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Circobit #9, edición de fin de año

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Aprovechando la presencia en Chile de mi amigo Carlos Moffat, decidimos grabar un episodio de colección del blogcast, cada vez más podcast, Circobit.

El episodio está la mar de interesante. Fundamentalmente, porque apuntamos a tres grandes temas que cruzaron la agenda en materia de tecnología y regulación durante el año, analizados todos ellos en forma ácida e informada. A estas alturas, está claro que el ácido lo pongo yo, la información, nuestro genio del MIT.

Recomendado. Póngale la ficha.

Egipto y el derecho de autor travesti

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Fotografía por ancama_99, Flickr

Zahi Hawass es un buen hombre. El egiptólogo, hoy secretario general del Consejo Superior de Antigüedades del gobierno egipcio, el año 2003 fue parte de una campaña gubernamental que exigía la devolución de una serie de reliquias antiguas como el Busto de Nefertiti que se exhibe en Berlín, las estatuas de Hatshepsut, hoy en el MET, el obelisco de la Plaza de la Concordia en París y, por supuesto, la famosísima Piedra Rosetta, en manos británicas desde principios del siglo XIX.

Esta semana, algunos días antes del día de los inocentes, notas de prensa internacional informaban de una propuesta del gobierno egipcio para reformar sus normas de propiedad intelectual y les permitiese recibir réditos por las reproducciones de obras de arte antiguo egipcio en el resto del mundo. Las confusas informaciones que se pueden obtener a través de la red, indican que esta norma -apoyada por Hawass- estaría pensada en las réplicas de iguales dimensiones (?) que las obras originales. Según BBC, indica el propio Hawass que el hotel Luxor en Las Vegas no se vería afectado por esta norma, toda vez que no sería una réplica exacta y su interior difería del interior de las pirámides originales (?).

Hablar del absurdo de la idea no tiene mucho sentido y largo se ha escrito en este mismo blog respecto del tema. Sólo deténgase a pensar en la forma de hacer efectiva la norma en todo el mundo, de ser aprobada. Sí creo que es posible sacar dos conclusiones al respecto.

La primera, denominémosla la del buen samaritano. La idea de conseguir fondos para que países del tercer mundo puedan mantener su patrimonio arquitectónico o artístico suena fantástico, de una corrección política de manual. Quién podría oponerse a una iniciativa como esa. La cuestión fundamental, que en nuestras sociedades rurales nos cuenta tanto enfrentar, es quién paga, cuál es el costo. La idea egipcia no es sino una muestra más de utilización, por parte de países en vías de desarrollo, de argumentos que provienen de las grandes economías mundiales, quienes concentran largamente los beneficios que se recaudan por concepto de royalties. Es una apropiación o propietarización del dominio público, que se distingue sólo ligeramente de lo que hace DIBAM a través de su proyecto Memoria Chilena.

En segundo lugar, el derecho de autor, entre otras cosas está pensado como una herramienta legal para el fomento a la creatividad. Es decir, se explica la existencia de este conjunto de derechos precisamente porque su explotación supondrá que los autores puedan recibir réditos por la explotación de sus obras y por tanto fomentar la creación de nuevas obras artísticas. Pero así como el constante aumento de los plazos de protección no ayuda a entender esta situación, la apropiación o privatización de obras que se encuentran en el dominio público apunta precisamente al sentido contrario. A través de este tipo de iniciativas arrancamos obras que se encuentran disponibles para nuestro libre uso y las encerramos con estas llaves legales, prohibiendo, clausurando.

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Fotografía por Ali-PG, en Flickr

Pero si hemos llegado a que el gobierno egipcio piense siquiera en todo esto es porque tenemos un derecho de autor que hace rato no está siendo usado para fomentar la creación. Desde hace años somos testigos de un morboso crecimiento de un derecho que dice proteger a los autores pero más bien protege a poderosos intermediarios. Un derecho que en lugar de fomentar la nueva creación a partir de la tecnología digital, la inhibe levantando cercas y alambres de púa a todo lo que huela a utilización de terceros.

La serie de cambios que ha supuesto el que los derechos de autor sean regulados en tratados internacionales de comercio tienen como directa consecuencia que pueda ser utilizado para fines que distan por lejos de la libertad de crear y difundir las artes. Aumentos de plazos de protección, disminución del dominio público, pulverización de excepciones y limitaciones al derecho de autor son sólo herramientas para que este derecho sea esgrimido por multinacionales del entretenimiento en contra de sus potenciales clientes. Son herramientas para ser utilizadas por los guerreros del derecho de autor que distan de ser creadores.

Así logramos tener un derecho de autor travesti, que dice proteger la creación pero que finalmente es un cálido hogar para la explotación políticamente correcta del patrimonio cultural de la humanidad. Que se viste de santo para propietarizar nuestra cultura.

Los mejores discos del 2007

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Fotografía por Abbey Drucker

En un año de decisiva redefinición del mercado musical (no hablemos de crisis; eso suena a alucinación y Apocalipsis), de pataleta corporativista y reacción transnacional, de NetLabels, de descargas y más descargas, nunca habíamos tenido tanta buena música al alcance de la mano. La siguiente es la selección de los mejores discos del 2007 -la primera parte- según nuestro equipo. Recuerden que está hecha con cariño y absoluta subjetividad. Esperamos vuestras impresiones.
Seguro que el 2008 habrá el doble de buena música; esto ya es imparable.

