Les voy a contar una historia sin final feliz. Pensándolo bien, que creo no tendrá un final feliz, porque en este tipo de historias son los malos los que siempre ganan, y en este tipo de historias el jovencito termina tomando vino en caja en una cuneta o algo por peor. No llega en un corcel blanco a defender una doncella.
Lejos de caracterizaciones, en lo que es ya el segundo trámite legislativo, el Senado se encuentra discutiendo (yo sé que es un decir estando a 29 de Enero) la famosa reforma a nuestra añeja y apolillada ley de propiedad intelectual de la que hemos hablado profusamente en este, su blog favorito.
Ya la comisión de Educación del Senado, donde se ha centrado la discusión, se promovieron audiencias donde fueron invitados representantes de las industrias del entretenimiento, de los sellos discográficos, del software, de “los autores” como la SCD, pero también a quienes representan intereses públicos, como agrupaciones de bibliotecarios, la asociación de editores de Chile y ONG Derechos Digitales, entre otros. Sí, yo estuve ahí, pero esta historia no se trata de eso.
La semana pasada se discutió “en general” (esto es, sin entrar a discutir el fondo del asunto) en la sala del Senado el proyecto que ya pasó por las manos de la Cámara de Diputados y de la Comisión de Educación del Senado. Y la “discusión” muy entre comillas, porque fue una discusión de tipo general, fue como esos partidos de fútbol de viejas glorias, de Colo-Colo 73 suponga, donde uno lo ve completo sólo para ver algún destello del talento marchito de Carlos Caszely.
De acá en adelante, saque papel y lápiz. O aplique Zotero, si es que usted es un chico/chica 2.0 que se precie de tal.
En la discusión en sala, varios senadores pidieron la palabra, para dar sus two cents respecto de lo que se estaba discutiendo. Cada uno desde sus ranchos, los que participaron en la discusión general fueron los siguientes senadores, por orden de aparición: Andrés Chadwick (UDI), Nelson Ávila (Indep.), Juan Pablo Letelier (PS), Ricardo Núñez (PS), la aparición fantasmal de Jorge Arancibia (UDI) y Alejandro Navarro (Indep.). Como a pesar de tener la información, no tengo alma de periodista escueto, a continuación los dejo con una fina selección de los mejores pasajes de la corta discusión, todas dignas de ser guardadas por los siglos de los siglos. Hasta cuando tengamos malas noticias, como ya les adelanté:
Fotografía UDI.cl Senador Chadwick:
Momento Kodak:
“Más bien deberíamos posibilitar el acceso a bienes culturales como sociedad toda, como Estado, como responsabilidad compartida y no como carga particular a quienes son los creadores de dichos bienes culturales.”
Momento WTF:
“si se orienta a fines de investigación y desarrollo [la excepción de ingeniería reversa], se estará permitiendo que sean copiados y usados por alguien que no los creó que no es dueño y que, obviamente, va a obtener beneficios con algo que no le pertenece”
Nota de la redacción: La relación entre propiedad y derechos de autor es bien problemática, como ya he hecho alusión en este mismo blog. La concepción de “dominio” sobre una obra intelectual es precisamente a exageraciones y absurdos normativos como los que tenemos hoy.
“Quizás, por la premura con que muchas veces se discuten ciertas propuestas, se escapó el conocer con exactitud en qué proporción se reparte la torta de los derechos de autor”
“¿qué pasará con los hijos y nietos de los Senadores presentes, muchachos que cotidianamente prenden sus computadores, pinchan programas -como Ares, u otros-, bajan música en forma masiva, la ingresan a sus aparatos MP3, y andan en las calles todos los días escuchándola, sin pagar derechos de autor? ¿Los transformaremos en delincuentes? Porque, conforme a una interpretación que surge de la iniciativa, todo indica que será así. Y yo me opongo a eso, por cuanto si aquí queremos resguardar el concepto de derecho de autor, esta protección se halla de alguna forma encerrada en una lógica algo peculiar.”
