Hoy vengo a hacer una invitación. Junto con dos insignes blogueros nacionales, Carlos Moffat y Christian Leal nos hemos embarcado en la experiencia de montar un podcast de tecnología y derecho. Es decir, básicamente, de las mismas barbaridades que usted acostumbra leer en esta humilde bitácora.
Y lo denominamos Circobit. Más por una cuestión semántica que por alguna relación con Fito Páez.
Para la historia, todo esto partió con la invitación que nos cursaron los chicos de Podcaster a dar el paso del teclado al micrófono. Y es un riesgo. Usted entenderá que es muchísimo más cómodo escribir todo esto mirando una pantalla con un café al lado que estar pendiente de hablar fuerte, de no hablar estupideces y todo eso. Es que en the real life no existe el control Z. Lamentablemente.
La idea:
actualización semanal del tándem Moffat-Ruiz en el audio,
Editorial ad-hoc en Circobit.com a cargo del siempre atinado Leal.
Hoy, aparece en prensa la discusión que existe en Chile entre Andrés Chapero, dueño del dominio Youtube.cl, y Youtube Inc., representada por el estudio de abogados Silva & Cia.
Dijimos en su momento, que era impresentable el argumento del juez árbitro en el caso de elmercuriomiente.cl cuando señalaba que “la sola inclusión de ese nombre [se refiere a la marca "El Mercurio"], es mala fe. No es concebible, que una página en Internet, le niegue su esencia a la otra, sin afectar gravemente la ética comercial dentro de la red, por lo menos, tendría que demostrar en que su competidora miente.”
Y era impresentable porque eso llevaría a muchísimos abusos en contra de la libertad de expresión, como por ejemplo, llevaría a que dominios tales como enojadosconTELEFONICA.cl o trabajadoresdeFALABELLA.cl a tener que ser revocados a favor de las empresas.
“Compré el dominio YouTube.cl a principios de 2006, antes de que YouTube.com se hiciera famoso. En 2005 me contacté con ellos en San Mateo para ofrecerles hacer un sitio chileno similar aprovechando mi know how en compresión de videos etc.”
“Inscribí el dominio con conocimiento de YouTube en Estados Unidos y ellos en un año ya eran millonarios y eran comprados por Google unos meses más tarde”
Es decir:
- Compró el dominio conociendo el sitio norteamericano, pero sin que sea todavía “famoso”.
- Ofreció hacer un sitio similar, pero chileno, aprovechando su know how.
Pasó el tiempo, inscribió el dominio y montó “una idea similar aprovechando su know how“.
¿El resultado? El sitio de Chapero es un agregador de videos que linkea a… the real Youtube.
Acá no se pone en juego la libertad de expresión de nadie.
Tampoco se pone en juego una buena idea original. Menos una idea local.
De hecho, todo lo contrario.
En este caso se grafica como esa mal llamada picardía del chilenose llama, en verdad, trampa.
1.- Aclarando el punto 3 de la semana pasada, el día lunes pasado, por la tarde, confirmaron la noticia: por fin conoceré Nueva York. :)
2.- Y ya que estamos con noticias, esta semana hay otra. Y es buena también. Y suena. Stay tuned.
3.- Una de las mayores alegrías que me da este blog es leer los comentarios que periódicamente llegan al post Demandando a Barney.
4.- Pareciera que en determinados ambientes uno no pudiera decir que un espectáculo estuvo aburrido y opaco. Algunos, con una mentalidad en búsqueda de respuestas de gurúes, quieren pensar que si viene de determinada fuente, si no estás de acuerdo, entonces el que no entiende las cosas eres tú.
5.- Alguien que le diga a la niñita Olivarí que ahora sí que parece travesti.
Miren qué linda la imagen de un tractor amarillo destruyendo música mientras un policía vigila con un palo en la mano. Según informan, el material “fue aplastado con maquinaria vial para su inutilización”, como si fuera cocaína de alta pureza. La diferencia entre la música y la cocaína es que la segunda mata. ¿Por qué destruyen la musiquita entonces? Porque el sistema con que fue grabada es ilegal. Pero no destruyen el sistema, sino los discos. Que sería como aplastar con un tractor a los leprosos para curar la lepra. ¿Por qué no regalan los discos a las escuelas, a las hemerotecas, a las radios alternativas o al archivo sonoro de la nación? Porque es más divertido subirse a un tractorcito y sacarse fotos. Y además se le puso un precio a la masacre: cinco millones de pesos. O sea, 12,5 pesos por disco virgen. Una bicoca.
