Humor en el estrado

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No puedo dejar de compartir esto con ustedes. Así como tenía que ser publicado nuestro connotado amigo defensor de Cecilia Bolocco, que usted seguro recordará.

Los caminos de la tecnologización de los tribunales son sinuosos. El que desde la reforma procesal penal las audiencias deban ser grabadas -incluyendo las de familia y ahora las de la nueva reforma laboral- debe suponer infinitas situaciones que deben morir en los comentarios de pasillos de los oficiales de sala.

Pero además existe internet. Dele al play a continuación.

Y ya sabe para la otra. Si pensaba que su correo electrónico @hotmail o ‘princesita1978@whatever.com’ era impresentable, no tiene idea. Si no se ríe, es de madera.

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Notas de Campus Party, Día 2

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Ya es Jueves, el sol salió en Bogotá, apuntes del día 2.

1.- El taller que dicté ayer estuvo bastante mejor de lo que pensé. Hubo una buena cantidad de gente y preguntas muy interesantes, algunas de ellas muy basadas en el contexto colombiano, lo que fue especialmente importante porque ayudó a comprender el contexto y la importancia que tiene el desarrollo de los blogs como herramienta para la libertad de expresión. Especialmente en países que o tienen regímenes lejanos al ideal democrático liberal, o bien para países con precarias condiciones para el desarrollo de derechos fundamentales, como es el caso Colombiano.

2.- John Mad Dog Hall es director ejecutivo de Linux International y es una celebridad. Es como un viejo pascuero bonachón, viene a dar una charla sobre las empresas del futuro basadas en código abierto. Pasa todo el día sacándose fotos con los frikis, cosa que según me entero con posteiroridad, está en su contrato y también en el mio. Pero claro, yo soy un pájaro chico

3.- Se acaba de realizar un flashmob en el marco de un taller de comunidades virtuales organizado por Álvaro Ramírez, de quien ya conté ayer, donde precisamente se apuntó a enviar un mensaje en contra de la proliferación de armas en Colombia. Un tema no menor, como podrá comprender cualquier lector atento. Si bien todavía no entiendo bien el lado trascendente de estas “comunidades casuales”, sí intuyo que tiene mucho que ver con el trascender el entorno tecnológico y mostrar que en definitiva todo esto no es una red de computadores sino una red de personas. Y no, no me estoy poniendo jipi de repente.

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Notas de Campus Party, Día 1

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1.- Me ha impactado positivamente la cantidad de mujeres que hay. De hecho la foto que corona este post es perfectamente gráfica respecto de la proporción de mujeres por hombres que calculo al ojímetro en un 30%. Me ha impresionado mucho, dado que en un encuentro de geeks como este uno podría pensar en un local lleno de gorditos bueno para las espadas laser. Bueno, los hay, pero con una respetable estadística de mujeres. Punto para Campus.

2.- Yo lo hacia con mis amigos hace algunos años atrás. Esto de juntarnos con cerveza y pizzas a conectar nuestros computadores a un hub y jugar toda la noche. Claro, jugar y compartir. Evidentemente. Y me ha llamado la atención notablemente que acá en Campus la experiencia de conectividad parece ser disfrutada sólo a nivel individual, pero no a nivel de compartir archivos a nivel masivo. No sé si esto es bueno o malo, pero teniendo una red que permite conectarse a una velocidad de 3 megabytes por segundo, llama la atención que la gente sólo juegue, chatee y se conecte a Facebook.

3.- Vía mis amigos David Sasaki y Carolina Botero conocí a Álvaro Ramírez y a los chicos de Hiperbarrio.org, un notable proyecto de inclusión social a través de tecnologías que se definen como un programa de asistencia social en medios ciudadanos que pretende ayudar a personas parte de las clases trabajadoras que viven en las colinas periféricas de Medellín a utilizar la tecnología para contar sus historias a través de podcast, blogs e imágenes. Es un proyecto notable que últimamente ha establecido un nexo importante con Global Voices.