Yo no votaré, señor Presidente, por transformar a nuestros hijos en delincuentes porque bajan música. Al momento de pronunciarme en particular, no respaldaré un texto que no se hace cargo de la necesidad de que existan mayores límites en lo que será la aplicación de cierto tipo de sanciones previstas por la ley en proyecto.
(…)
En mi concepto, si no nos cuidamos, con la ley en proyecto vamos a transformar a nuestros hijos y nietos en delincuentes, porque hay en ella excepciones que son bastantes restrictivas con respecto a lo que deberíamos garantizar en una normativa de esta índole.
Momento WTF:
Y probablemente debamos establecer medidas tendientes a estimular más el proceso que conlleva patentar las producciones intelectuales en Chile.
Nota de la redacción: Un héroe, Letelier. Sólo en la parte final quizás se enredó con la patentabilidad de producciones intelectuales. El sistema de patentes funciona en algunas circunstancias, pero no tiene que ver con derecho de autor. El resto, tres coloradas.
* * *
Senador Arancibia:
Momento Kodak:
“Así es.” (Señalado de característico modo castrense en micrófono mientras el Senador Letelier sostenía que la gente piratea libros porque los libros son caros)
Tenemos que encontrar en este proyecto de ley, vía indicaciones -porque nos inquieta el punto-, un camino para regular adecuadamente la bajada de música desde Internet, que es posible, más que por la iniciativa de nuestros hijos o nietos, básicamente por el increíble desarrollo científico y tecnológico, que cada vez nos permite mayor acceso a los bienes culturales.
(…)
En consecuencia -y solo para recoger una intervención anterior-, también tuvimos en la Comisión de Educación preocupación en el sentido de que difícilmente aceptaríamos un texto que permitiera calificar de delincuentes a nuestros hijos y nietos por bajar música de Internet.
En la actualidad, dicha acción no es ilícita
[Nota: sí, lo es]. Si lo fuera, yo también sería delincuente, porque bajo música clásica mediante programas perfectamente habilitados para ese efecto.
Momento WTF:
En la Comisión de Educación se nos informó, por ejemplo, que muy pronto -con seguridad, el próximo año- vamos a contar en Internet con libros que se ubicarán en un espacio menor que el que ocupan los computadores que tenemos en esta Sala sobre nuestros escritorios.
Por otra parte, en cuanto a Internet, debo recordar que desde el 2003 hasta hoy existen más de 160 millones de obras en todo el mundo -en Chile, sobre 280 mil- que han sido licenciadas por sus autores con la cláusula de “algunos derechos reservados”. Ello significa que se protegen determinados derechos de autor y, al mismo tiempo, se regulan o liberan otros.
Hay un movimiento global de autores que se hallan a favor de un sistema de propiedad intelectual que equilibre los intereses en juego y que debemos evaluar.
(…)
Los autores han logrado manifestaciones artísticas mediante el uso de nuevas tecnologías. Por ejemplo, los jóvenes -aquí ya se ha señalado-, utilizando herramientas con altos componentes tecnológicos, crean y recrean música diferente a partir de otra ya establecida. Pero a quienes hacen hip hop o música electrónica, en lugar de premiarlos por su creatividad, nuestra ley los castiga severamente y los trata como delincuentes.
Una ley desequilibrada, pues, termina castigando nuevas formas de creatividad.
Momento WTF:
Todo, porque el 80% de lo que dijo lo he escuchado en alguna otra parte. :)
* * *
Hasta acá, esto podría ser un bombazo: los Senadores que intervinieron sostuvieron que era una exageración que una ley de derecho de autor terminara apuntando a sus hijos como delincuentes. A todos nosotros, en otras palabras, como delincuentes. Eso es un gran WOW.