El 2007 fue un año raro. Principalmente porque se transformó, en perspectiva, en un año definitivo para ciertos fenómenos que comenzaron a tomar forma hace un lustro o más, para llegar al 2007 como una realidad a la que debemos adaptarnos.

Hemos sido testigos de tendencias como la masificación y consolidación de algunos NetLabels como Pueblo Nuevo o los hace rato presentes Jacobino Discos, transformación de iTunes como una de las más importantes tiendas de ventas de música en línea, alternativas como eMusic de venta de música independiente sin DRM, masificación de sistemas de intercambio de archivos persona a persona como Soulseek, Bittorrent y eMule, pasión y muerte de Oink!.

Los melómanos hemos encontrado en Internet una caja sin fondo para proveernos de la música que las cadenas de distribución tradicionales sistemáticamente nos negaron. Antaño, Feria del Disco insistía en vendernos a La Ley cuando buscábamos lo último de Sonic Youth. El circuito era pequeño y artesanal, restringido, under y en algún sentido, elitista. La irrupción de Internet supuso el quiebre de las barreras con las cadenas de distribución tradicional y el errar de tienda en tienda y pagar cantidades absurdas por un disco sin book ni extras, lo cambiamos por un par de clicks en Rapidshare conseguido en el blog de turno. Se democratiza el acceso, se democratiza la cultura.

Mientras día a día nuestros primos y hermanos comienzan a explorar música que va más allá de la que nos quieren imponer los grandes sellos, la industria tradicional del entretenimiento sigue sosteniendo obtusamente que Internet está matando la música y que cada día pierden más dinero, cuando la realidad pareciera dirigirse por principios opuestos. En Chile no se recuerda un año con más conciertos y de calidad que el 2007: Erlend Oye, José González, Battles, The Rapture, la vuelta de los Chemical Brothers, Caléxico, Juana Molina, Dominique A; un poco fuera quizás de nuestros gustos, pero Coldplay, Roger Waters y Soda Stereo también hicieron lo suyo en este mundo musical en constante ‘crisis’. Mientras la RIAA y sus tentáculos bajan Oink! y se llevan detenidos a estudiantes por descargar MP3, en Chile Bjork y el raro tándem The Police+Beck llenaron estadios con gente que pagó más de 20 mil pesos (40 dólares) en la boletería. La música en crisis para cualquiera menos para los músicos y el público.

Así las cosas, es como hemos accedido a más música que nunca e hicimos este ranking antojadizo y arbitrario, pero lleno de cariño y dedicación. Juntar y tabular las elecciones de más de veinte colaboradores que hacen posible hoy Super45 es una tarea compleja. Más compleja cuando se juntan gustos tan disímiles como educados, algunos tendenciosos y otros derechamente hypes. Si bien los algoritmos sirven para darle un sentido al asunto, para finiquitar el ranking terminamos decidiendo a la vieja usanza, frente a un pizarrón sucio con tiza en mano, debatiendo y argumentando respecto de los puestos definitivos para un año riquísimo en discos y bonitos descubrimientos.

Pues eso. Estas tendencias del 2007 nos ayudan a pensar en el futuro de la música. Y en la música, claro. Los invitamos a compartir nuestra sudada elección, que puede servir como un elemento más para felicitarnos, descubrir nuevos discos, y criticarnos. Que algo de gracia tiene cuando hay discusión. Sin discusión, no hay alegría.

Lo anterior, y por eso escrito en tercera persona, lo escribí para presentar la lista de los mejores 45 discos según Super45.

Este año, repitiendo una costumbre que ya hicimos el 2005 y el año pasado, donde coronamos a Garden Ruin de Caléxico como el disco del año, les dejo mi humilde listado de los mejores 20 discos que nos deja este año 2007 y que tuvo que “competir” con las listas de los colaboradores de Super45.

Por definición, un listado de los mejores discos del año es superficial, discriminatorio (?), sesgado y ambicioso. No será esta una ocasión distinta. Como decía más arriba, lo importante es que nos permite conversar y discutir. Nos trae la alegría. A continuación mi listado.

1.- The National – Boxer
2.- Panda Bear – Person Pitch
3.- Low – Drum and Guns
4.- Spoon – Ga Ga Ga Ga Ga
5.- Von Sudenfed – Tromatic Reflexxions
6.- Blonde Redhead – 23
7.- Of Montreal – Hissing Fauna, Are You the Destroyer?
8.- Caribou – Andorra
9.- Arcade Fire – Neon Bible
10.- Jens Lekman – Night Falls Over Kortedala
11.- Battles – Mirrored
12.- Animal Collective – Strawberry Jam
13.- Andrew Bird – Armchair Apocrypha
14.- Iron & Wine – The Shepherd’s Dog
15.- The Besnard Lakes – Are the Dark Horse
16.- Radiohead – In Rainbows
17.- Okkervil River – The Stage Names
18.- Tunng – Good Arrows
19.- Deerhunter – Florescent Grey
20.- Wilco – Sky Blue Sky

Aunque no alcanzaron a clasificar acá, menciones honrosas para Elvis Perkins, M.I.A., Feist y mi amada PJ Harvey

Premio limón para: Justice, Bjork, The Rapture, Bloc Party, Tegan and Sara y St Vincent.