En fin, son sólo las notas del día 1. Hoy, ya mediodía del martes, está lleno de actividades paralelas en las que los participantes de Campus pueden asistir a talleres y charlas de tópicos tan distintos como interesantes, desde Juegos y Simulación hasta Blogs, Software Libre y Desarrollo tecnológico.

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Desde Campus Party 2008, Bogotá

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Ya estoy instalado (nunca mejor dicho) en el recinto CORFERIAS en Bogotá, Colombia por invitación de la gente de Futura Networks y los encargados de Campus Blog a lo que publicitan como el mayor evento de entretenimiento electrónico en red del mundo, el famoso Campus Party que por segunda vez se hace en sudamérica.

A pesar de lo que uno podría creer en un principio, no está TAN lleno de geeks parecidos al de Los Simpsons y no ha sido concebido como un tarreo. Es decir, hay mil quinientos puntos de red con enchufes, sillas y mesas, pero la organización se ha preocupado de organizar un impresionante número de actividades paralelas que va desde charlas y mesas redondas sobre astronomía, software libre e inclusión digital, hasta conferencias sobre tópicos específicos. Cuando digo impresionante número de actividades lo digo en serio.

Y bueno, este miércoles estaré dictando un pequeño taller sobre los asuntos legales que todo bloguer debiera conocer y cuales son las formas, los subterfugios y los trucos para ser un buen ciudadano digital ;) Eso sería a las 14 horas de Colombia del miércoles. El jueves es el turno de una conferencia que estaré dictando llamada “Música, Legalidad y nuevos modelos de negocio”, para el deleite de los campuseros, como son denominados los participantes del evento.

Estuve hablando por la mañana con mi estimadísimo David Sasaki del Global Voices quien viene de montar un interesantísimo proyecto en Medellín y que estará dictando un par de talleres sobre blogs comunitarios. En fin. Va a ser una semana bastante movida, con harta actividad y networking. Voy a estar reportando lo que me parezca más interesante por estos lados y hasta capaz que grabemos un Circobit. Manténgase en sintonía.

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Bloguer de Temuco acusado de piratear Turistel

Hace más de cuatro años, Juan Pablo publicó un artículo donde contaba la travesía ciclística que hizo al denominado bypass de Temuco, que es una carretera que evita que los automovilistas que vayan camino al sur tengan que ingresar a la ciudad para seguir camino. Para ilustrar en qué consistió el camino recorrido, tomó una pequeña captura de pantalla de 288 por 191 pixeles sacada de Turistel (de propiedad de Turismo y Comunicaciones S.A., Turistel es el nombre que reciben una serie de guías camineras) la que colgó encabezando dicho artículo.

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Cuatro años después de esta flagrante y perniciosa violación a los derechos de propiedad intelectual de Turismo y Comunicaciones S.A., el delincuente Juan Pablo recibe una llamativa carta certificada del estudio de abogados que representa a la empresa, donde lo insta amablemente al retiro de “toda cartografía” que se encuentre alojada en su sitio web a menos que quiera arriesgarse a las penas que establece la ley de propiedad intelectual, las que ascienden hasta 50 UTM además de penas de presidio.

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Juan Pablo no hizo mención alguna a Turistel. Tampoco lucró de manera alguna con el contenido ajeno utilizado. Menos hizo una reproducción que pudiera atentar contra la explotación normal de las guías camineras que se distribuyen por todo el país por parte de Turistel. A pesar de eso, para nuestra ley de propiedad intelectual, Juan Pablo es un delincuente.

Pero hay una buena y dos malas noticias.

La buena, es que efectivamente existe en el Congreso un proyecto de ley que pretende reformar la Ley de Propiedad Intelectual que por primera vez en muchos años pretende establecer un régimen de excepciones al derecho de autor que, entre otras, permita algunos usos con fines de ilustración y enseñanza. Que por primera vez está pensando en equilibrar los intereses comprometidos, para no transformarse en una herramienta que le de la razón a pretensiones absurdas como las de Turismo y Comunicaciones S.A.