Pero el final de esta historia es incierto y probablemente triste. Aún quedan trámites parlamentarios en curso, y queda todo el lobby de quienes han estado presionando a Diputados y Senadores respecto de la conveniencia de tener una ley cada vez más restrictiva y amplia respecto de los derechos de los titulares de derechos de autor: industria discográfica, grandes industrias del entretenimiento, sociedad de gestión, industria del software, entre otros.
Esta reforma debiera estar publicada a mediados de año a más tardar, de acuerdo a los compromisos que tiene Chile con Estados Unidos vía TLC, por lo que durante Marzo esta discusión va a volver a ponerse en movimiento. Y va a ser ahí donde vamos a tener que tener los ojos bien abiertos para ver cómo votaron finalmente nuestros representantes en el Congreso, si logran redactar una ley que deje de lado los absurdos normativos existentes, incluyendo la criminalización de usos justos por parte de todos nosotros, o si bien terminan siendo cooptados por los grandes conglomerados del entretenimiento, quienes a nombre de los autores y a costa nuestra pretenden salvar un negocio que se está cayendo a pedazos hace mucho rato.
En resumidas cuentas, una sobrina iluminó al Guerrero de la Luz (?) respecto de los beneficios de la distribución en línea, la divulgación de su obra y aumento de las ventas de sus libros, por cierto, que es como este señor se gana la vida. No combatiendo sombras ni nada que se le parezca.
Mientras muchas industrias ligadas al entretenimiento viven acomodándose, como grandes dinosaurios, a la nueva situación en las que las deja la masificación de Internet, Coelho vio una gran oportunidad, como no, de negocios. Y lejos de quedarse sentado esperando, literalmente metió manos a la obra.
Coelho visitó cientos de sitios web y sistemas de descarga y bajó copias de todos sus libros en todos los lenguajes posibles. Entonces, abrió un blog que denominó creativamente Pirate Coelho y subió una a una todas las copias de los libros que encontró, permitiendo ser descargadas gratis. Sí, gratis.
El resultado es que según lo que él mismo señala, todo esto no lo ha hecho porque quiera perder dinero (?). El objetivo es precisamente dejar a la libre disposición de cualquiera el contenido de los libros para aumentar la venta de los libros en formato papel. Y según él, resulta.
In 2001, I sold 10,000 hard copies. And everyone was puzzled. We came from zero, from 1000, to 10,000. And then the next year we were over 100,000. […]
I thought that this is fantastic. You give to the reader the possibility of reading your books and choosing whether to buy it or not. […]
So, I went to BitTorrent and I got all my pirate editions… And I created a site called The Pirate Coelho.
Paradojas más, paradojas menos, resulta que Coelho se “piratea” a sí mismo para poder vender más libros.
¿Será que la experiencia de lectura, al contrario de lo que sucede con la música, es completamente diferente si el formato es digital a si es analógico? ¿Será que el fetiche del libro y la tinta es más fuerte que el contenido mismo del libro? ¿Cuántos modelos de negocio podemos imaginar sólo pensando en que el experimento de Coelho pueda ser replicable para todos?
En lo que es el primer episodio del año 2008, les cuento que ya está al aire el episodio 10 de Circobit, el podcast de tecnología y derecho, amenizado por Carlos Moffat y su seguro servidor.
En este episodio comentaremos sobre la sorprendente regulación del SPAM en Chile y sobre la polémica decisión que tiene que tomar Chile sobre el estándar OOXML promovido por Microsoft. A pesar de la aridez aparente de los temas, creo que el programa está muy interesante y es un buen inicio para este 2008. A ver si cumplimos la promesa de las actualizaciones mensuales. Apuesto que sí.
J. K. Rowling ha sido conocida por su celo a la hora de proteger el futuro de las aventuras del mago Harry Potter en la saga del mismo nombre. Así, por ejemplo, hace algunos meses atrás casi pierde el vuelo que la llevaría de Nueva York a Londres por negarse a enviar el manuscrito con las aventuras del séptimo tomo de Harry Potter junto con el equipaje, contrariando así las estrictas normas de seguridad que a semanas del once de septiembre asolaban los aeropuertos estadounidenses. Había que precaver cualquier filtración sobre el futuro del mago de gafas redondas.