Piñera, Facebook y las pequeñeces de la blogósfera chilena

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Fotografía gracias al Flickr de Piñera

Cuando se trata de internet, el tiempo pasa como esas imágenes aceleradas luego de apretar el botoncito del DVD, 4x. Si hasta hace algunos meses era el dudoso Second Life la “best new thing” virtual, por estos días la niña bonita -compra de un porcentaje menor por parte de Microsoft en 240 millones de dólares mediante- se llama Facebook.

Para el querido lector que estas cosas de las denominadas nuevas tecnologías le son algo más ajenas -sea porque le da pereza aprender nuevas cosas, sea porque venga del pasado- Facebook es, en corto, un sitio web concebido como una “red social”, por lo que luego de registrarse gratuitamente, puede ingresar sus gustos, agregar amigos, unirse a causas, compartir fotos, videos y saber con qué personaje de Disney usted es más cercano.

La noticia al respecto que ronda por estos días, y que incluso ha tenido repercusión en medios establecidos como Que Pasa y Terra, es que el ex candidato presidencial chileno Sebastián Piñera ha abierto una cuenta en Facebook. Y a mi qué, pudiera apuntar un lector agudo y cosquilloso. Pues aunque usted no lo crea, esto ha provocado una rueda de comentarios y de latidos de corazón por parte de aquellos optimistas y también de los que tienen carteles guardados esperando el momento cuando seamos conquistados por alienígenas. Casi como sosteniendo carteles señalando I want to believe.

Ya sabe, la “blogósfera” chilena es tierra fértil para ilustrar lo mejor y lo peor de lo nuestro. El surgimiento de los blogs y en general la masificación de la publicación en Internet, ha significado ser una herramienta fantástica para la libertad de expresión e incluso para el control del poder, generadora de campañas ciudadanas notables, pero también para ser lo que hace algunos años atrás eran los foros y salas de chat. Hay quienes se toman en serio las tecnologías y sus posibilidades. Hay otros que prefieren potenciar su carácter lúdico y enterrar las posibilidades políticas en la nebulosa de las decisiones 2.0.

Es así como Luis Ramírez, entre otras cosas bloguer y cara visible de la campaña Un Computador por Niño en Chile (UCPN), hace un par de semanas anunció, con algo que me recordó ansiedad teenager, que el “hasta ahora más probable próximo Presidente de Chile” (sic) había sucumbido a la tentación de ser parte de la red Facebook. Como si fuera una noticia de veras trascendente, como si esto implicara algo más que una jugarreta de campaña intentando emular las movidas de precandidatos presidenciales norteamericanos, Luis, y varios otros, han visto en esto una oportunidad para entrar en contacto de una forma más directa con el eterno candidato presidencial y lo han hecho procurando “invitar” a Piñera a ser parte de la causa Un Computador por Niño (Chile).

Un par de semanas después, e incluyendo hasta bendiciones, Ramírez celebra que Piñera se haya “sumado” a la causa UCPN. En Facebook, lo que es equivalente a un par de clicks. Además de señalar que el empresario sea “probablemente el personaje más popular en esta plataforma en Chile”, con una copa de vino en mano -y probablemente varios suspiros mediante- Ramírez sugiere dos efectos políticos de corto plazo que podría provocar el que Piñera se haya “sumado” a la causa: primero, el ayudar a llegar más fácilmente a otros candidatos; y segundo ayudar a sensibilizar al actual gobierno (?). Finalmente, Ramírez intuye certeramente que el apoyo es sólo un pequeño paso para lograr el apoyo transversal que él quiere para UCPN.

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Fotografía tomada desde UCPN.cl

Si el futuro de las redes sociales será Facebook, Second Life, MySpace o LinkedIn, da un poco lo mismo y probablemente ninguno de nosotros esté en condiciones de apuntarlo. Pero quienes nos tomamos un poco más en serio las posibilidades de acción que nos entregan las denominadas nuevas tecnologías debemos actuar con cautela frente a estas escaramuzas digitales de políticos hambrientos de reconocimiento e identificación ciudadana. Que Piñera abra una cuenta en Flickr es equivalente a que se ponga un casco cuando visite Lota o que coma curanto cuando se baje del helicóptero en Chiloé. No lo hace ser un político distinto.

Dos reflexiones para cerrar. Pareciera ser que lo de Piñera no es sino la punta de lanza para el desembarco de los políticos chilenos en redes sociales. No es casual, por lo pronto, que políticos que han buscado conectarse con el mundo juvenil, como Piñera y el autoproclamado Trivelli hayan comenzado a explorar estas herramientas en busca de un público que históricamente les ha sido difícil. Más allá de brindis virtuales y de autoreferentes y forzadas interpretaciones de los efectos del arribo de políticos a Internet, para que nos tomemos de verdad en serio todo esto parece ser necesario algo más que un par de clicks para unirse a la causa de moda en la red de moda. Así como sucedió con el mundo empresarial en plena era del boom de las punto com, los políticos hoy comienzan a explorar las oportunidades de las nuevas tecnologías con la lógica del mundo analógico. Unirse a una causa que pretende traer a los Rolling Stones en Chile si se juntan 30.000 personas parece, además de patético, un guiño mezquino frente a las posibilidades de interacción que supone Internet.

