La pastilla de Zalaquett

A nuestros lectores allende los Andes: al autor de este blog le tocó vivir en -parafraseando a m.- esta trampa llamada Chile, país que además de frío, viven personajes muy particulares que hacen de esto una sociedad muy conservadora. Además hacen que -a pesar de ciertas similitudes climáticas, según cuentan- no seamos Suecia.

La prensa matinal nos informa de la medida impulsada por el alcalde Pablo Zalaquett (UDI) (el de verde, en segundo plano en la foto de arriba) en La Florida respecto de la famosa píldora del día después, que impide embarazos no deseados pero que en Chile ha implicado una polémica impresionante, fundamentalmente por la influencia política que detentan importantes grupos de poder ligados a la iglesia católica más radical.

El drama hoy, radica en la entrega de la pastilla de emergencia a chicas menores de 18 años.

Nos informa la nota de prensa:

En los consultorios y centros de atención de urgencia de su comuna, la orden edilicia –entregada por escrito a cada uno de los directores- es que cuando llegue una menor de 18 años a solicitar el fármaco, el personal médico tiene la obligación de llamar por teléfono a los padres o tutores de la adolescente y avisar sobre la petición de su hija.

Según el edil, su motivación no es negarles la entrega del Postinor2, sino sólo evitar que las jóvenes accedan a éste a escondidas de sus familias, lo que podría provocar – a juicio del jefe municipal- un uso descontrolado de la píldora.

“En mi comuna se esta haciendo como yo dije… Se está pidiendo conocimiento de los padres, no es muy diferente a otras situaciones. Por ejemplo, cuando llega un niño a un consultorio, menor de edad y está en riesgo vital, obviamente que se procede a hacer el mismo mecanismo y a localizar al tutor… Es el procedimiento que se está ocupando para la píldora”, explicó el edil.

Agregó el alcalde:

“Está el tema de la legalidad y el tema de la ética, y la ética está por sobre lo legal. Y cuando el Estado actúa en forma no ética, cuando impone una medida y no la conversa, cuando no desarrolla una política de educación sexual como país, cuando no se sienta a la mesa a conversar con todos los actores sociales, el que está actuando incorrectamente es el Estado… Lo otro es imponer una visión que no comparto… Y ahora si me quiere recusar que lo hagan, yo tengo todos los argumentos para defenderme”.

(los destacados son mios)

Hoy en LUN, último reducto del periodismo serio en este país, se hacen eco también de la noticia, agregando declaraciones de los protagonistas. Perlas como las que siguen:

Jefa de Salud de la comuna: “No se les está objetando la entrega, sino que se está pidiendo que se haga con el conocimiento de los padres o algún adulto significativo para la adolescente.”

El Alcalde: “El objetivo es aprender de la situación, no que la joven reciba la píldora y aquí nunca ha pasado nada.”

Desde este humilde rincón -y dado que el suscrito aún vota en la circunscripción del alcalde- queremos decir lo siguiente:

1.- Hasta donde entiendo, el objetivo de la medida de entregar anticonceptivo de emergencia es evitar embarazos no deseados (si no es ese, cual más será). Si es así, entonces el alcalde debiera tener mejores razones para poner trabas a su entrega avisándole a las pobres chicas que piden la píldora que serán notificados sus padres.

2.- Dado que no se ha establecido el mecanismo de aviso a los padres, ¿cual será? Imagínense el llamado telefónico, “aló, señora juana, mire, pasa que estoy acá con juanita y la llamo para informarle que vino a pedir la píldora del día después, ¿ya?“. Que linda imagen para unir a la familia chilena. ¿Y si se les ocurre avisar por carta certificada, suponga usted?

3.- Respecto de la ética, mire que de esto podríamos estar hablando toda la tarde. Pero hasta donde yo sé, usted es Alcalde, no cura ni pastor evangélico. Dedíquese a obedecer lo que dice la ley orgánica de Municipalidades y trate de no regirse por códigos metafísicos, mire que si le dijera que gracias a medidas como estas miles de niños nacerán en hogares destruidos, con madres que no los quieren tener, con familias que muchas veces no tienen recursos tampoco para garantizar una infancia feliz, no sé cómo queda parada su ética.

4.- A los 16 años los chicos ahora TIRAN, señor alcalde. Las chiquillas de 16 años no son ninfas ni elfos saltando por los prados con los pies descalzos y trenzas al viento. Son personas con el cuerpo hirviendo de hormonas que no van a dejar de tirar porque sale usted diciendo estupideces en el diario. Además, es obvio que todos tiramos sin permiso de la familia, ¿o usted acaso le pedía prestado los condones a la mamá para jugar al doctor con su pololita?

5.- Señor alcalde, precisamente lo que quiere la chiquilla de su comuna -bah, a veces se me olvida que usted viaja en auto desde Vitacura todas las mañanas para llegar- es tomarse la pastillita y que aquí no haya pasado nada. Con un aviso a la mamá CRÉAME que la chiquilla no va a dejar de tirar con el pololo. Créame. Pregunte por ahí, documéntese.

Estoy que organizo una operación para secuestrar a algún sobrino del alcalde, y obligarlo a explicarle algunas cosas a Zalaquett.