Desde hace algunos días está en línea Musicapopular.cl, una notable iniciativa de los periodistas Marisol García, Jorge Leiva, Iñigo Díaz, David Ponce, Cristóbal Peña, Gabriela Bade, Paulina Cabanillas, Carlos Costas, Ana María Hurtado y Alejandra Lazo, que pretende ser la gran enciclopedia on line de música chilena.
Desde acá celebramos la iniciativa y los invitamos a visitarla principalmente porque ayuda a la difusión de la música chilena, utilizando licenciamiento abierto y libre (a pesar que para muchos dicha licencia no es libre, pero esa es otra discusión).
Pasó a principios de los años 90. En esos años los computadores hogareños estaban muy poco difundidos principalmente debido a su elevado precio. Pero las que sí se estaban difundiendo cada vez con mayor velocidad eran las grabadoras de diskettes o discos flexibles, lo que a la postre acabó con la industria del software y de los videojuegos, como todos sabemos.
Estos aparatos permitían grabar toda clase de programas y videojuegos. Cómo olvidar esas tardes colegiales jugando un enviciante juego de básquetbol con gráficas pixeladas que para nosotros era el futuro. Cuando se masificó el diskette, mucha gente predijo que sería el final de la industria. Claro, si era una conclusión obvia: Si un medio de almacenamiento móvil digital se masifica, permitiría a los usuarios realizar copias a bajo costo de programas y juegos, copias que antes de esta masificación sólo podía realizar a gran escala la incipiente y débil (esto si que no es ironía) industria del videojuego.
En el video que les presento, hay además testimonios de expertos programadores explicando con detalle lo malo que era copiar juegos en diskette y explican también didácticamente cuan desastrosos serán los resultados de esta actividad.
Starbucks Café junto con Astrocaglia producciones organiza periódicamente encuentros con personas que realizan actividades que les llama la atención. Esta vez es el turno de ONG Derechos Digitales.
Como parte de la plana mayor de ONG Derechos Digitalesestaré presente este Miércoles a eso de las 18,30 horas en el Starbucks de Agustinas 640 a conversar sobre Creative Commons y la formación de una cultura libre en ambientes colaborativos. En el fondo, de muchas de las cosas que hemos conversado en este blog.
Están todos cordialmente invitados. Además de los entretenidos temas de los que pretendemos conversar, la casa invita a una cata de exquisito caféExpresso Roast.
Cada cierto tiempo nos informan las pérdidas que sufre la industria del entretenimiento por culpa de la piratería y de los delincuentes juveniles que recurren al P2P. Pobre industria, pierde cada vez más millones de dólares por culpa de todos nosotros los fascinerosos e inescrupulosos que no dejamos que Britney Spears cambie su velero por uno del año.
Siempre me han parecido sospechosas estas cifras. Porque claro, merece mis sospechas si en primer lugar quien dice cuando ha perdido es el sujeto de las supuestas pérdidas. Además, la lógica de la industria es hacer equivalente la descarga de, por ejemplo, un disco en Mp3 con el precio de un disco en una tienda, señalando que quien descarga un disco de Internet en el fondo está dejando de comprar el mismo disco en formato analógico en la tienda. Argumento que cae por su propio peso por lo discursivo y falto de comprobación empírica.
Pensando en eso, un bloguer tomó las cifras de descargas de música por Internet que informa la RIAA y las cifras de descarga de The Pirate Bay (un tremendo tracker que ofrece descargas vía Bittorrent) y las metió en un gráfico.
En enero de 2006, hubo aproximadamente 2370 torrents musicales publicados. Si estimamos que cada archivo musical pesa 5 megabytes, podemos estimar el número de infracciones como el número de descargas multiplicado por el número estimado de canciones involucradas. Corro mi programa, y cuando veo los resultados caí en shock!. Usando estos datos, hubo aproximadamente 76,272,931 infracciones causadas por los torrents publicados en Enero! Usando el valor que usa la RIAA, de $150,000 por cada infracción, el costo total de que sufre la industria musical era de $11,440,939,650,000!
La conclusión es que, según la industria, las pérdidas mensuales de la industria discográfica son más de ocho veces mayores que el producto interno bruto (anual) de Francia.
Una belleza de la estadística y de la forma de calcular cuando se trata de tu bolsillo.
Un día caminaré al trabajo con una honda y un bolso lleno de piedritas
cuando llegue a Huérfanos, echaré abajo uno a uno
esos parlantes que emiten esa -discúlpame abuela- horrible música orquestada.
Nos enteramos gracias a los fantásticos chicos de Elástico respecto de XM, una compañía de radio por satélite que a través de un Inno permite que sus radioescuchas (?) puedan grabar los programas que reciben en sus aparatos bajo el lema “Hear it, click it, save it” (escúchalo, cliquéalo, grábalo).
¿El problema? Ese mismo.