Los intentos de Piñera suenan como querer llegar a los jóvenes adoptando una jerga juvenil demodé. Desde la soledad del dinero y del karma de ser un eterno wanna be político “Es terrible de grosso Facebook”, suena como el nuevo lema de campaña dirigido a pokemones tecnológicos. Poke him!

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Fotografía gracias al Facebook de Sebastián Piñera

Porque el problema no es Piñera. Lo grave, a estas alturas de partido, es ver el estado de la “blogósfera” chilena y esta tendencia a seguir llenándose la boca destacando la importancia de estas familias blogueras (?), de clubes de amigos y confraternidades trilambdas en Internet que la verdad es que dan un poco de pudor ajeno. Y no porque Internet y las redes sociales no sirvan para socializar (no soy yo el que tiraré la primera piedra), sino porque si de verdad queremos tomarnos en serio el poder tras las redes e Internet tenemos que partir por tomarnos en serio nosotros mismos. La importancia capital que supone Internet para el futuro de la creatividad, del acceso al conocimiento y por supuesto de la participación de la ciudadanía en temas públicos está condicionada por la forma en que todos los actores dialogamos a través de la red, por cómo trascendemos lo doméstico, lo cotidiano.

Tristemente, la realidad indica que no basta con ponernos bolsas de basura en la cabeza para evitar accidentes y por más que en Facebook sumemos miembros a la causa en contra de la violencia intrafamiliar, hoy por la noche siguen siendo violentadas miles de mujeres en Chile. Pareciera que la tecnología no tuviera que ver en política sino en formato light y de fácil digerir, dulcemente cerca de la corrección política y las causas nobles. Cada vez más conformes y menos arriesgados.

Pequeñeces en forma de bites.

Creative Commons: el futuro del derecho de autor

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En los últimos años, la propiedad intelectual pasó a ser uno de los elementos más importantes en los tratados internacionales de connotación comercial, cuyos ejemplos más cercanos en nuestra región con los acuerdos bilaterales de libre comercio. Esto, lejos de implicar un estándar equilibrado a nivel internacional, ha ido en detrimento de los intereses del público.

Esta tendencia sobreprotectora se ve reflejada en distintos campos, pero no es sino en la devastación de las excepciones y limitaciones al derecho de autor donde se hace más evidente, dejando al desnudo al público y a los nuevos creadores. Así, al suscribir tratados de libre comercio, y obligarse por tanto a homologar su normativa interna, nuestros países no miden con la misma medida las normas que permiten mayor protección que las que permiten equilibrar esto con los intereses del público, derivados del acceso.

La masificación de la tecnología, y en particular la relevancia de Internet como una oportunidad de desarrollo cultural, ha supuesto la necesidad de replantear los paradigmas que fundamentan la regulación tradicional de derecho de autor. Esto se produce porque la regulación tradicional no ha dado respuesta a las necesidades de los autores en la era digital y, principalmente, al hecho de que hoy, en alguna medida, somos todos creadores. Más aún cuando los intereses de las grandes industrias del entretenimiento -no necesariamente de los autores- son quienes han liderado las reformas para que la legislación se adapte a la era digital.

Uno de los cambios fundamentales que ha supuesto Internet es la mejora radical y sustantiva de los medios de distribución de contenido. Internet, para muchos, ha implicado la oportunidad única para cambiar la forma mediante la cual la cultura y el arte llegan hasta el público, para hacerlos más accesibles y directos. El problema es que esta regulación, a pesar de ser realizada con el apoyo de los sectores que representan a los autores, ha terminado limitando la creación y desaprovechando las oportunidades que brinda la tecnología.

Es así como se explica el nacimiento de alternativas de licenciamiento abierto o libre, que permiten utilizar las potencialidades que otorgan las nuevas tecnologías para la difusión de la cultura. Estas alternativas, entre las cuales Creative Commons surge como una de las de mayor impacto, se construyen a partir del sistema de derecho de autor tradicional para dar respuesta a los desafíos que impone la masificación de la tecnología y que no son resueltos en forma satisfactoria por la legislación vigente.

Así, Creative Commons ofrece a los autores la posibilidad de marcar sus obras con las libertades que deseen, entre seis alternativas posibles. Lo que en un principio era solamente un sistema de licenciamiento libre y gratuito, se he transformado en mucho más, siendo hoy un movimiento de carácter internacional, con presencia en más de 70 países y contando con más de 170 millones de obras licenciadas en todo el mundo. Son miles de autores los que utilizan un modelo de derecho de autor que se aviene mejor con la nueva realidad para la difusión del conocimiento y de la cultura.