Es que la saga de aventuras creada por J. K. Rowling muestra unas cifras impresionantes. Así, más de 325 millones de ejemplares han sido adquiridos por fans de todo el mundo queriendo seguir la suerte de Potter, incluyendo un récord británico al venderse 2.6 millones de ejemplares en 24 horas: más de 1.800 libros por minuto. Los cálculos sobre el valor de la marca Harry Potter van muchísimo más allá, superando según algunos, los cuatro mil millones de dólares, incluyendo marca de ropa, caramelos, figuras de acción y chocolates. Cifras que por cierto llevan a los titulares a resguardar por todos los medios legales al alcance los eventuales beneficios económicos vinculados a la saga ideada por la escritora británica, incluyendo -por cierto- los derechos de autor.
Pero las cifras anteriores tienen efectos más allá de los que pudiera prever la industria editorial. El éxito de las historias de Potter promovió la aparición de fanáticos que llevan disfraces similares a personajes del libro, llenan las salas de cine en los estrenos de las películas, y realizan actividades entre otros fanáticos para compartir experiencias en torno a la obra de Rowling. Fanáticos un poco más familiarizados con las nuevas tecnologías también han creado sitios websalusivos a la saga y algunos más ingeniosos aún crearon una gran enciclopedia en línea de Harry Potter, donde hacen sofisticadas caracterizaciones de cada uno de los personajes de la historia, además de vínculos entre episodios y relaciones incluso con otras obras literarias con la fauna creada por la escritora inglesa.
HP Lexicon es uno de los más importantes sitios webs creados en torno a la historia de Harry Potter y lista hasta el más mínimo de los eventos relacionados en torno al mago de gafas. La cantidad de información es tal que hace algunos meses anunciaron la aparición en formato papel de los datos recopilados durante todo este tiempo a través de internet. A J. K. Rownling la noticia no le hizo mucha gracia y un ejército de abogados fue a la caza de la editorial RDR Books para evitar que este libro saliera al mercado. ¿La razón? Cómo no, derechos de autor.
J.K. Rownling tiene derechos sobre la explotación de Harry Potter, derechos que además tienen carácter de exclusivos. Pero los derechos que la ley le entrega están pensados en la posibilidad de fomentar la creación de otras obras intelectuales, no para inhibir creatividad futura. Es por eso que el derecho de autor protege la expresión formal de la idea y no la idea en sí. La idea es un mago adolescente no está protegida por derecho de autor. Así como tampoco la idea de realizar un Léxicon o diccionario de las aventuras de Harry Potter.
Un derecho de autor para el siglo XXI debiera enfrentar las posibilidades que entrega la tecnología como una gran ventaja para el fomento de la creatividad. Estas obras que se crean a partir de obras intelectuales protegibles -antes del Lexicon de Harry Potter existía la LostPedia sobre una serie televisiva de moda, un diccionario sobre las obras de Borges, mañana existirá un compilado de personajes de la obra de García Márquez, etc.- son también obras dignas de protección. Un derecho de autor equilibrado es un derecho que estimula y que no inhibe la creación intelectual de sus ciudadanos. Los rumbos del derecho de autor en el último tiempo han llevado a un derecho de autor desequilibrado que es necesario volver a pensar, para que se transforme en una herramienta para el desarrollo de la creatividad, objetivo que nunca debió olvidar.
Sólo para desahogarme, pero entre tanta alharaca y casi unanimidad política, pareciera que los impuestos fueran algo que satán nos trae a la tierra para hacer que parte de nuestros escuálidos ingresos vayan a parar al bolsillo de otro.
Si la Concertación quiere de verdad ayudar a los chilenos, especialmente, a la clase media y a aquellos que viven del transporte, que se apriete el cinturón y baje los impuestos a los combustibles, al menos mientras esté tan caro el precio internacional del crudo.
