Piñera, Facebook y las pequeñeces de la blogósfera chilena

Fotografía gracias al Flickr de Piñera
Cuando se trata de internet, el tiempo pasa como esas imágenes aceleradas luego de apretar el botoncito del DVD, 4x. Si hasta hace algunos meses era el dudoso Second Life la “best new thing” virtual, por estos días la niña bonita -compra de un porcentaje menor por parte de Microsoft en 240 millones de dólares mediante- se llama Facebook.
Para el querido lector que estas cosas de las denominadas nuevas tecnologías le son algo más ajenas -sea porque le da pereza aprender nuevas cosas, sea porque venga del pasado- Facebook es, en corto, un sitio web concebido como una “red social”, por lo que luego de registrarse gratuitamente, puede ingresar sus gustos, agregar amigos, unirse a causas, compartir fotos, videos y saber con qué personaje de Disney usted es más cercano.
La noticia al respecto que ronda por estos días, y que incluso ha tenido repercusión en medios establecidos como Que Pasa y Terra, es que el ex candidato presidencial chileno Sebastián Piñera ha abierto una cuenta en Facebook. Y a mi qué, pudiera apuntar un lector agudo y cosquilloso. Pues aunque usted no lo crea, esto ha provocado una rueda de comentarios y de latidos de corazón por parte de aquellos optimistas y también de los que tienen carteles guardados esperando el momento cuando seamos conquistados por alienígenas. Casi como sosteniendo carteles señalando I want to believe.
Ya sabe, la “blogósfera” chilena es tierra fértil para ilustrar lo mejor y lo peor de lo nuestro. El surgimiento de los blogs y en general la masificación de la publicación en Internet, ha significado ser una herramienta fantástica para la libertad de expresión e incluso para el control del poder, generadora de campañas ciudadanas notables, pero también para ser lo que hace algunos años atrás eran los foros y salas de chat. Hay quienes se toman en serio las tecnologías y sus posibilidades. Hay otros que prefieren potenciar su carácter lúdico y enterrar las posibilidades políticas en la nebulosa de las decisiones 2.0.
Es así como Luis Ramírez, entre otras cosas bloguer y cara visible de la campaña Un Computador por Niño en Chile (UCPN), hace un par de semanas anunció, con algo que me recordó ansiedad teenager, que el “hasta ahora más probable próximo Presidente de Chile” (sic) había sucumbido a la tentación de ser parte de la red Facebook. Como si fuera una noticia de veras trascendente, como si esto implicara algo más que una jugarreta de campaña intentando emular las movidas de precandidatos presidenciales norteamericanos, Luis, y varios otros, han visto en esto una oportunidad para entrar en contacto de una forma más directa con el eterno candidato presidencial y lo han hecho procurando “invitar” a Piñera a ser parte de la causa Un Computador por Niño (Chile).
Un par de semanas después, e incluyendo hasta bendiciones, Ramírez celebra que Piñera se haya “sumado” a la causa UCPN. En Facebook, lo que es equivalente a un par de clicks. Además de señalar que el empresario sea “probablemente el personaje más popular en esta plataforma en Chile”, con una copa de vino en mano -y probablemente varios suspiros mediante- Ramírez sugiere dos efectos políticos de corto plazo que podría provocar el que Piñera se haya “sumado” a la causa: primero, el ayudar a llegar más fácilmente a otros candidatos; y segundo ayudar a sensibilizar al actual gobierno (?). Finalmente, Ramírez intuye certeramente que el apoyo es sólo un pequeño paso para lograr el apoyo transversal que él quiere para UCPN.

Fotografía tomada desde UCPN.cl
Si el futuro de las redes sociales será Facebook, Second Life, MySpace o LinkedIn, da un poco lo mismo y probablemente ninguno de nosotros esté en condiciones de apuntarlo. Pero quienes nos tomamos un poco más en serio las posibilidades de acción que nos entregan las denominadas nuevas tecnologías debemos actuar con cautela frente a estas escaramuzas digitales de políticos hambrientos de reconocimiento e identificación ciudadana. Que Piñera abra una cuenta en Flickr es equivalente a que se ponga un casco cuando visite Lota o que coma curanto cuando se baje del helicóptero en Chiloé. No lo hace ser un político distinto.
Dos reflexiones para cerrar. Pareciera ser que lo de Piñera no es sino la punta de lanza para el desembarco de los políticos chilenos en redes sociales. No es casual, por lo pronto, que políticos que han buscado conectarse con el mundo juvenil, como Piñera y el autoproclamado Trivelli hayan comenzado a explorar estas herramientas en busca de un público que históricamente les ha sido difícil. Más allá de brindis virtuales y de autoreferentes y forzadas interpretaciones de los efectos del arribo de políticos a Internet, para que nos tomemos de verdad en serio todo esto parece ser necesario algo más que un par de clicks para unirse a la causa de moda en la red de moda. Así como sucedió con el mundo empresarial en plena era del boom de las punto com, los políticos hoy comienzan a explorar las oportunidades de las nuevas tecnologías con la lógica del mundo analógico. Unirse a una causa que pretende traer a los Rolling Stones en Chile si se juntan 30.000 personas parece, además de patético, un guiño mezquino frente a las posibilidades de interacción que supone Internet.
Los intentos de Piñera suenan como querer llegar a los jóvenes adoptando una jerga juvenil demodé. Desde la soledad del dinero y del karma de ser un eterno wanna be político “Es terrible de grosso Facebook”, suena como el nuevo lema de campaña dirigido a pokemones tecnológicos. Poke him!

Fotografía gracias al Facebook de Sebastián Piñera
Porque el problema no es Piñera. Lo grave, a estas alturas de partido, es ver el estado de la “blogósfera” chilena y esta tendencia a seguir llenándose la boca destacando la importancia de estas familias blogueras (?), de clubes de amigos y confraternidades trilambdas en Internet que la verdad es que dan un poco de pudor ajeno. Y no porque Internet y las redes sociales no sirvan para socializar (no soy yo el que tiraré la primera piedra), sino porque si de verdad queremos tomarnos en serio el poder tras las redes e Internet tenemos que partir por tomarnos en serio nosotros mismos. La importancia capital que supone Internet para el futuro de la creatividad, del acceso al conocimiento y por supuesto de la participación de la ciudadanía en temas públicos está condicionada por la forma en que todos los actores dialogamos a través de la red, por cómo trascendemos lo doméstico, lo cotidiano.
Tristemente, la realidad indica que no basta con ponernos bolsas de basura en la cabeza para evitar accidentes y por más que en Facebook sumemos miembros a la causa en contra de la violencia intrafamiliar, hoy por la noche siguen siendo violentadas miles de mujeres en Chile. Pareciera que la tecnología no tuviera que ver en política sino en formato light y de fácil digerir, dulcemente cerca de la corrección política y las causas nobles. Cada vez más conformes y menos arriesgados.
Pequeñeces en forma de bites.

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