Creative Commons se transforma en una alternativa gratuita y original para, por un lado, entregar certezas a terceros que encuentran estas obras a través de la red y, por otro lado, permitir a los autores utilizar en forma amplia las posibilidades que entregan estas nuevas tecnologías para la difusión de sus obras. Lo anterior se facilita con las herramientas de búsqueda avanzada, tales como Yahoo! y Google, que permiten encontrar obras licenciadas de esta forma.

Pero Creative Commons no ha supuesto sólo beneficios para creadores y públicos. Alternativas derivadas del software libre y de licenciamiento abierto en general han permitido el nacimiento de nuevas formas de negocio. Negocios que no se acaban con el boom de las “punto com”, sino que basan su valor precisamente en el trabajo colaborativo de sus miembros, generando una nueva economía, una economía horizontal que ha sido denominada “sharing economy”. Sellos discográficos como Magnature o Jamendo, periódicos como 20minutos y sitios web como el de la Presidencia mexicana o la Biblioteca del Congreso chilena, han decidido licenciar sus contenidos con alguna de estas licencias, permitiendo que sus obras se difundan legalmente a través de internet y, de esta forma, generar réditos distintos a los que se esperaban en la economía del pasado.

Hoy, cuando el valor parece estar en el cambio radical de los modelos de negocio en las industrias del entretenimiento existentes, Creative Commons se sitúa en un lugar equidistante entre el dominio público y el derecho de autor tradicional. En definitiva surge desde la necesidad de los autores por utilizar la tecnología a su favor, saltándose los intermediarios. Una alternativa para evitar los absurdos de un derecho de autor del pasado.

Columna publicada en la edición de Diciembre de Terra Magazine

Enchúlame el puente, Calatrava

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Fotografía por Lombas

Luego de la crisis económica de principios de los 80, la ciudad de Bilbao comenzó una inmensa reconstrucción donde se dio especial énfasis a los espacios públicos revitalizando completamente la ciudad. Es así como se explica la construcción de destacadas obras arquitectónicas para uso público como la sucursal del Museo Guggenheim de Frank Gehry, el diseño del Metro de la ciudad, obra de Norman Foster, el nuevo aeropuerto de Bilbao, denominado ‘La Paloma’ y el controversial puente o pasarela Zubizuri, ambas del famosísimo arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Calatrava será, les adelanto, el protagonista de esta historia.

A pesar de ser considerado uno de los símbolos de esta nueva Bilbao, el Puente Peatonal del Campo de Volantín -su nombre original- no ha estado ajeno a una serie de críticas que contribuirán a llenar el recipiente donde los contribuyentes y ciudadanos de la ciudad de Miguel de Unamuno y Alex de la Iglesia depositan sus frustraciones y descontentos. Es que supongo -y en esto están de acuerdo conmigo los vascos- que debe haber alguna relación entre la buena arquitectura y la ‘usabilidad’. Leía en un artículo de Anatxu Zabalbeascoa que la contraposición entre esos conceptos se graficó perfectamente cuando la señora Kaufmann, dueña de la famosa casa en la cascada, se quejó ante Frank Lloyd Wright porque la maravillosa casa tenía goteras que caían sobre la mesa. El arquitecto, sin dudarlo un segundo, le dijo que entonces moviera la mesa.

En el caso del ZubiZuri -”puente blanco” en euskera- los bilbaínos concentraban sus diatribas en la composición del piso del puente, el que no se aviene al clima del país vasco: con sus sucesivas lluvias el puente se convertía en una sofisticada pista de patinaje, claro que sin hielo y sin patines afilados. A esto súmele que las calles que unía inicialmente el puente no eran las más adecuadas para el tráfico de peatones.

Pero los desencuentros entre los locales y el arquitecto tuvieron un punto de quiebre el año pasado cuando el municipio de Bilbao autorizó al japonés Arata Isozaki a construir una conexión entre las lujosas torres diseñadas por él y el puente de Calatrava. La construcción de una estructura hecha por el japonés que se integrara en el famoso puente blanco colmó la paciencia del arquitecto valenciano y lo llevó a encontrarse en tribunales con las autoridades de la ciudad de Bilbao.

Pero Calatrava no argumenta infracción contractual por parte del Ayuntamiento. Tampoco argumenta perjuicios económicos directos. Lo que alega Calatrava, es la violación de sus derechos morales de autor y solicitando una indemnización de la no despreciable suma de tres millones de euros. Porque claro, los derechos morales son una cosa muy delicada, pero como decía el personaje de Ricardo Darín en Nueve Reinas, no faltan putos, faltan financistas.

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Fotografía cortesía (?) de ElMundo.es

Los derechos morales son derechos perpetuos e instransferibles que existen por la “unión espiritual” que tiene el autor con su creación. Son, en general, el derecho a inédito, derecho a evitar cualquier transformación de la obra y el derecho de integridad. Basados en estos siniestros derechos esotéricos, cabalísticos, Calatrava pretende que se vuelva al estado anterior de la obra, esto es, demoliendo las mejoras hechas para conectar el puente con la nueva explanada, o bien una indemnización de tres millones de dólares por daños derivados de este “atentado”.