Usted sabe, la culpa de todo es de estos malditos socialistas.
Lo único que quería decir, es que -y sin ser concertacionista ni nada parecido- gracias a esos impuestos (a la bencina, a los cigarrillos, al valor agregado, etc.) es posible ayudar a construir casas, construir hospitales y realizar una reforma previsional.
Los impuestos son la forma más básica de solidaridad social. Solidaridad no es pasarle monedas al mendigo fuera del metro ni dar plata a la teletón. Ser solidario es pagar impuestos para ayudar a los que tienen menos.
La foto de arriba ilustra mi casilla de correos. Probablemente la situación de muchos de ustedes es la misma: casillas llenas de correos electrónicos no deseados, ofrecimiento de tónicos en base de aceite de ballena, viagras mapuches, ‘invitaciones’ a shows que no te interesan, farmacias online, increíbles ofertas de hosting, curas nigerianos, entre muchas otras que le sacan el jugo a la capacidad de almacenamiento de nuestros correos. ¿A quien no se le ha pasado colado en el filtro de spam un importante correo electrónico que estabas esperando recibir?
De hecho, en un simple ejercicio aritmético, en mi caso están llegando en promedio 146 correos electrónicos no deseados AL DÍA. No quiero siquiera pensar en la estadística de blogstars como Francotirador, Juque u otros personajes más conocidos fuera de la Internets. Probablemente supere con creces los 5800 que he recibido en menos de treinta días.
El spam, en definitiva, se ha convertido en el enemigo público número uno de nuestro tiempo y paciencia.
Conscientes de esto, el año 2004 nuestros parlamentarios decidieron tomar cartas en el asunto. Luego de largas discusiones, decidieron agregar un artículo a la ley de protección al consumidor, en un artículo 28B, donde se tratara el tema en forma seria. De una vez por todas. ‘Aquí y ahora’.
El problema, como suele pasar en otros casos también, es que las buenas intenciones dieron paso a una regulación insólita, que en el caso que nos convoca vino, en lugar de ponerle barreras, a legalizar el SPAM(!), gracias a esta norma 28 B, sumada a lo que establece nuestra precaria ley de Protección de Datos, donde se autoriza el tratamiento de datos personales sin la autorización del titular cuando “el envío sin autorización previa de sean necesarios para comunicaciones comerciales de respuesta directa o comercialización o venta directa de bienes o servicios.”
Así, de golpe y porrazo, en Chile tenemos legalizado el SPAM tal como usted o yo conocemos.
Luego de un proceso judicial llevado a cabo por el SERNAC, el Consorcio fue condenado al pago de una multa de 30 UTM (aproximadamente un millón de pesos), sentencia que fue confirmada por la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Se muestra como una noticia extraordinaria, que por lo pronto está documentada en el propio sitio de SERNAC, explicando cómo debiera ser enviado un spam. He aquí, la madre del problema, el hilo de la madeja.
En Chile tenemos por tanto un sistema de regulación denominado opt-out, esto es, no prohibimos el SPAM, sino que lo alentamos siempre que se cumpla con las condiciones establecidas en la ley, entre las que está que el correo electrónico no deseado tenga una dirección electrónica clara para darse de baja (?), lo que resulta del todo irregular toda vez que cuando alguien solicita la eliminación de su correo en esa lista no está más que validando esa dirección electrónica y por tanto la empresa de spam tiene claro que estás leyendo tu correo y por tanto sus comunicaciones no deseadas. Y así, más encima alimentamos al spammer.
Se estableció así en su momento, principalmente porque gracias al spam muchos pequeños y medianos empresarios podían darse a conocer y ofrecer a bajos precios sus productos. Sí, al igual que usted la frase de arriba la leo como “así algunas empresas pueden promoverse a costa de mis derechos y mi ancho de banda”.