La mala, es que dicho proyecto de ley se encuentra en el Congreso. Claro, eso es bueno y malo al mismo tiempo. Es una mala noticia porque a pesar de las buenas intenciones del Ministerio de Cultura y de algunos parlamentarios que entienden los problemas que derivan de un sistema de derecho de autor desequilibrado, quienes de verdad influyen para tener un sistema de derechos de autor nefasto, apolillado y caduco, son los representantes de ciertos titulares de derechos de autor, que gracias a campañas del terror que recuerdan tiempos que queremos olvidar, pretenden mantener un status quo que sólo beneficia a unos pocos y que no responde a los intereses públicos que deben estar comprometidos en toda regulación.

La segunda mala noticia, es que si la empresa quisiera perseguir a Juan Pablo, tendría todas las de ganar desde un punto de vista exclusivamente legal. Porque claro, las leyes de derechos de autor las terminan haciendo los mismos quienes después persiguen criminalmente su infracción.

Es por eso que casos como el de Juan Pablo ayudan a entender los absurdos del derecho de autor, los absurdos de la propiedad intelectual cuando se pretende aplicar al entorno digital. Ayuda a entender además por qué el tema de los derechos de autor ya no es un tema que tengamos que dejar a los expertos discutir, sino que es un asunto que compromete las formas como entendemos internet y la distribución del conocimiento en red. La lucha por un derecho de autor equilibrado es, en definitiva, una pelea difícil y complicada, pero que tenemos que dar todos con dientes y muelas.

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Las redes sociales y la privacidad de los usuarios

Uno de los beneficios más importantes de las redes sociales está en la forma en la cual gestionan datos de sus usuarios. Así, si cada vez que usted vea una película apunta su parecer en Filmaffinity.com, probablemente la próxima vez que vaya al cine va a pasar por su perfil y verá lo que dicen sus almas gemelas respecto de lo que verá. Y lo persuadirán de ir o escoger otra sala. Si cada vez que quiere comprar un disco visita Last.FM, lo más probable es que tenga clarísimo de qué va y si le gusta esa banda, cuales son los discos que no se puede perder.

Si hay alguna red social que ha dado que hablar en el primer mundo últimamente es Facebook. Facebook es un invento de un estudiante de Harvard para poder contactarse con sus amigos y compañeros de universidad. Pasó el tiempo y se ha convertido en la red social favorita de más de 47 millones de personas, permitiendo, claro, poder contactarse con amigos que creías olvidados y también determinar complejas cuestiones como qué clase de personaje de Star Wars eres.

Si bien Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, aceptó una oferta de más de 200 millones de dólares por menos del 2 por ciento de la empresa por parte del gigante del software Microsoft, aún no está claro cuál será el modelo de sustentabilidad del sitio en el futuro. En noviembre de 2007, Facebook lanzó Beacon, una plataforma de publicidad interna con más de cuarenta compañías involucradas y que permite a estas compañías enviar información del público a la red Facebook con el fin de generar campañas publicitarias ’sociales’, esto es, dentro de los contactos internos de Facebook. Por ejemplo, si compras el último libro de Cory Doctorow en Amazon, tus contactos pueden enterarse de aquello a través del newsfeed de Facebook, sin necesidad ni requerimiento por parte del usuario.

Lo que parece ser para muchos una estrategia donde todos ganan, desde el punto de vista de la privacidad de los usuarios ciertamente hay barreras que superar. Mientras en muchos otros ámbitos como delitos informáticos, propiedad intelectual y libertad de expresión, sólo por nombrar algunos, es la ley la que mira estas iniciativas desde una lógica del pasado y analógica, en el caso de los datos personales sucede precisamente lo contrario. Los países que han avanzado en establecer plataformas para el desarrollo de industrias tecnológicas son quienes con mayor ahínco protegen los datos personales y sensibles de sus ciudadanos.