La cuestión, en España, ha sido de gran importancia. Porque además de presentarse como un juicio entre un arquitecto engreído (el que recibió, por lo demás, más de 300.000 euros por la construcción del famoso puente) y el pueblo de Bilbao, se presenta como una lucha de egos entre Calatrava y Isozaki. El punto no es sólo que se construya algo en el puente que atente contra su expresión artística, sino que lo haya construido un arquitecto distinto, alguien como Isozaki.

Pero hay una tercera forma de entender el asunto, que es cómo se utilizan los derechos de autor para fines que van mucho más allá de defender esos derechos. Lo que hace Calatrava es, básicamente, usar tal vez una de las construcciones más reaccionarias que existen en materia de propiedad intelectual, en un cat fight de arquitectos engreídos que se tiran del pelo y se hunden las uñas a costa de los bolsillos de los habitantes de Bilbao. ¿Es para esto que tenemos derechos de autor?

Porque el que el puente sea o no una obra artística, la verdad es que no es el tema fundamental, a lo menos para mi reflexión. En Chile, este tema estaría saldado con lo que señala el artículo 46 de la Ley de Propiedad Intelectual, que señala que

Art. 46. En las obras de arquitectura el autor no podrá impedir la introducción de modificaciones que el
propietario decida realizar, pero podrá oponerse a la mención de su nombre como autor del proyecto.

Punto. Se le saca el nombre Calatrava y ya está. Más cuando le agregamos el dato que fue un puente construido con dineros públicos, lo que le agrega pimienta a la cuestión. Dejando de lado que en Chile normativamente esté resuelto el asunto, quedan elementos boteando. ¿El que la obra de arquitectura esté regulada por derecho de autor autoriza a Calatrava a oponerse a cualquier modificación que se le haga? ¿Sólo él puede añadirle o quitarle elementos? ¿El que esté protegido por derecho de autor, impide que el ayuntamiento pueda realizarle modificaciones para que sus ciudadanos -quienes financiaron su construcción- puedan usar el puente y no resbalarse cuando llueve?

Los invito a encontrar argumentos al respecto. Porque, la verdad, es que en nuestro mundo del derecho de autor con anabólicos y esteroides posible argumentar para lado y lado.

Una estrategia digital pero de verdad

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Foto por editormouse

Con un artículo en el servicio de hospedaje gratuito de blogs Blogger, el 1 de octubre la Secretaría Ejecutiva del Comité de Ministros para el Desarrollo Digital publicó un documento que ha denominado Estrategia de Desarrollo Digital, donde pretenden sentar las directrices sobre el Chile digital para el período 2007-2012.

Más allá de los asuntos formales que uno podría puntualizar, tratándose de una iniciativa de tal magnitud, parece ser una gran necesidad de país asumir seriamente las políticas gubernamentales en relación con la tecnología, por cómo éstas pueden propender a hacernos un país más competitivo, como también por los impactos que éstas tienen en el desarrollo de los derechos fundamentales de miles de chilenos.

Parece destacable que la iniciativa pretenda abrir la discusión más allá de los fríos escritorios ministeriales, pero esto debe ir de la mano con estrategias de participación que lleven a cabo todos los discursos sociales involucrados, no sólo los intereses gremiales y corporativos tradicionales. Esta iniciativa debiera suponer una participación amplia de organizaciones representativas de la sociedad civil que mucho tienen que decir respecto del desarrollo digital para el país.

Más todavía, asuntos como una adecuada regulación de delitos informáticos, de tratamiento de datos personales y de propiedad intelectual es evidente que resultan partes claves de esta estrategia. Pero nos merece atención que el documento no clarifique cuales serán los énfasis que las políticas públicas promoverán a este respecto, suscitándose dudas sobre todo al analizar la actual regulación y las actuales propuestas de reforma. Todas ellas han dejado de lado en forma importante el interés público comprometido.

La estrategia gubernamental parece ser un buen comienzo, pero es necesario destacar también algunos temas jurídicos de relevancia que han sido omitidos y parece urgente agregar. Una estrategia como la que se plantea debiera asumir un rol activo respecto de la regulación de un principio fuerte de neutralidad de la tecnológica y en Internet, evitando así abusos por parte de actores con control dentro del mercado y permitiendo el nacimiento de nuevos modelos de negocio.

Para todo lo anterior, resulta urgente que la Estrategia considere la participación activa de no sólo del mundo académico y gremial, sino que también una participación activa de la sociedad civil, tal como sucede en los foros multilaterales alentados por la Unión Europea y el Mercosur. No es sino a partir de establecer objetivos específicos claros y medibles, mayores estándares de participación social y un marcado énfasis en el interés público comprometido que podemos tomarnos realmente en serio una estrategia como la planteada, lo que sería sin lugar a dudas una excelente noticia para el país.

*Columna publicada en el diario El Mostrador, que todos rogamos alguna vez cambie su modelo de negocios y abra sus contenidos al público.