Así como este tipo de correos electrónicos no deseados son legales de acuerdo a nuestra ley, así lo es también el “phishing”, actividad mediante la cual un sujeto se hace pasar por su banco y le solicita el envío de clave de acceso a su cuenta corriente online o tarjeta de crédito para así realizar una estafa por internet. En Chile todo esto es completamente legal, mis amigos.
Y más allá de los problemas de seguridad para cada uno de nosotros que esto implica, es cosa de levantar la nariz para darnos cuenta de la relevancia que todo esto tiene a nivel global. Así la consultora especializada Phistank, en su último reporte anual hace un ranking de los ISPs en los que se han reportado un mayor número de envíos de Phishing. Aparecen, por cierto, proveedores chinos y coreanos, pero el lugar número seis es para nuestro conocido VTR Banda Ancha S.A.
Así, pretendiendo mantener dudosas formas de propaganda de pequeñas empresas a costa de nuestra privacidad y de nuestros derechos en general, terminamos siendo también top ten en materia de phishing a nivel mundial. A veces la protección de los derechos de las personas también va de la mano con la protección de la seguridad de nuestras redes.
Para tomarnos en serio nuestra privacidad e internet en general en Chile, deberíamos partir por darle una mirada crítica a la regulación del SPAM, para a lo menos quitarle el respaldo legal a una actividad de dudosa ética comercial.
El lector asiduo de este blog sabe que tenemos una ley de propiedad intelectual nefasta y anticuada. Que casi todas las cosas que usted realiza, como pasar música a su reproductor de MP3 o iPod es ilegal, así como también es ilegal hacer una cita de más de diez líneas. Qué decir de hacer una cita de una fotografía. Por más que digamos que no hemos tomado nosotros esa fotografía de El Mercurio, la sola referencia no salva que la cita de una fotografía o imagen sea totalmente ilegal en nuestro país.
Pues bien, luego de la suscripción del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (en adelante TLC) Chile se obligó a modificar una serie de leyes, incluyendo nuestras normas de derecho de autor. Es esto lo que explica que el año 2003, entre otras reformas, se haya aumentado el plazo de protección del derecho de autor más allá del estándar internacional, a setenta años luego de la muerte del autor, siguiendo las premisas norteamericanas.
Así también nos obligamos a reformar otras normas en un lapso de tiempo establecido en el mismo TLC. Es lo que tiene en este momento al Congreso Nacional estudiando una nueva reforma a Ley 17336 de Propiedad Intelectual, donde uno de los puntos en discusión es la regulación sobre la denominada ingeniería reversa.
Como usted puede suponer, todos los lobbys tecnológicos de relevancia han tenido presencia en el Congreso. Fueron escuchadas todas esas agrupaciones llenas de siglas como la Sociedad de Derecho de Autor (SCD), la Bussiness Software Alliance (BSA), la Asociación de Distribuidores de Software (ADS), el representante de la IFPI, entre muchos otros, quienes dieron a conocer sus puntos de vista respecto de lo que debiera decir nuestra ley, apuntando por cierto a un estándar claramente más ventajoso para las empresas e industrias multinacionales del software que para todos nosotros.
Pues bien, cuando todos pensábamos que teníamos a los malos de la película identificados, en una movida sorprente aparece en escena otra sigla, la Asociación Chilena de Tecnologías de la Información (ACTI). La ACTI, agrupa a una buena parte de las empresas nacionales de tecnologías de la información, representando por tanto en múltiples foros -incluyendo la presentación de la Estrategia Digital de su Presidente- a las empresas chilenas de TI.
Como decía, uno de los puntos que se están discutiendo en el Congreso es la regulación de la famosa ingeniería reversa. En simple, se denomina de esta forma a los procedimientos para obtener información técnica a partir de un producto accesible al público, con el fin de determinar de qué está hecho, qué lo hace funcionar y cómo fue fabricado.