La RIAA demandó a XM señalando que con este sistema de grabación de programas radiales se estaba realizando una masiva infracción del copyright, exigiendo el pago de la módica suma de 150.000 dólares por cada canción copiada. Leyeron bien.
Los medios señalan que la empresa pretende resolver el tema en tribunales y pelear hasta el final.
El tema me recuerda una discusión que seguro vendrá en algunos meses más en Chile respecto a las radios chilenas y sus Podcasts en línea. Bueno, espero que ni siquiera se de, porque el día en que la SCD sepa lo que es un podcast y se le ocurra por tanto cobrar por esas reproducciones, en ese preciso instante se acaban los podcasts de programas radiales chilenos. Como todos los podcasts de radio Concierto y de Radio Zero, por ejemplo.
Como mi querido Super45, por ejemplo. Pero esto será material para otro post.
Por ahora, quedémonos con este ejemplo nefasto de como el ejercicio de derechos de autor pretende matar a la tecnología. Nótese que digo pretende.
Ahora súmenle a eso que el lugar es Rio de Janeiro, sí, Brasil.
Y agréguenle la mejor parte, además de todos los cracks antes mencionados, estará la gente de Creative Commons de todo el mundo presente conversando y discutiendo acerca de Creative Commons y de la Cultura libre en general.
El paraíso, ¿no?
Bueno, ahí estaré desde el 22 al 26 de Junio siendo parte del equipo chileno de CC. Además seré parte de un panel de discusión con Ronaldo Lemos (CC Brasil) y Oscar Montezuma (CC Perú) donde hablaremos, entre otras cosas, sobre la relación entre CC y organismos internacionales como OMPI, en relación con tratados de libre comercio firmados por países en desarrollo. Todo alucinante.
Estaremos informando de lo que pase allí día a día a través del blog. Esta vez sí.
Hace algunas semanas, con un título más que sugerente, les comentábamos acerca de la ilegalidad del iPod en nuestra deficiente legislación de derecho de autor.
Hoy, The Register publica una nota donde señala los resultados a los que llegó la encuesta encargada por el National Consumer Council (NCC) de Inglaterra, donde el 55% de los encuestados señala que sería perfectamente legal ripear un CD y pasarlo a formato digital como el MP3, y el 59% de los encuestados sostienen que ya lo han hecho alguna vez.
Cuando las leyes existentes promueven situaciones tan absurdas como esta, pues el problema no es que exista demasiado relajo por parte de las autoridades en la persecusión de delitos derivados de violaciones al derecho de autor, sino que el problema es con la existencia de dicha legislación abusiva y anacrónica a los tiempos de Internet. Por lo demás, no se persigue porque probablemente los carabineros que eventualmente enviarían, bajan música constantemente a través de redes P2P, así como también los jueces.
Según nos cuenta The Register, como parte de una estrategia proveniente de la MPAA la Federation Against Copyright Theft (FACT) ha entrenado a un par de perros labradores, llamados Lucky y Flo, para que tal como algunos otros perros detectan drogas dentro de los bolsos en los aeropuertos identifiquen DVDs dentro de los bolsos de los pasajeros.
Luego del entrenamiento, los pusieron a prueba en el aeropuerto de Stansted, en Londres, donde identificaron con relativa facilidad los bolsos que contenían efectivamente DVDs. El problema es que, claro, no podemos pedirle a los perros que además puedan distinguir entre DVDs legales de DVDs con contenidos ilegales, por lo demás, al parecer huelen igual. No obstante este más que obvio problema, el director general de FACT, Raymond Leinster, ha señalado que la iniciativa supone un gran éxito (?).
Parece que para estos señores el futuro perfecto es el que los impuestos de todos nosotros se inviertan en organizar redadas y destinar funcionarios públicos para que se dediquen a defender los problemas que están asolando a una industria que, a pesar de todo lo que se dice, goza de bastante buena salud. Ya se quisieran los dueños de farmacias tradicionales los índices de crecimiento de la industria del espectáculo.
En lo que ya es una institución en este blog, les presento a otro músico que merece el mayor de nuestros aprecios. No soy un especial fan de Sabina, pero sé de alguna gente muy cercana que sí lo es.
Puede que nunca termine siendo un fan, pero sus últimas declaraciones a lo menos me acercan a ello y a tenerle a lo menos como un amigo. Sabina
Pregunta: Estos días afirmaba que los verdaderos tiburones de la industria discográfica no están en el ‘top manta’ sino en las grandes compañías. ¿Lo comparte?
-En primer lugar, la gira que ahora comienzo se llama ‘Carretera y top manta’, lo que ya puede ser indicativo. En segundo lugar, jamás me he prestado a suscribir con mi firma ningún manifiesto contra el ‘top manta’. Y, desde luego, creo que los grandes piratas de la industria discográfica están en las multinacionales. Sé que perdemos dinero con el ‘top-manta’, pero quienes más pierden son los que más ganan. Así que vaya lo uno por lo otro.