Brillante. Clap clap.
Por lo de arriba, todos los créditos a mi admirado Hernán Casciari, que en pocas palabras pone en evidencia eso que a veces cuesta tanto explicar.
La noticia es ya sorprendente. Fíjese que este señor, que dirige una de las fuentes de compras más importantes del Estado, va invitado a un seminario de Microsoft, uno de sus potenciales clientes. Pero no es lo más sorprendente. Fuentes de palacio informan que el director de Chilecompra no fue solo, fue acompañado.
Y viajó, repito, a la VIII Cumbre Anual para líderes de Gobierno de Microsoft junto al Ministro de Economía, don Alejandro Ferreiro, el que estará fuera de su cargo durante cuatro días que dura dicha cumbre.
¿Sabe usted lo que cuesta que un Ministro de Estado se ausente cuatro días de su cargo para asistir a un evento privado fuera del país? Es como si un juez saliera a tomarse unos tragos con una de las partes en un juicio que se está verificando en su tribunal.
Usted podrá sacar sus propias conclusiones. De, sólo por darle un ejemplo, cómo el gobierno de Chile rechazó el laptop de 100 dólares del MIT, y ahora se matriculó sin chistar con los famosos notebooks Classmate de Intel, de más de 400 dólares… y -sorpresa, sorpresa!- con Microsoft Windows.
Se llevan al Ministro de Economía y nadie dice nada. Acá el que pone las lucas, asegura la decisión final. Y así algunos pretendemos que haya neutralidad en las compras del estado.
Actualización:
A esta altura ya nada me sorprende. Además del tándem Ferreiro-Campero, viajaron con ellos -como no iba a estar- Fernando Flores y Hernán Larraín. Y por supuesto que se reunieron con Gates.
1.- Me perturba la cara de uno de los señores de los avisos publicitarios del Metro. Uno con camisa y lápiz en el bolsillo. Tiene una cara mezcla de pelotudo y timador.
2.- Katy Kowalezco no es un invento de la prensa.
3.- Todavía tengo los dedos cruzados, porque hoy se sabe. Estoy algo ansioso.
4.- Por motivos que no vienen al caso mencionar, hace rabia.
5.- Me gusta y harto el disco nuevo de Andrew Bird, pero tengo atorado el comentario que tengo que hacer para Super45. No logro pillarle la pista.
Big Brother State es un corto de animación en el que David Scharf explica gráficamente cómo a través de las herramientas que le entrega la tecnología los gobiernos pueden violentar nuestra privacidad en pos de una mal entendida “seguridad”. Si cambian las alusiones al terrorismo, por la delincuencia, mejor.
Quiero contar una historia de un joven haciendo el bien. Su nombre es Greg Gillis y de día es un ingeniero biomédico en Pittsburgh. De noche, es un DJ conocido con el nombre de Girl Talk. Su último disco de mash-ups estuvo en el tope de las listas del año 2006 de Rolling Stone, Pitchfork y Spin, entre otros. Su música, tal como escribió sobre él el Chicago Tribune, está “basada en la noción de que samplear material protegido por derecho de autor, especialmente cuando es manipulado y recontextualizado en una nueva forma artística, es legítima y merece ser escuchada.”
Un ejemplo, él combinó a Elton John, Notorious B.I.G. y Destiny’s Child en sólo 30 segundos. Y, mientras el sitio de descarga legal de música indie eMusic.com bajaba sus discos ante posibles demandas por violación de derecho de autor, él está en este momento viajando por todo el mundo para dar conciertos y remezclar para artistas como Beck.
Lo mismo no puede ser dicho por el rey del hip-hop y el mixtape, DJ Drama. Sus mixtapes, hechos en CD, son vendidos en los Best Buy y tiendas locales a lo largo de todo el país, y son considerados cruciales para el desarrollo del hip-hop. Pero incluso a pesar que artistas de sellos multinacionales han pagado a DJ Drama para conseguir su próximo mixtape, las multinacionales están encabezando redadas y enviando a gente como él a la cárcel.