El desarrollo de industrias relativas a tecnología y a nuevos emprendimientos no pueden hacerlo poniendo en riesgo la seguridad de los datos de sus usuarios. Es más, es precisamente producto de la escasa protección legal que tienen los datos personales en Latinoamérica que muchas compañías evitan invertir nuestros países en emprendimientos que suponen la manipulación de datos de sus usuarios. Mientras no tengamos una regulación de datos personales que asegure una manipulación de datos respetuosa con la privacidad de los usuarios, no será posible ni el desarrollo de industria de tecnología ni tampoco un desarrollo tecnológico acorde con los derechos fundamentales de los ciudadanos digitales.

Columna escrita para Terra Magazine.

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Derecho de autor en Chile: Por la razón o por la fuerza

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“Tal como el desconocimiento de la idea de derecho de autor puede arruinar a los autores, también es cierto que el uso inflexible de leyes y regulaciones de derechos de autor o patentes puede terminar inhibiendo la libre circulación del saber y de las ideas. Es evidente que alguien inventó o diseñó la rueda. Si tuviésemos que pagar en cada caso un derecho de autor por el uso no sólo de la rueda, sino también del alfabeto, el paraguas, los zapatos, el papel o el vaso, y siguiéramos indefinidamente con esa lógica, la vida sería insoportable y el progreso imposible.”

Con estas palabras, Juan Guillermo Tejeda explica el derecho de autor en la página 102 de su libro “Diccionario crítico del diseño”, publicado por Paidos, Barcelona, el año 2006.

Las que acabo de reproducir son sin lugar a dudas palabras razonables y adecuadas a estos tormentosos tiempos que vivimos en materia de derechos de autor. Tormentosos porque somos bombardeados en forma inclemente y regular por los titulares de derechos de autor (no los Tejeda, sino los McGraw-Hill, los Adobe y los Warner Bros.) tanto a nivel del discurso como a nivel de los lobbys legislativos, tratando de convencernos de algo que hace rato dejamos de creer: que la única forma en la que puede existir arte y cultura es con un sistema de derechos de autor poderoso y restrictivo para el resto de la gente.

Es que esta posición, en resumidas cuentas, también responde en cierta medida a una forma de comprender la creación de cultura. Porque mientras la ley históricamente ha entendido que los derechos de autor son privilegios que la sociedad le entrega a los autores de obras intelectuales por un lapso de tiempo para que puedan explotar comercialmente dichas obras, hoy este derecho de autor -desfigurado de tantos esteroides- pareciera decirle a algunos que lo que ellos hacen es un arte elevado y que distingue en forma sustantiva de las obras intelectuales vulgares que realizamos todos los demás, incluyendo los artículos de este blog y las fotografías que usted y yo colgamos en Flickr. Una forma elitista de entender la creación y la cultura que se basa en concepciones de la generación de cultura pre ilustradas, por decir algo.

Todo esto que le cuento es a raiz de un interesante a la par de afiebrado artículo publicado por el mismo Juan Guillermo Tejeda en el diario Las Últimas Noticias de ayer miércoles y que ha reproducido también en su blog, donde arremete con anteojeras y a empellones en contra del proyecto de reforma a la ley de propiedad intelectual que hoy se encuentra en el Senado.

Como si el autor de las líneas que las citaba al comienzo fuera otro, Tejeda arremete en contra de lo que él denomina “comunismo de autor”, que vendría a ser una tendencia entre muchos a evitar o disgustarse porque los artistas cobren por el uso de sus creaciones. Ejemplifica Tejeda su punto criticando duramente una supuesta frase se un senador de izquierda (sic) que apuntaba que las creaciones culturales son patrimonio de la humanidad, porque si un artista escribe un soneto es de todos, pero la dieta del senador es sólo de él.