Tres historias fantásticas en el Congreso Nacional

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Estudiar la historia de una ley suele ser una tarea tediosa y sin mayores brillos. Saber qué dijo cada diputado, qué énfasis puso este otro, para algunos permite descifrar el sentido último de una ley. Más allá de lo equivocado que esto resulta (si fuera cierto no tendríamos necesidad de leyes, sólo de actas de discusiones sobre temas), algunas veces esta búsqueda nos gratifica con pequeñas joyas, sutiles perlas que nos obligan a ser guardadas en la misma gaveta donde tenemos los chascarros de Sábados Gigantes, las macabras bromas de don Francisco, el episodio de Patio Plum visitados por Los Prisioneros y aquella cámara oculta del profesor Rossa y Guru Guru tratándose como mortales.

El 10 de Octubre de este año hubo discusión en Sala del proyecto de ley que reforma la ley de propiedad intelectual. En esta instancia legislativa es posible que nuestros honorables pidan la palabra para puntualizar sus dudas, sugerencias y aportes. Y esta es la parte más deliciosa. Saque papel y lápiz, a continuación los highlights.

Episodio Uno: Hail to the Thief

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El primero en pedir la palabra fue Ramón Farías, PPD, diputado por el distrito 30.

El señor WALKER (Presidente).- Tiene la palabra el diputado señor Ramón Farías.

El señor FARÍAS.- Señor Presidente, en primer lugar, saludo a las delegaciones de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, SCD, y de Chileactores, presentes en las tribunas, y a los artistas Fernando Ubiergo, Eduardo Gatti, Enrique “Quique” Neira, Eduardo Peralta, Nano Acevedo, Manuel Luna, Arturo Duclos, Esperanza Silva, presidenta de Chileactores; Marcela Medel, Santiago Schuster, César Cuadra, Jorge Mahú, Catalina Ibáñez, Ana Luisa Pérez, Pablo Herrera, Francisco Saso, Denisse Malebrán y Horacio Saavedra.
Mi saludo cordial para todos ellos.

(Aplausos en las tribunas)

(…)

La señora VIDAL (doña Ximena).-Quiero saludar a los representantes de Chileactores, de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, a los actores, a las actrices, a los músicos y a los artistas en general, así como a los abogados y a otros profesionales que han hecho suyo el baluarte de proteger el derecho de propiedad intelectual en nuestro país, sin cuyo compromiso este debate no sería posible, puesto que con paciencia, unidad y eficiencia han sabido empujar al Estado para que se haga cargo del tema.

(…)

El señor LATORRE.- Señor Presidente, quiero partir saludando no sólo a quienes nos acompañan en las tribunas, sino también muy especialmente a quienes, en representación de nuestra comunidad de artistas e intelectuales, están presentes para atender a un proyecto de ley que tiene sentido en la medida de que fortalezca los derechos de autor y de propiedad intelectual, que se manifiesta en los derechos de artistas, intérpretes o ejecutantes sobre sus interpretaciones o ejecuciones, los derechos de productores de fonogramas sobre sus grabaciones y los derechos de los organismos de radiodifusión sobre los programas de radio y televisión.

Doña Ximena Vidal, don Juan Carlos Latorre y el diputado Farías, como ve, comienzan sus diatribas con saludos a la hinchada que atestaba las tribunas, en un gesto antideportivo y torcido. Es el árbitro saludando a la barra del club local. Por lo demás, el diputado Farías, demás de autodenominarse artista -cosa que digo no por despreciar su previa carrera actoral/musical, sino porque le pagamos el sueldo para ser Diputado, no saltimbanqui- comienza su intervención con esta arenga que no me puede dejar sino con los pelos de punta.

Imagine, estimado lector, que durante la discusión de la ley de Pesca el senador Andrés Zaldívar salude en sala a todos los empresarios pesqueros y a los directores de empresas relativas a la pesca. O si durante la discusión de la ley del Royalty minero, un diputado salude efusivamente a los integrantes del Consejo Minero y a los representantes de la Sociedad Nacional de Minería.

Don Juan Latorre, Ramón Farías y su señora, doña Ximena Vidal, surfeando la acusación constitucional.


Episodio dos: Los piratas del caribe o ¿Dónde está Jack Sparrow?

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Todos sabemos lo que dice la industria: que Internet va a matar la música, que debido a la piratería se pierden fuentes laborales, que hay grupos de piratas que asolan las redes y que provocan que nuestros artistas se mueran de hambre.

El señor CHAHUÁN.- Atendida la circunstancia de que la piratería ha alcanzado su mayor dimensión en las redes digitales, es preciso establecer tipos penales especiales que la repriman. Es del caso que el proyecto no contempla claramente dichos tipos penales especiales, razón por la cual a la piratería en redes digitales debería aplicarse los tipos penales genéricos contemplados en el artículo 79 del proyecto, referidos a utilizaciones no autorizadas de obras y producciones protegidas por derechos de autor y conexos, en cuyo caso las penas se establecen en relación al monto del perjuicio sufrido por el titular de los derechos afectados. Es sabido que la piratería, por regla general, constituye una actividad clandestina y en la que muchas veces resulta extraordinariamente difícil determinar la magnitud de las transacciones ilícitas, más aún tratándose de la piratería on line. Exigir a los titulares afectados acreditar tales perjuicios para los fines de disponer la pena asignada al delito, constituye una muy pesada carga para ellos y de muy difícil prueba, situación que en la ley no existe.

