Linux: mi ego o yo
Por donde parto.
Como muchos de ustedes, soy un usuario Windows. Uso este sistema operativo desde que comencé a usar computadores e Internet hace varios años ya. Como muchos de ustedes, también, he pasado malos ratos con el sistemita, pantallazos azules de la muerte mediante, misteriosos cuelgues del sistema, relentización de procesos, spyware, virus, formateos, etc, etc, etc.
Bueno, todo eso que ustedes y yo sabemos.
Además, la empresa que fabrica el dichoso sistema operativo es una empresa que tiene prácticas comerciales detestables, que cobra carísimo por su software y que, además, responde políticas desde el punto de vista del software y su industria, que claramente chocan con lo que creo respecto de la distribución de los contenidos en línea y respecto de la relevancia de la colaboración para la creación de mejores productos, sean sistemas, comunidades o software.
Pero a pesar de todo lo anterior, y al igual que muchos de ustedes, sigo usando el mismo sistema operativo. El mismo Windows.
Y como si fuera culpable de algún delito que nadie me ha informado, varias veces he sido llamado a defender mi elección. Como si promover la causa de la cultura libre implicara necesariamente utilizar software no privativo, software libre, argumento del que incluso en la lista de CC Chile he tenido que salir a protegerme.
Y mi amigo Simenon, en su proyecto de blog donde espera superar el síndrome de la página en blanco, remueve el temita que tenía relativamente tapado con tierra y pasto. Él, utilizando en buena parte un realmente notable artículo de mi admirada Marta Peirano, me intenta dar unos manotazos de boxeador en retirada. Claro, él sólo recuerda uno de los argumentos que tengo guardados para no usar Linux, que era que “no quiero transformarme en un físico nuclear para hacer funcionar una distribución linux en mi computador”. Y eso en parte es cierto.
Sería cierto completamente si es que hubiera agregado los problemas que tiene su Ubuntu con el reconocimiento de la tarjeta Wifi que no supo configurar ni con el bendito e impecable apt-get, y sin contar mi último intento en Ubuntu, donde me decidí volver a Windows después de estar toda una tarde intentando que pudiera conectarse a una red Wifi cifrada con WEP. No hubo caso. Eso que mi Notebook IBM T41 es tan linux-like que ni siquiera tecla Windows tiene.
Pero el argumento de Marta es preciso y ataca mi ego aludiendo a una famosa frase de Leibniz respecto de la aproximación al conocimiento y de cómo, intentando usar algo que no conoces, superas la ignorancia. Y así, para Marta, usar Debian la hace pensar y, pensando, se hace menos idiota. Aprende a pensar.
Como contaba, me habían esgrimido argumentos políticos, técnicos, filosóficos, prácticos. Pero nunca había quedado grogui como ahora.
En este momento, tomo aire y miro de reojo mi notebook con el CD de Ubuntu Edgy Eft en la mano. Pronto novedades.


Es exactamente lo mismo que me llevo a instalar a mi…lo de la cultura GPL vino despues.
Que no nos gane…hay que alfabetizarse informaticamente en distintos OS, total las aplicaciones funcionan mas o menos iguales en cuanto a su interfaz al usuario, lo que hace la diferencia es el entorno.
Felicidades en tu comezon.