¿Sabe lo que más me sorprende? La delgada línea que separa la mala intención desinformada y la ignorancia respecto del tema. Porque, entre otras cosas, a diferencia de lo que sucede con “la dieta del senador” (qué fácil es ser demagógico en todo caso), las obras intelectuales se protegen por un lapso de tiempo y luego de expirado ese lapso pasan a lo que se denomina patrimonio cultural común. ¡Vaya diferencia con la propiedad que tengo sobre el computador en el que escribo estás lineas! Y esto por una razón simple. No hay ninguna posibilidad, ninguna, de creación de cultura sin haberse servido de obras intelectuales anteriores. Entender el derecho de autor como propiedad es, de alguna forma, una deformación funesta y corporativa de una clase de derechos que están a años luz de los derechos de propiedad regulares. Derecho de autor y re-creación siempre han ido de la mano. Lo que pasa hoy, es que la tecnología lo que hace es precisamente democratizar tanto el acceso como la creación. Sino pregúntele a Lizst y su maravillosa reinterpretación de las sinfonías de Beethoven o las obras de Schubert al piano.

Más allá del mesianismo artístico-concertacionista de algunos -que dicen sueltos de cuerpo que este gobierno salió electo por ellos y que por tanto la presidenta les debe reverencia- sorprende que lo que se está discutiendo en el Congreso y que tanto preocupa a este sector de la cultura son mayores y mejores excepciones y limitaciones al derecho de autor, para equipararnos a estándares internacionales. Porque si lo que el artista concertacionista quiere decir es que le parece mal que las bibliotecas para ciegos puedan realizar adaptaciones de obras intelectuales para los discapacitados visuales, díganlo con todas sus letras, pero no lo escondan en una verborrea histérica, maliciosa y desinformada.

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BBDO demandada por Sony por piratear canción de Architecture in Helsinki

Uno de los artículos más comentados por los lectores de Super 45 el año pasado fue el que denominamos Buena música y buenos comerciales, que por su éxito incluso tuvo una segunda versión donde muchos lectores hicieron llegar observaciones respecto de música utilizada en comerciales chilenos.

Ya han pasado varios días, pero la página 4 del cuerpo B de El Mercurio del 15 de Mayo pasado publicaba en un cuadro minúsculo una noticia que a alguno de los editores de Super 45 les pareció historia conocida.

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La nota del diario sostiene que la agencia de publicidad encargada de la campaña de Pisco Campanario para la Compañía Pisquera de Chile S.A. ha sido demandada por los representantes del sello Sony por la utilización indebida de un tema del grupo “Architecture in Helsinki” en un spot, sin pagar derechos y sin conseguir la debida autorización por parte de los titulares de derechos de autor. La causa hoy se encuentra en el 23º Juzgado Civil de Santiago y pretende resarcir los perjuicios civiles y morales derivados de la explotación no autorizada de la canción en un spot que además pretende promover el consumo de una bebida alcohólica. En efecto, además de esta demanda civil, Sony ha anunciado acciones criminales por los delitos de piratería y estafa en contra de la compañía de publicidad.

Bueno, todos nos hemos percatado como en spots televisivos nacionales es común la utilización de canciones de grupos lejanos al mainstream, pero no conocíamos que los titulares de derechos de autor finalmente decidieran llevar el asunto a tribunales.

Dos cosas dignas de anotar. La primera, es que según la nota de El Mercurio Sony se habría enterado del asunto a través de un blog. Cosa rara. Lo segundo, es mostrarles el famoso comercial

Y ahora el original:

Quizás sea el momento en el que nos tomemos en serio los derechos de propiedad intelectual, ya que pareciera ser que no es el público quienes en realidad provoca perjuicios económicos por las bajadas de Internet sino que los asuntos son ligeramente más complejos. O que alguien me explique entonces que el uso de canciones por parte de grandes empresas es equivalente desde el punto de vista de los perjuicios económicos a las descargas no comerciales a través de internet.

Tomarse en serio los derechos de autor, en definitiva, implica entenderlos en su real dimensión: como protectores de los derechos de los autores, pero también como garante de de los derechos de acceso del público.

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