En castellano: lo que propuso el señor Chaguán es que se establezcan penas especiales para lo que él denomina piratería online, dado que es una actividad clandestina y donde no es posible establecer con claridad los perjuicios habidos, lo que sería difícil de probar por los titulares de derechos. Resulta interesante destacar que el proyecto que Chaguán critica establece que si usted, querido lector, descarga con inocencia un mp3 que encontró en Google tiene como piso mínimo de pena prisión en cualquiera de sus grados o multa de 5 a 100 UTM (de CL$170.000.- a CL$3.400.000.-). Suavecito, ah?

Episodio tres: Legislando con blackberry en mano

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Pero no es sino el honorable Jorge Burgos, diputado por Providencia, el que se lleva todos los kudos de la noche.

El señor BURGOS.- (…) Conocí el proyecto ayer en la noche. Traté de leerlo en el blackberry cuando me detenían las luces rojas de los semáforos. Ésa no es la forma de legislar una materia de esta envergadura.

Hey! momento. ¿Está el diputado Burgos diciendo que no alcanzó a leer el proyecto de ley? ¿Que lo conoció la noche antes de votarse en sala? ¿Que lo leyó en los semáforos en su blackberry? Considerando que la dieta parlamentaria de un diputado sobrepasa los seis millones de pesos, sólo me resta decir un gran OMG.

Después de todo, queridos amigos, no sé cual es la moraleja de estas tres historias. Ni siquiera sé si son tristes. Entre la sutil corrupción de la primera historia, el extremismo de la segunda y la desidia de la tercera, podemos construir cómo nuestros diputados enfrentan el proceso legislativo de una materia tan delicada como es la Propiedad Intelectual.

La pregunta final es si vamos a tener una reforma que defienda los intereses de los poderosos de siempre o si vamos a tener una ley de propiedad intelectual que equilibre por fin los intereses de todos los involucrados. Por más que tengamos diputados usando su Blackberry, si pretenden que vayamos todos presos por descargar un miserable MP3, estamos legislando para el pasado y no a favor de los ciudadanos.

Para tomarlo en cuenta cuando tengamos que poner la rayita en las elecciones. No se olviden nunca que al final los que decidimos somos nosotros. A lo menos en teoría.

BCN, bienvenida al futuro

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Hace algunos meses atrás, justo cuando recién se estaba discutiendo en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de reforma a la Ley de Propiedad
Intelectual, les contaba del numerito que se mandó la Biblioteca del Congreso Nacional BCN, con un artículo que parecía haber salido de las cavernas mismas de los talibanes del derecho de autor.

Menos de 24 horas duró el artículo en el portal de BCN y fue bajado. No hubo información oficial, pero la información que me entregó la propia gente de BCN luego de preguntar por correo electrónico, era que iban a trabajar en un nuevo texto, que equilibrara las visiones en juego. Tanto que hasta me pidieron entrevista por mi trabajo en ONG Derechos Digitales.

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La cosa es que hoy me llega al feed el artículo nuevo, en la sección Profundidad Legislativa. Bastante más equilibrado y con entrevista a otros involucrados en el asunto. Es, en definitiva, un artículo de verdad informativo, que es lo que se pide, nada más. Quizás faltó la visión de gente ligada a la industria, pero como el mismo artículo señala al final, se intentó conseguir ciertas declaraciones pero no fue posible.

En estas cosas uno se cansa de pelear. Si les contara en lo que va el famoso proyecto de ley, tendría para escribir no un blog sino un libro. Quizás si los talibanes me sueltan las amarras de las muñecas y me animo a escribir algo en estos días. No prometo nada.

El dato freak lo ponen sus links a Prensa Online Relacionada, donde pensaba encontrarme con una serie de enlaces a medios online, pero sorprendentemente me encuentro con que sólo enlazan a… El Mostrador (?!). Sí, El Mostrador, ese diario online que sigue creyendo que cerrando y cobrando por contenido es un modelo de negocio sustentable en el futuro. Quizás ganan dinero a través de estos enlaces. Quien sabe.

Por lo pronto, recomiendo el básico, pero equilibrado artículo de BCN. Bienvenidos al mundo del copypaste. Bienvenidos al mundo donde las instituciones públicas no defienden intereses corporativos. Sí, lo anterior lo escribo sin ninguna convicción.

Las cinco del lunes #22

1.- Amanecimos hoy con el cambio de look de La Tercera. A veces uno quiere creer. Es harto feo, pero a lo menos volaron el odioso papel digital. Todo puede ser peor.

2.- “si un weon indie no quiere hacer marketing porque odia el concepto, mejor que se dedique a tocar charango pos” Andrés Valdivia dixit, en lo que es la frase de la semana.

3.- Kaikú, yingo, amango… ¿soy sólo yo o alguien más cree que los creativos de programas juveniles vieron mucho Teletubbies?

4.- Muerte a los documentos discursivos. ¿Leyó la estrategia digital de Chile? (es cosa de mirar el link no más y va a entender todo)

5.- Escuche apenas pueda lo nuevo de Caribou… si hubiera un ranking de canciones del año, Sandy va fija.



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