políticas públicas sean dictadas en base al bien colectivo y no a intereses gremiales de un grupo de ciudadanos. Por eso no se puede discutir ni puede haber intercambio de ideas sobre lo que es mejor para el país cuando no hay propuestas del otro lado de la mesa. Cuando las únicas propuestas parecen estar del lado de la billetera antes que del corazón, descalificando de paso a quien se ponga en frente acusándolo de delirantes alianzas con empresas multinacionales y extraños e imaginarios anarquismos.

Frente a eso, queridos lectores de este humilde blog, no queda más que rebelarse. Rebelarse frente a estos demócratas de salón que con discursos trasnochados e insostenibles no pretenden convencernos, no pretenden hacernos entrar en razón.

Pretenden imponernos una versión particular de la realidad que sólo es posible ser visualizada a través de anteojos 3D especialmente diseñados al efecto. Mientras todo el mundo ve una táctica magistral de Radiohead para saltarse a las multinacionales de la música que históricamente han maltratado a los artistas, ellos ven insólitamente fracasos. Un poco como la democracia del general, donde si no estábamos con él estábamos contra él, donde quienes disienten son infiltrados de multinacionales.

El derecho de autor requiere de un trato justo para todos. Para príncipes, para artistas, para periodistas, blogers, fotógrafos. Para amateurs y profesionales. Para bibliotecarios, profesores y hermanos chicos.

Pero en este debate, los que tenemos que exigir respeto y un trato justo y digno somos todos los ciudadanos. Basta de permanecer inmóviles frente a panfletos con desinformación y delirios, los ciudadanos tenemos que exigir información.

La ilustración de arriba es una ilustración de la edición de 1550 de la "De sphaera mundi", libro de astronomía más influyente del siglo XIII. En el dominio público, naturalmente.

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