Es la ingeniería reversa la que permite que, por ejemplo, que se desarrollen controladores o drivers de tarjetas de video o tarjetas de sonido cuyos fabricantes no han desarrollado para sistemas operativos distintos a Windows. Es lo que permite, por ejemplo, que muchos periféricos actualmente funcionen en Linux y muchos de ellos tengan incluso mejores prestaciones que con los controladores de fábrica.
Como pueden suponer, la realización de actos de ingeniería reversa o inversa se encuentra obviamente permitida en buena parte de los países del mundo. Ciertamente, porque estas actividades permiten que se puedan desarrollar investigaciones y de esta forma desarrollar la industria del software, principalmente la industria local.
Como es posible apreciar, la ACTI deja fuera expresamente el desarrollo y la investigación, interpretación que excede con creces lo que señala el TLC y que por lo demás es una excepción recogida en buena parte de los países del mundo precisamente porque el alcance de desarrollo permite que empresas del sector tecnológico puedan realizar innovación y presentar nuevos productos basados en los procesos de ingeniería reversa permitidos por la ley.
Mientras tenemos todos los lobbys que representan intereses corporativos multinacionales en el Congreso, la ACTI, que debiera velar por la defensa de los intereses de las empresas de software nacional, se cuadra con una interpretación dudosa del TLC que en cualquier caso pretende salvaguardar intereses corporativos multinacionales que ya están lo suficientemente representados en el Congreso como para seguir ayudándoles. ¿Y la industria nacional? Bien gracias.
Tristemente, cuando las cosas llegan al Congreso las razones no son suficientes. Ni siquiera cuando se trata de protección de un sector de la industria. Mientras sigamos legislando para los intereses de las empresas con las que firmamos acuerdos de cooperación, no habrá estrategia digital que nos salve.
Chris Anderson es de aquellos que han acuñado conceptos que han sobrepasado a su autor. En Octubre de 2004, una columna suya en la conocida revista Wired, acuña el concepto de The Long Tail para hacer referencia al nuevo modelo de negocio que explicaba el éxito de compañías como Amazon o NetFlix. El concepto, que se basa en ideas de Clay Shirky, sostiene que el dinamismo de internet aplicado a las empresas supone la existencia de dos mercados claramente diferenciados. El primero, que responde a normas de mercado tradicional, se sostiene a partir de la venta de pocos productos de alto rendimiento, de superventas como best sellers. El segundo, que aparece de la mano con internet, es uno basado en la acumulación de todas las pequeñas ventas de muchos productos, que sorprendetemente puede igualar o superar al primero. Eso es lo que se conoce como la cola larga, o the long tail.
Esto es lo que explica el modelo de negocios de Amazon.com está cimentado en más de un 57% de venta de productos que habitualmente se encuentran descatalogados en tiendas tradicionales y que no responden a la lógica de best sellers a los que acostumbrábamos. Es decir, en un porcentaje importante internet ha supuesto el cambio de paradigma de reglas que se consideraban canónicas en el mercado de productos y esto da paso a un mercado de los commons o de bienes gratuitos.
Dar gratis la "máquina" para vender las "cuchillas"
Dar gratis el "contenido" y cobrar a los "anunciantes"
Freemium. Una mezcla de Free y Premium. Los perfumes dan como muestras un 0,1% de su producto para vender el 99,9%. En internet es lo opuesto. Das gratis un 99.9% de tu producto para cobrar como premium el 0,1%
Muestras gratuitas para generar "boca a boca", multiplicado por el poder viral de la web
Gift Economy. La economía de la generosidad. Wikipedia, los blogs, opensource, etc. Pensábamos que había que pagar a la gente por escribir o tirar código y resulta que están dispuestos a hacerlo gratis.
Sin lugar a dudas, sharing economy será uno de los temas sobre los que se establecerán nuevos modelos de negocios basados en la explotación de las posibilidades de internet. Y de eso, Anderson tiene mucho que decir.
Artículo preparado para Pymesprácticas, proyecto del Banco Interamericano del Desarrollo.