Tengo la esperanza que quien esté comprometido en esto dará un paso atrás y se preguntarán a sí mismos si los mash-ups y mixtapes son realmente distintos o si es lo mismo que hizo Paul McCartney con el riff de bajo de Chuck Berry cuando lo usó para el que iba a ser posteriormente el hit “I Saw Her Standing There.”
Quizás lo es. Y quizás Drama violó alguna clara linea. O quizás los mixtapes son una herramienta poderosa. Y quizás los mash-ups son una nueva forma de arte transformativo que expande la experiencia de los consumidores y no compite con lo que los artistas tienen disponibles en iTunes o en una tienda de venta de CDs. Y a pesar que no creo que Sir Paul haya pedido permiso para tomar prestada esa línea de bajo, cada vez que escucho esa canción me siento un poco mejor de que lo haya hecho.
Todo esto pasa cuando en Chile, la gran mayoría de los diputados no pasan de usar Internet para leer el diario y enviar correos electrónicos. Ah, entre otras cosas.
Como si de una aventura tecnológica de Lili Perez se tratara, la parlamentaria norteamericana Nancy Pelosi montó en su blog, The Gavel, varios videos con debates de la Casa de Representantes. Un grupo de parlamentarios Republicano la acusó de violar el derecho de autor al publicar en Youtube estos 16 videos grabados desde la señal C-SPAN, que es el equivalente a nuestro canal de la Cámara de Diputados CDTV. (no insistan, no se ve en Firefox)
La cadena C-SPAN señaló prontamente que las grabaciones correspondían a obras del gobierno, tomadas por cámaras que pertenecen al propio gobierno, por lo que -según señala la normativa estadounidense- todo el contenido estaba en el dominio público y mal podría entonces acusarse a Pelosi de violación del derecho de autor, como los republicanos quieren hacer creer.
Pelosi siguió entonces publicando videos bajo estos términos. Todo bien hasta la semana pasada, donde la actitud de C-SPAN cambió drásticamente y solicitó la bajada de determinados contenidos publicados en su blog toda vez que eran transmisiones de la declaración de Pelosi ante el comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes, transmitidas a través de cámaras ya no del gobierno sino que de la propia cadena televisiva.
Por tanto, la discusión comenzó y opinaron todos. La pregunta del millón finalmente era si la cobertura televisiva del Congreso realizada por C-SPAN estaba sujeta o no a derechos de autorde alguien, o bien eran también parte del dominio público, situación en la que cualquiera podría utilizar libremente dichos contenidos. Así como podemos, por ejemplo, hacernos poleras con poemas de Pedro de Oña (?) sin pagarle a sus herederos.
Usted, lector atento que ha llegado hasta acá se preguntará cual es la sorpresa. Y la respuesta, como suele pasar en las películas de suspenso, está más cerca de lo que creía. Sí, sospechó bien. La sorpresa es lo que pasa en Chile.
Lejos de esta polémica entre medios, política y derecho de autor, la situación es la siguiente: Dado que en Chile de no decir nada una obra protegible por derecho de autor se encuentra en el dominio privado, y dado que en nuestro país no existe una norma expresa que contemple que los documentos públicos, las sentencias e incluso las leyes se encuentren en el dominio público, tanto las discusiones que se dan dentro del Congreso Nacional como las transmisiones televisivas vía CDTV o SenadoTV pertenecen al dominio privado y ni yo ni tú, querido lector, podríamos, por ejemplo, subir parte de esos contenidos a Youtube o Revver sin pedir permiso a sus titulares (¿El presidente de la cámara? ¿el parlamentario que habla? ¿El Estado?).
En Chile, entonces, no podríamos hacer un video podcast extrayendo escenas del canal de televisión de los diputados para contrastar sus opiniones dentro del foro con las opiniones a los medios de comunicación, no podríamos hacer una selección de las opiniones más desafortunadas realizadas dentro del Congreso, etc, etc, etc. sin la autorización de su titular (?).
La sorpresa, mis amigos, es que en Chile se da la paradoja que aquellos documentos que se producen para nuestro beneficio, muchas veces para que nos informemos, y financiados por los impuestos que pagamos todos nosotros, no nos pertenecen y más aún, no podemos utilizarlos.
Una vez más, los absurdos del derecho de autor golpean nuestra libertad de expresión con un golpe seco y directo al mentón.