Impuesto a la Bencina y defensores de la clase media

Sólo para desahogarme, pero entre tanta alharaca y casi unanimidad política, pareciera que los impuestos fueran algo que satán nos trae a la tierra para hacer que parte de nuestros escuálidos ingresos vayan a parar al bolsillo de otro.

Así, un defensor de la clase media como Julio Dittborn sostuvo suelto de cuerpo que

Si la Concertación quiere de verdad ayudar a los chilenos, especialmente, a la clase media y a aquellos que viven del transporte, que se apriete el cinturón y baje los impuestos a los combustibles, al menos mientras esté tan caro el precio internacional del crudo.

Usted sabe, la culpa de todo es de estos malditos socialistas.

Lo único que quería decir, es que -y sin ser concertacionista ni nada parecido- gracias a esos impuestos (a la bencina, a los cigarrillos, al valor agregado, etc.) es posible ayudar a construir casas, construir hospitales y realizar una reforma previsional.

Los impuestos son la forma más básica de solidaridad social. Solidaridad no es pasarle monedas al mendigo fuera del metro ni dar plata a la teletón. Ser solidario es pagar impuestos para ayudar a los que tienen menos.

Sigan las transmisiones habituales ;)